Entre las líneas de expedientes secretos

Acompañando el estreno de la serie, sepa cómo ponerse al día con el regreso televisivo del año

La última vez que el famoso silbido retumbó entre ecos, Fox Mulder (David Duchovny) y Dana Scully (Gillian Anderson) ya no desplegaban sus placas del FBI. Luchando contra la nieve y la incertidumbre de un caso sin verdades absolutas, la pareja de exagentes le hacía un último favor al gobierno estadounidense, uno en el que la resolución de una misteriosa desaparición era el precio a pagar por su libertad.

Esa aventura, en el filme The X-Files: I Want to Believe (2008), pretendía poner un nuevo punto final al complejo universo de la serie televisiva, que desde 1993 hasta 2002 había pasado de una "simple" conspiración gubernamental sobre la existencia de extraterrestres a un entramado de matices, enemigos, aliados e irresoluciones imposible de resumir.

Sin embargo, la película no logró su cometido y ganó el rechazo agridulce de muchos fanáticos. En vez de atar los cabos sueltos y resolver las amenazas inminentes que había dejado su novena temporada televisiva, la película solo presentó un nuevo caso, como si fuese un episodio más.

Así, cuando el año pasado el grupo FOX manifestó sus intenciones de revivir el programa bajo la forma de miniserie, la promesa supuso cierto alivio, con la posibilidad de que este final logre lo que The X-Files: I Want to Believe no pudo. O, al menos, que no se desvíe al intentarlo.

Desde hoy hasta finales de febrero, la nueva miniserie de Los archivos X retornará a Mulder y Scully a las pantallas del canal FOX a través de seis nuevos episodios, continuando sus historias personales y retomando el formato mixto que caracterizó a la serie. Sin embargo, tras 202 episodios, dos películas, un programa derivado y una colección de cómics, el objetivo del creador, guionista y director de la serie, Chris Carter, es atraer a fanáticos y recién llegados por igual.

De mitos y monstruos

Según difundió Carter, la nueva miniserie tendrá un primer y último capítulo centrados en la "mitología" del programa, mientras que los otros cuatro seguirán el formato "monstruo de la semana". Este último, acuñado por la serie The Outer Limits (1963), buscaba presentar un fenómeno paranormal o mutante distinto en cada episodio, incluyendo elementos que iban desde la ciencia ficción hasta el horror satírico, sin necesariamente avanzar la trama principal.

En palabras de Duchovny, la temporada tendrá "un episodio gracioso, uno de horror, uno desagradable y otros que extenderán, elaborarán y negarán de alguna manera la vieja mitología", como explicó en un especial de veinte minutos sobre la miniserie.

Como contracara de la autonomía narrativa de los "monstruos de la semana", la "mitología" seguía los esfuerzos de Mulder y Scully por revelar la antedicha conspiración gubernamental. No obstante, a medida que el programa avanzó, esa conspiración comenzó a alumbrar sus distintas aristas.

Una de las más significativas ayudó a revelar qué se escondía de los humanos y por qué: gracias a una colaboración entre los extraterrestres y un grupo de funcionarios de la CIA y del gobierno estadounidense –El Sindicato–, se planeaba una colonización alienígena a través de una suerte de virus, el "cáncer negro". Sin embargo, cada lado mantenía sus secretos: mientras El Sindicato buscaba desarrollar una vacuna para salvar a la humanidad, los alienígenas usaban el "cáncer negro" no para contagiar, sino para crear nuevos extraterrestres.

La resistencia a la colonización también se llevó adelante a través de una facción de alienígenas renegados, "los rebeldes sin rostro", que logró destruir a El Sindicato y algunos de sus proyectos con los aliens. No obstante, hacia la octava temporada, una raza de "súper soldados" fue diseñada para erradicar todo esfuerzo contra la invasión.

El destino de estos alienígenas (casi) indestructibles es una de las mayores incógnitas que dejó el final de la serie, junto a la fecha pautada para la colonización: el 21 de diciembre de 2012, día en el que finaliza el calendario maya.

Los viejos y queridos

Más allá del atractivo inherente de su trama paranormal y conspirativa, el verdadero corazón del programa siempre fue el vínculo entre Mulder y Scully. Portadores de una química que, durante varias temporadas, se mantuvo como estrictamente platónica, la relación entre los agentes siempre dejó a los fanáticos deseando una resolución romántica.

El contraste entre ambos contribuía a un lazo dominado tanto por la lealtad como por la disparidad. Mientras que Mulder presentaba un convencimiento especial en las explicaciones paranormales, debido a la abducción de su hermana menor, Scully buscaba priorizar a la comprensión científica, y solo tras múltiples revelaciones logró convertirse en una creyente reticente.

Luego de que The X-Files: I want to believe (2008) los retratara como pareja, conviviendo desde hace seis años, la miniserie los presentará separados. "Quisimos ser honestos con el pasaje del tiempo", comentó Carter a medios estadounidenses. "Mulder y Scully han tenido sus dificultades", agregó, siendo la más notoria la entrega en adopción de su hijo, William.

Además de ambos protagonistas, la miniserie permitirá el retorno de personajes secundarios claves para la trama. Uno de ellos, el director adjunto Walter Skinner (Mitch Pileggi), volverá a debatirse entre su vínculo con Mulder y Scully, y su deber profesional. La agente del FBI Mónica Reyes (Annabeth Gish) también retornará, así como "los pistoleros solitarios", aliados de Mulder y expertos en informática y documentación que murieron en la novena temporada. Otro personaje fallecido que reaparecerá será El Fumador (William B. Davis), exmiembro de El Sindicato y principal antagonista de Mulder, cuya presencia en el primer avance de la miniserie sorprendió a los fanáticos.

Con un nuevo misterio entre sus manos en el primer episodio, Mulder y Scully conocerán a dos nuevos personajes, Tad O'Malley (Joel McHale), un presentador televisivo obsesionado con las teorías conspirativas que unirá al par distanciado, y Sveta (Annet Mahendru), una presunta víctima de abducción extraterrestre. Aunque cada episodio "monstruo de la semana" promete nuevos personajes, el hermetismo de la cadena y el equipo impide conocer cuáles serán fundamentales para el arco "mitológico" de la serie, qué vueltas tomará y qué elementos pasados volverán, páginas sin concluir de un expediente que nunca se cerró.

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