Esfumada transparencia oficial

Escasa transparencia en investigación de irregularidades y falta de coherencia en asuntos externos caracterizan al FA

Escasa transparencia en temas domésticos sobre investigación de presuntas irregularidades y falta de coherencia en asuntos externos caracterizan en forma recurrente al Frente Amplio. Los ejemplos más recientes provinieron de su bancada legislativa. Uno fue la negativa a crear una comisión parlamentaria sobre negocios con el chavismo venezolano, pese a planteos opositores que requieren aclaración. Otro fue el rechazo a una declaración propuesta por el Partido Independiente censurando la notoria “falta de garantías democráticas” en las elecciones en Nicaragua para un tercer período presidencial de Daniel Ortega.

Aceptar que se investiguen situaciones poco claras, sea cual fuere el resultado, es la forma idónea de mostrar ante la ciudadanía transparencia en el manejo de los asuntos públicos. Pero el FA ha optado por el camino inverso. La única excepción desde que llegó al poder fue en el caso de ANCAP, instancia en que las comprobaciones de la comisión parlamentaria epilogaron con acciones penales de los cuatro partidos opositores ante la Justicia. Pero en 2008 y 2012 rechazó los reclamos para investigar la situación de Pluna pese a que estaban plenamente justificados, como lo evidenció el costoso desastre en torno al cierre de la aerolínea. Lo mismo ocurrió en 2014 con propuestas para que comisiones parlamentarias investigaran casos de corrupción y otros traspiés en ASSE y, el año pasado, por el uso de recursos fiscales con que el Fondes financió empresas cooperativas inviables.

Tal vez haberse escaldado con las investigaciones sobre ANCAP haya incidido en la decisión frenteamplista de impedir que se hurgue en la intermediación de la empresa Aire Fresco en negocios uruguayos con el régimen venezolano. El denunciante diputado nacionalista Jaime Trobo dijo que pueden haber existido tráfico de influencias, lavado de dinero y otras acciones irregulares. No es un hecho menor que, a los elementos aportados por la oposición, se haya agregado la decisión del diputado Gonzalo Mujica de votar a favor de una comisión investigadora, rompiendo con la bancada frenteamplista que integraba.

A lo mal parada que quedan las proclamas oficialistas de transparencia se agrega una contradictoria doble cara cuando el FA se pronuncia sobre países de la región. Su bancada condenó con dureza en su momento la destitución de los presidentes Fernando Lugo en Paraguay y Dilma Rousseff en Brasil pero ahora rechazó la declaración propuesta sobre las elecciones en Nicaragua, pese a que se realizan con líderes opositores presos, sin admitir la presencia de observadores internacionales y con represión de la libertad de prensa. Ya antes los legisladores oficialistas se negaron también a censurar el derrumbe democrático en Venezuela. Pretendieron contraatacar con la ingenua excusa de que la oposición censura a Nicolás Maduro y a Daniel Ortega pero no asumieron igual posición condenatoria sobre Lugo y Rousseff. Pero su argumento soslaya que ambos presidentes perdieron sus cargos en juicios políticos que observaron todos los requisitos constitucionales de sus naciones. Los países regidos por Maduro y Ortega, en cambio, viven bajo arbitrarias restricciones a las libertades públicas y violaciones flagrantes a los derechos humanos, casos en los que el FA cierra sus ojos ideológicos como hace también con la esfumada transparencia.


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