Esos jubilados tan poderosos

Al carecer de las armas con que tantos sectores defienden sus ingresosm los jubilados se convierten en víctimas indefensas

Al carecer de las armas con que tantos sectores defienden sus ingresos desatando conflictos, los jubilados se convierten en víctimas indefensas en la cacería de recursos que necesita el gobierno para suplir parte de los recursos que se dilapidaron desde 2005. El mandoble más reciente ha sido la aprobación parlamentaria de un aumento del impuesto de asistencia a la seguridad social (iass), uno de los tributos que pagan los pasivos. Esta acción profundiza la sucesión de ajustes fiscales con que la administración vázquez castiga a la población, pese a que el presidente prometió no aumentar la carga tributaria durante la campaña electoral.

El incremento de impuestos directos anunciados en los últimos meses golpea mayoritariamente a trabajadores de clase media y a las empresas, salvándose solo los ingresos lindantes con la pobreza. Pero perforan sin excepción el bolsillo de todos los uruguayos, pobres o ricos, los ajustes en tributos indirectos escondidos en el desorbitado manejo gubernamental de las tarifas de servicios públicos. Ocurre con los combustibles, cuyo precio se mantiene entre los más altos del mundo pese al derrumbe del precio internacional del petróleo, como vía para engordar la bolsa gubernamental y paliar las pérdidas gigantescas generadas en ancap por años de gestión deficiente. Y es poco serio para la ciudadanía que mientras el presidente de ute anuncie que la buena situación del ente permitirá bajar sus tarifas, a renglón seguido el gobierno las aumente sin otra razón que disimular el descuido y el desorden fiscal de las dos primeras administraciones frenteamplistas.

Solo los senadores del oficialismo, como ya había ocurrido en la cámara de diputados, aprobaron el aumento del iass a 55.000 Jubilados, en una escala progresiva que empieza con un 4% adicional a partir de ingresos de más de $50.100. La principales líderes de los partidos opositores fueron unánimes en su justificado rechazo enérgico a la decisión frenteamplista. Incluso el senador pablo mieres, del partido independiente, destacó que se impone un “doble castigo” a los pasivos porque se les incrementa el impuesto pese a que tienen topeada su jubilación.

Fue tan fútil como penosa la defensa de una medida indefendible intentada por senadores oficialistas. Yerú pardiñas y marcos carámbula sacaron a colación acciones frenteamplistas a favor de los niños y hasta la baja del 44% en la mortalidad infantil desde que la alianza de izquierda llegó al poder hace más de una década. Es un logro digno de elogio pero que nada tiene que ver con que ahora la administración vázquez y su bancada legislativa resuelvan recortar aún más los ingresos de personas obligadas a vivir con mucho menos de lo que ganaban como trabajadores activos.

Pero fue el senador rafael michelini quien dejó más en evidencia la fragilidad de las excusas oficiales para seguir exprimiendo a los pasivos. Dijo primero que se les obliga ahora a “una contribución muy menor”, como si a la inmensa mayoría de los jubilados les sobrara el dinero y estuvieran en condiciones de aportar sus magros pesos para que el gobierno zafe de años de manejo inepto de los recursos fiscales. Y remató afirmando que “se le va a pedir que aporten los más poderosos”. El ridículo argumento del senador informa a los jubilados que ganen $ 50.101 Que se los considera entre las personas financieramente más poderosas del país. No parece serio.


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