Exceso de lluvias generaron un estado "feo" de cebadas y trigos

En varias empresas ya no conviene invertir para resembrar chacras
El exceso de lluvias que hubo durante la implantación de los cultivos de invierno produjo perjuicios que inyectaron preocupación en los agricultores. Si bien la situación no es determinante de un resultado adverso, pues falta mucho para que la campaña concluya y mejor tiempo mediante la situación se puede corregir al menos en parte, hoy existe un notorio desánimo.

"Los cultivos están feos", dijo Roberto Verdera, gerente técnico de la Calmer, cooperativa que acciona en el corazón agrícola del país, entorno a Mercedes. "El exceso de agua generó problemas de emergencia, hay un stand de plantas reducido", comentó.

Añadió que "en algunos casos se hizo una resiembra, pero en otros no se hará porque esa inversión no es conveniente por un tema de fechas y condiciones del suelo". Ese panorama problemático en las chacras, puntualizó, se aprecia sobre todo en las de cebadas, algo menos en las de trigos.

Carlos Dalmás, productor y asesor en otros establecimientos, precisó que en el litoral, desde Dolores y desde Ombúes de Lavalle hacia el sur, "el problema mayor ess que hubo un exceso hídrico tremendo, los cultivos están muy sentidos por el anegamiento y a eso se le suman las heladas, que los golpea mucho más".

Tras las precipitaciones que fueron abundantes en abril hubo una ventana de 20 días para concluir la cosecha de verano, pero luego las lluvias fueron regulares y las labores de siembra de trigo y cebada se dificultaron. "Se sembró en el barro, la semana pasada llovió 150 mm, los cultivos están adentro del agua", lamentó.

Las lluvias generaron problemas de emergencia y achicaron el volumen de plantas por hectárea.

Añadió que hay, sobre todo en cebada, cultivos con menos plantas de las ideales y chacras en zonas bajas, por donde corre el agua, que se perdieron. Algunos decidieron resembrar, con el consecuente incremento en el costo. Otros no, pese a perder el cultivo, porque ya es tarde y se prefirió proteger la fecha del negocio prioritario, que sigue siendo la soja y es clave "sembrar en fecha".

Quienes siguieron adelante con los cultivos de invierno, salvo que el estado del tiempo venga espectacular, ya no tendrán una productividad muy interesante.

Dalmás citó que los cultivos de invierno que no se hayan implantado bien no vale la pena que sean foco de inversiones importantes, "hay que pensar en la soja, el negocio que hoy está mandando".

Verdera, sobre el ánimo que percibe de cara a la próxima campaña de verano, respondió que "las señalas del mercado de soja son mejores que las del año pasado, pese a las oscilaciones que puede haber en el precio". De todos modos, precisó, "el resultado de la cosecha de soja de este año fue malo, por lo tanto el grueso de las empresas tiene una situación financiera compleja, va a depender mucho de cómo se resuelva la negociación con los proveedores y con el sistema financiero para llegar a una adecuada siembra de soja en la próxima primavera".

Sobre la menor disponibilidad de semilla de soja, dada la merma productiva por las adversidades climáticas de la campaña que concluyó, es un factor real, que se compensará con la importación, "pero el costo de la semilla no determinará cuánto se siembre".

Más cebada, pero menos trigo


Roberto Verdera destacó que, en relación al área de los principales cultivos de invierno, la situación es diferente, considerando cómo ha incidido en la toma de decisiones el factor precio. En cebada, el año pasado el área anduvo en algo menos de 100 mil hectáreas y este año está en 150 mil hectáreas. En el trigo, el año pasado se sembró en 300 mil hectáreas y este año en 200 mil hectáreas.

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