Facultad de Química cuestiona proyecto del gobierno sobre bolsas plásticas

La iniciativa busca prohibir la distribución gratuita de las bolsas
El gobierno quiere regular el uso de las bolsas plásticas para reducir la contaminación ambiental y para eso envió al Parlamento un proyecto de ley que prohíbe su distribución gratuita. Sin embargo, para docentes de la Facultad de Química reducir su consumo no es suficiente para garantizar el cuidado del medio ambiente. Por el contrario, podría aumentar el contrabando.

"Es más complicado que solo cobrar las bolsas porque si uno solo las cobra seguramente lo que va a hacer es aumentar la incidencia del contrabando", dijo a El Observador el director del departamento de Química Orgánica de la Facultad de Química, Gustavo Seoane.

Esta semana, el director de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), Alejandro Nario, dijo en la comisión de Medio Ambiente del Senado que el Ministerio de Industria está elaborando una "especificación técnica para las bolsas" que se produzcan y distribuyan en el país una vez que la norma entre en vigencia. El objetivo es que las bolsas tengan "determinada resistencia" para que, en vez de ser desechadas, puedan reutilizarse como bolsas de residuos, almacenamiento o transporte. Para eso, se definirá por norma el tamaño y gramaje que deberán tener las bolsas y se les pondrá un sello del LATU como comprobante.

"Si uno solo las cobra, seguramente lo que va a hacer es aumentar la incidencia del contrabando" Gustavo Seoane, director de química orgánica

Aunque el cuidado del medioambiente es la prioridad de esta norma, en los planes del gobierno no está previsto hacer que estas sean biodegradables, es decir, de más fácil desintegración. Para docentes de la Facultad de Química la normativa será insuficiente a menos que esto sea obligatorio. "Lo que tiene que hacerse con bolsas de transporte y ese tipo es que sean todas biodegradables de alguna manera. Porque sino sustituís una por otra o por otra y en el fondo es lo mismo", dijo Seoane.

Las bolsas plásticas son un problema dado que su proceso de descomposición suele tardar hasta cientos de años. Al día de hoy, no hay una normativa que defina ni controle los materiales de los que están hechos las bolsas que circulan en el mercado uruguayo por lo que, en la mayoría de los ámbitos, se reparten bolsas de polietileno. Estas son más baratas de hacer pero son degradables en cientos de años.

A esto se suma la problemática de las bolsas importadas que carecen de controles, son mayoría y no sirven para ser reutilizadas. Según datos presentados en la comisión de Medio Ambiente del Senado por el representante de la Asociación Uruguaya de Industrias del Plástico, Fernando Jacobo, se importan 26 bolsas no reciclables por habitante, mientas que se producen en el país siete bolsas reciclables por persona.

Aun así, Nario dijo que "no se va a estimular" estas bolsas ya que "no hay evidencia científica" que demuestre que no perjudican al medio.

Sobre esto, Seoane dijo que es posible controlar la producción de bolsas biodegradable para evitar que sean tóxicas, pero esto debe estar regulado por ley.

En ese sentido, el ingeniero químico y docente de Facultad de Química, Ricardo Leone, dijo a El Observador que es necesario una "legislación objetiva" que defina qué es biodegradable y determine los organismos capaces de controlar.

"La bolsa cumple una función, no es un enemigo. Más bien hay que atacar cómo mejorarlas, degradarlas más rápido y una normativa que verifique eso", expresó.

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