Errores y marcha atrás de Macri empiezan a pasarle facturas

El acuerdo por una deuda del Correo, que era del Grupo Macri, generó sospechas que derivaron en crisis política, molestó a los socios del gobierno y obligó al presidente a pedir su eliminación
A esta altura, hasta los más fanáticos partidarios de Cambiemos admiten que el "affaire Correo" ha sido el peor error político desde que arrancó la gestión de Mauricio Macri.

No porque el tema no se vaya a solucionar en la justicia, sino porque permitió instalar la mancha de la sospecha justo en un gobierno que había hecho una bandera de la honestidad y transparencia en la gestión pública.

No sólo quedó en duda si el acuerdo sobre la deuda fue perjudicial para el Estado nada menos que ante una empresa del Grupo Macri, sino que el tema resultó agravado por el secretismo con el que se manejó la negociación y por los fallos en la comunicación posterior, cuando "la escandalosa condonación de $70.000 millones" ya ocupaba el centro de la agenda política.

Y la confirmación máxima fue dada por el propio Macri, al reconocer errores en el manejo del tema, mandar todo "a fojas cero" y ahora solicitar a la Justicia frenar del todo el acuerdo.

El objetivo del gobierno fue dar un corte de raíz a la controversia, que escalaba de forma alarmante. La intervención del presidente parece haberlo logrado en parte.

Porque el tema no desaparecerá del debate político, y ahora la duda pasa por saber cuánto impacto tendrá este asunto en términos electorales. En los próximos días, el deporte al que se entregarán con más entusiasmo los analistas y asesores de campaña de todos los sectores será el estudio de las encuestas para saber qué decodificó la opinión pública sobre el tema y qué tan factible es de ser utilizado en la campaña para las legislativas.

¿Sólo un refuerzo para los convencidos?

Como siempre, están los que especulan con que en la Argentina un semestre es muchísimo tiempo y que antes de las votaciones primarias de agosto el tema quedará sepultado por otras noticias.
Y también los que creen que este tipo de noticias sólo sirven para reforzar las opiniones previas tanto de los partidarios como de los adversarios. El "gurú" Jaime Durán Barba es uno de los mayores defensores de esta tesis.

En un reciente encuentro con intendentes bonaerenses de Cambiemos, puso ese pensamiento en cifras: un 30% del electorado defenderá al macrismo en cualquier circunstancia, otro 30% no lo votará "ni aunque pavimentemos la provincia de oro", y queda el otro 40% como sector que inclinará la balanza.

Un sector al que, según Durán Barba, que sabe que la situación económica no ha mejorado en la medida en que se esperaba y al que hay que conquistar con "sensaciones, no palabras".
Pero el asesor estrella está lejos de minimizar el caso Correo. Por más que no le asigne mucha relevancia desde lo electoral, su recomendación fue que Macri se expusiera personalmente a hablar en público del tema. Y pasar a otra cosa.

Entre los politólogos, la visión es similar a la de los casos de corrupción que salpicaron al kirchnerismo: creen que su impacto varía según la situación económica.

En una entrevista, Rosendo Fraga dijo que las encuestas demuestran cómo, en un contexto de bonanza económica, se revela cierta "tolerancia" hacia las denuncias de actos irregulares en la gestión, pero que cuando caen el salario, el consumo y el empleo, cada noticia de ese tipo refuerza el malhumor social.

Y considera que el "error de cálculo político" del Gobierno llevó a minimizar el impacto de una noticia que creció como una bola de nieve hasta instalar en la población la idea de que hubo un beneficio para el grupo Macri por una cifra milmillonaria.

Al propio Marcos Peña, jefe de gabinete, no le quedó más remedio que admitir cierta "ingenuidad" en el abordaje del tema.

Todavía sin números de encuestas en la mano, los dirigentes opositores dejaron en claro su visión sobre el asunto: están dispuestos a que el "affaire Correo" sea un tema central en la próxima campaña.

Ha sido tema central en los medios afines al kirchnerismo, ha ocupado horas de debate parlamentario y hasta disparó un intento de interpelación a Aguad y al mismísimo Mauricio Macri.
Y todo indica que, para el sector kirchnerista, el caso Correo es una especie de bálsamo. Puede afectar uno de los principales ejes estratégicos del macrismo, en la medida en que las desventuras judiciales de Cristina Kirchner dejan de ser un arma electoral. La estrategia kirchnerista, hasta ahora, parece clara: equiparar esas causas con la imputación judicial que ahora pesa sobre Macri.
No por casualidad, el argumento preferido del kirchnerismo consiste en comparar cuántos "bolsos de López" se necesitan para igualar la cifra de la "deuda condonada" a Franco Macri.

El mensaje para los aliados

En medio de este revés político, hay acaso un único motivo de alivio para el Gobierno: Elisa Carrió se alineó con la postura oficial. Es sabido que cuando la combativa diputada habla en tono crítico, el Gobierno tiembla, y más con la perspectiva de elecciones en el corto plazo.

Pero Carrió no sólo no acusó al acuerdo de estar bajo sospecha de corrupción, sino que emitió un comunicado oficial en el cual responsabiliza del tema a Néstor Kirchner por haber reestatizado la empresa y no haber negociado un cobro durante sus años de presidencia. Y no se priva de cuestionar la autoridad moral del kirchnerismo, al recordar casos emblemáticos de la era K que terminaron en perjuicio para el Estado.

Desde el punto de vista del macrismo, esto vale oro. A fin de cuentas, recibir "misiles" desde la vereda kirchnerista siempre está dentro de lo esperable. En cambio, la crítica de los socios de coalición puede tener costos altos en términos electorales.

El mensaje está llegando desde los propios socios de coalición. Por caso, el jefe de la bancada legislativa de la Unión Cívica Radical, Mario Negri, dijo en una entrevista: "Yo creo que el cúmulo de errores desgasta y que el Presidente, la figura que alinea frente a la confusión, no puede ser abusada en el uso de la misma". En otras palabras, que ya no queda margen para nuevos "errores", sean verdaderos o sean medidas impopulares a las que se testea para ver cuánta resistencia generan en la opinión pública.

Probablemente las encuestas no registren consecuencias graves, ante la pregunta específica de si alguien cambiaría su voto por el "affaire Correo". Pero eso no debe dar lugar a interpretaciones erróneas. Como siempre explica Durán Barba, hay malestares del electorado que no se racionalizan ni se ponen en palabras, pero se sienten.

El retiro del acuerdo entre Estado y Grupo Macri

En junio pasado el gobierno acordó con el Grupo Macri, del padre del presidente, un plan de pago de una deuda que era de 296 millones de pesos a un peso un dólar hasta 2033. Esto por la quiebra en 2002 de la empresa estatal Correo Argentino, firma de la que la familia Macri tenía la concesión.

La fiscal de la Cámara Comercial (alzada), Gabriela Boquín, investigó el caso y a mediados de febrero de 2017 lo cuestionó al afirmar que es "ruinoso" para el Estado, "abusivo", "inadmisible" y "equiparable a una condonación de deuda". Sostuvo que hay que actualizar la deuda y no tomarla a valores congelados a 2002 como hizo el gobierno.

Ante todo esto, ayer el Ministerio de Comunicaciones, conforme al anuncio de Macri de "volver a foja cero", presentó el escrito para "dejar sin efecto el acuerdo", por lo que la Cámara Comercial convocó a una nueva audiencia entre partes para el 16 de marzo, con final incierto.

A su vez el gobierno pidió a la justicia anular un reclamo paralelo que el Correo Argentino mantiene con el Estado por la confiscación de sus bienes debido a la estatización de la empresa realizada en 2003.

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