Escenas de la vida en los 90

Diego Zas se mete en los sucesos de la década en su nuevo libro
Arranqué los 90 jugando a al Bubble Bobble y terminé los 90 bajando de Napster", dice el periodista y escritor Diego Zas. Esa década atravesó su adolescencia y lo alimentó de hechos que marcaron su personalidad; desde los eventos culturales y la lectura de prensa, a su precoz interés por la política. "Me acuerdo de los coletazos de los casos de corrupción del gobierno de Lacalle. Y obviamente consumía mucha cultura. Me acuerdo patente de la muerte de Villanueva Saravia", afirma.

Es por esto que, a la hora de idear un libro que recorriera los sucesos más importantes de esa época, la memoria sirvió de apoyo. De esta forma creó su segundo libro: Los 90. Relatos de una década bisagra, un texto que ubica la lupa sobre tres diferentes hechos que acontecieron en cada año, uno político, otro social y otro cultural. "Más, menos, todos los temas que están en el libro por algún lado los viví", el escritor.

Aparecen cambios políticos que se sucedieron tras la instauración de la democracia: la presidencia de Lacalle y su (supuesto) neoliberalismo, el primer gobierno municipal de Tabaré Vázquez o la llegada de José Mujica al Parlamento. Otros que tuvieron que ver con la intrínseca apertura que trajo consigo la década, como el furor de la discoteca puntaesteña Space, la llegada de McDonald's o la realización de la primera marcha del Orgullo Gay en Montevideo. O si no, sucesos que marcaron la vida cultural, como el éxito de Karibe con K, los comienzos de Jorge Drexler o la llegada del Cargo 92 y Mano Negra.

La idea de este libro se concretó en parte gracias a un suceso en particular, que luego de finalizar su investigación aseguró a Zas que estaba en el camino correcto. "Yo creo que me emperré con este libro para contar el encuentro de Colonia 96 por los derechos humanos", cuenta Zas. Este fue el Primer Encuentro por los Derechos Humanos del Cono Sur, un evento juvenil que se realizó en un campo ubicado en las cercanías de Juan Lacaze y que trascendió con el nombre de Mustock: fue algo que estuvo entre el (exhospital psiquiátrico) Musto y Woodstock. "Quería rearmar esa historia. Ahí hablé con mil personas y nadie tenía buenos recuerdos. Había una crónica de El Observador muy buena, pero no había mucho dato certero. Fue un festival donde corrieron muchos bolazos y muchos rumores, desde que iban a tocar los Redondidtos de Ricota a que habían carneado una vaca con un Tramontina. Cuando terminé ese capítulo vi que estaba encaminado con el proyecto".

En cada capítulo, Zas se adentra en cada viñeta y devuelve una pequeña crónica, que sirve no solo para dar a conocer el tema sino también para entender las ramificaciones que tuvieron tiempo después. "El caso de Space, por ejemplo, más que por el fenómeno en sí, me parecía que estaba bueno contar la historia porque el boliche introdujo la cultura electrónica. Hasta hace muy poco de Europa llegaba todo por Punta del Este, mucho antes que llegara a Montevideo. En Space de a poquito fueron haciéndole entender a la gente que esta música también era para bailar, y que podía ser masiva. Y lo otro también fue la cultura de las drogas sintéticas, las pastillas. Eso entró por Punta del Este", explica el autor.

Para recomponer la década, Zas se internó en la Biblioteca Nacional y recorrió la prensa de la época para encontrarle el pulso correcto a cada acontecimiento. "Quería ver cuánta importancia le dieron a esos episodios y ver si uno desde su memoria los pone en un lugar que en realidad en su momento no estuvo", detalla Zas. "Por lo general coincidía, o te encontrabas con sorpresas. O también con temas que hoy en día nadie recuerda pero que en su momento tuvieron tremendo destaque, como el caso del puente de Colonia-Buenos Aires. En su momento tuvo un seguimiento día a día".

En esa misma investigación fue que Zas encontró lo que es el capítulo final del libro: una entrevista con la primera uruguaya nacida en el 2000, "la hija de los 90", que terminó siendo una historia más fuerte que la que pensaba originalmente: el fenómeno del Y2K.

Para Zas, todos estos eventos sucedidos durante la década evolucionaron hasta el día de hoy. "Fueron todos puntapiés de cosas que después fueron creciendo. Lo que pasó con el Cargo 92 es una muestra (la llegada de Mano Negra motivó a la creación de La Abuela Coca, que a su vez influenció a No Te Va Gustar y a La Vela Puerca), el tema de la violencia en el fútbol. Esta fue una década bisagra porque fue una década de cambios", sostiene Zas. "Fue una década de inicio de muchas cosas. Fue el fin de un Uruguay y el inicio de otro".

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