Expertos internacionales llaman a la región a procesar ajuste gradual

Economistas invitados por Ceres hablan del fin de los años de bonanza

En un escenario de menores precios de las materias primas y de la expectativa de suba de tasas en Estados Unidos, a América Latina le llegó el tiempo de hacer un ajuste gradual –antes que sea tarde– luego de varios años de bonanza, aseguraron ayer expertos en economía durante un foro organizado por el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres).

Moderado por el director académico de Ceres, Ernesto Talvi, el panel estuvo conformado por Guillermo Calvo, de la Universidad de Columbia y execonomista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); por Carmen Reinhart, de la escuela de gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard; Liliana Rojas-Suárez, presidenta del Comité Latinoamericano de Asuntos Financieros (CLAAF) y directora del Center for Global Development; Pablo Guidotti, de la Universidad Torcuato di Tella y exviceministro de Finanzas de Argentina, y Laura Alfaro, de la escuela de negocios de Harvard, y exministra de planificación nacional y política económica de Costa Rica.

“El ajuste no es tema de dogmas. El daño que una crisis genera al crecimiento de la región es algo impresionante”, aseguró Reinhart en parte de su ponencia. La economista estadounidense de origen cubano indicó que la región está dejando atrás los mejores momentos y entrando “en algo no tan bueno” que, de todos modos, “no debería significar crisis”. Ante ese cambio de escenario llama a la cautela y a iniciar los ajustes necesarios antes de que la situación se complique.

Calvo, de la Universidad de Columbia, también habló de la necesidad de un “ajuste”, el cual “no tiene que ocurrir todo ahora”. “Las políticas tienen que ser creíbles a favor del ajuste, pero no instantáneo” porque no es duradero. En ese sentido, se necesita convencer al mercado que va a implementar esos cambios para así generar confianza.

De cualquier manera, el antiguo jerarca del BID aseguró no “ser muy optimista” con la región. “Desde los años de 1980 viene con un déficit bastante alto excepto por los períodos de bonanzas”, agregó, y en esta última etapa se volvió a gastar de más y las cuentas corrientes “se deterioraron”. “La impresión es que la región va mucho a los tumbos. Los gobiernos hacen lo mínimo posible” para cambiar esa dirección. “En la política no hay incentivo para ser eficientes, ellos están para ganar elecciones. Nuestra cultura es muy floja en ese sentido y hay muy poco aprendizaje de estas cosas”, aseveró Calvo.

Por su parte, la peruana Rojas-Suárez dijo que los ciclos de bonanzas son característicos en períodos de entrada de capitales, captados particularmente a través de emisión de bonos en países emergentes. Esta actitud responde a la búsqueda de activos líquidos. Pero esa época está llegando a su fin y los países de la región deben ser conscientes de esa realidad, algo que no parece estar sucediendo, aseguró. “Muchos países suben las tasas de interés porque no internalizan que la bonanza ya terminó. Aplican políticas contracíclicas asumiendo que es temporal”, afirmó.

Una buena noticia para América Latina es que las tasas de interés de EEUU serán subidas de forma gradual. “Ya hay señales de normalización de la actividad económica de Estados Unidos, donde la Fed se ve en situación de terminar con las políticas excepcionales. La tendencia ahora es a subir las tasas. Pero no sucederá en la medida que se aplicó en los años de 1990 y nada parecido a los de 1980. No creo que se dé nada parecido a los peores momentos”, dijo Reinhart.

Argentina y Brasil

En ese contexto, los dos vecinos de Uruguay acarrean problemas de distinto tipo. “Argentina tiene una inflación creciente que cerró 2014 en 40%. Y hoy todas las demandas de aumento salarial están en 30% a 40%. El país está aislado del mercado de capitales. En parte por el juicio en Nueva York que traba posibilidad de emitir nueva deuda, pero el aislamiento excede al juicio. Argentina tiene problemas estructurales muy grandes. El 50% del PIB es gasto público, sin inversión pública productiva y cuenta con una presión tributaria altamente distorsionante. Las exportaciones tienen 35% en impuestos” cuando los precios de los commodities están bajando, aseguró, de su lado, Guidotti, el exviceministro de Finanzas argentino. “Tenemos problemas y desafíos enormes”, añadió.

A su vez, Argentina experimenta un “shock de confianza” ante la perspectiva de un cambio de gobierno (elecciones el próximo octubre). “Si no fuera año electoral, el proceso terminaría en crisis. Faltando poco para las elecciones se da que al acercarse el fin del gobierno, existe un fenómeno de confianza de los mercados. Los bonos están subiendo porque se va” la presidenta Cristina Fernández.

Alfaro, exministra de planificación nacional y política económica de Costa Rica, destacó que en Brasil el crecimiento de años anteriores “generó una nueva clase media”, pero que en la actualidad parece tener “las siete plagas” que “comenzaron con el partido ante Alemania” en el Mundial (donde fue goleado 7-1). Aseguró que la política “genera miedo a los mercados” respecto a situaciones de corrupción, de inflación y de falta de infraestructura y crecimiento. “La devaluación ha favorecido en parte al sector manufacturero, pero Brasil vende mucho al mercado interno”, agregó la costarricense. En Brasil “los problemas no se dan tanto por hacer un ajuste, sino por cómo incrementarlo”.


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