Entre los peores en educación

El debate por el Congreso Nacional de Educación y las universidades privadas son temas publicitados en estos días

El debate sobre ese ejercicio en futilidad que es el Congreso Nacional de Educación y la arremetida ideológica contra las universidades privadas son los temas más publicitados en estos días en el campo educativo. Más importante, sin embargo, es un reciente seminario que puntualizó las causas y consecuencias del deterioro de la enseñanza pública. La intervención más contundente fue de Fernando Filgueira, el técnico que el presidente Tabaré Vázquez escogió para impulsar una reforma educativa que prometió, pero quedó por el camino de la inacción y la incompetencia. El exsubsecretario del Ministerio de Educación y Cultura (MEF) renunció meses atrás bajo la presión hostil del presidente de la ANEP, Wilson Netto, y en solidaridad con el número tres de la cartera, Juan Pedro Mir, cesado por haber dicho la verdad sobre el estado calamitoso del sector.

Filgueira desnudó esa realidad en un encuentro en el que también disertaron otros reputados técnicos del área y el dirigente sindical Richard Read. Señaló: “Uruguay presenta hoy las peores tasas de egreso de educación media de América Latina”, con la excepción de Guatemala, Nicaragua y Honduras, “que están peor que nosotros”. Explicó que esta deficiencia “tiene que ver con la falta de un marco curricular común, que unifique el sistema”, sensata iniciativa reformista que Vázquez definió durante la campaña electoral pero que dejó caer ante la oposición de Netto y la complacencia de la ministra María Julia Muñoz.

Filgueira enfatizó las dificultades que tienen los niños que pasan de sexto de primaria a primero de secundaria sin adecuada preparación para el salto de la escuela al liceo. Lo avala que mientras la repetición en sexto de escuela es casi nula, trepa a alrededor del 30% en primero de secundaria. Eliminar esta brecha con la unificación de ambos niveles era el fundamento lógico del proyecto de Vázquez. Coincidieron en general con Filgueira los otros expositores en el panel Educación, la reforma impostergable. Read, secretario general del sindicato de la bebida, afirmó que “la reforma educativa va más allá de la currícula, es un cambio de sociedad”, en tanto el magíster en educación Renato Opertti precisó que “no hay mejor política económica que la política educativa”, inexistente en un país donde la enseñanza pública deriva sin rumbo.

Contrasta con el realismo expuesto en ese encuentro el proyectado tercer Congreso Nacional de Educación, que el MEC anunció que se postergará de este año para el próximo. Los sindicatos del área quieren que, a diferencia del carácter asesor de los dos primeros, sus resoluciones sean de cumplimiento obligatorio. Parecen ignorar no solo la inoperancia de estos congresos de debates masivos sino su falta de potestades legales. El primero, en 2006, fue un aquelarre con 1.700 delegados en el que dominaron posiciones ideológicas que nada tenían que ver con la educación y que indujeron a técnicos serios a retirarse de las deliberaciones. Al segundo, igualmente anodino, asistieron 713 delegados, ante lo cual los sindicatos del sector exigen ahora mayor participación. En vez de seguir perdiendo el tiempo con estos encuentros y en tratar de debilitar a las exitosas universidades privadas, los estudiantes y el país se beneficiarían si quienes hoy conducen a los tumbos el sector se concentraran en su incumplida responsabilidad educativa y si se retomara una reforma que Vázquez prometió pero que parece haber quedado en el olvido.


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