Ferias vecinales fuera de control

El Estado mira para el costado en varios puntos cuestionables de estos lugares de encuentro barriales

Este lunes comenzó con un paro nacional parcial determinado por el Sunca (Sindicato Único de la Construcción y Anexos), luego que el pasado viernes muriera un joven trabajador que estaba realizando tareas en el techo de un silo en la ciudad de Lascano, departamento de Rocha.

Mucho se ha hablado de la seguridad en el trabajo, hasta se votó una ley de responsabilidad penal empresarial, sin embargo habitualmente observamos operarios trabajando en condiciones que representan un riesgo para su integridad física y nadie nos puede cuidar más que nosotros mismos, tomando conciencia del riesgo que tomamos. Por lo tanto, hay que seguir trabajando para evitar muertes de trabajadores.

Los primeros accidentes fatales luego de aprobada la ley los sufrió el propio Estado]: un trabajador murió en la Usina 3 de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) cuando trabajaba en un camión recolector. Le siguió el caso de un trabajador tercerizado que, limpiando los vidrios en el Ministerio de Trabajo, cayó en un pozo de aire y murió.

Pero hoy hablemos también sobre la seguridad en las Ferias Vecinales, porque no hay trabajadores clase A y trabajadores clase B, porque todo trabajador debería ser protegido por igual, sin importar el ramo en el que se desempeñe.

Las ferias vecinales están fuera de control. La gente seguramente le achaque todos los males a la IMM pero solo un puñado está en su órbita, la gran mayoría está bajo la órbita del Ministerio de Economía y Finanzas. Pero lo cierto es que el vecino, quien 'sufre' la feria, no sabe si las cosas no las hace bien un ministerio, la comuna o el municipio. Solo sabe que a las cuatro de la mañana comienzan los ruidos, tiene que sacar su auto del garage, soportar la mugre que queda, entre otros trastornos.

Luego de muchísimos años, el mes de julio comenzó con un cambio en el barrio Malvín. Se trasladó la feria que estaba ubicada en Avenida Estanislao López entre Segovia/ Río de la Plata y Avenida Legrand, una cuadra más al este, por Avenida Estanislao López entre Segovia y Amazonas. Esta ubicación la reclamábamos como obvia, ya que se impedía el desplazamiento del tránsito que ingresa por Avenida Italia al sur por Segovia, para tomar Avenida Estanislao López y posteriormente por Concepción del Uruguay rumbo al sur, o viceversa. Era una situación que escapaba a cualquier sentido lógico, y de seguridad en el tránsito, ya que se cortaba una avenida, incluso se invadía la calle Valiente también cortando el desplazamiento por esta.

Ahora veamos otros problemas que siguen existiendo que no se solucionan con un traslado: el estado de los vehículos en la que transportan sus productos los feriantes. Basta prestarles atención, y se verá cómo muchos de ellos circulan sin matrícula, sin luces traseras, sin luces delanteras o incluso sin los propios focos, con las ruedas están totalmente lisas. Estos vehículos, que deberían ser controlados por la IMM, ponen en riesgo a los vecinos pero también a los trabajadores que son trasladados en ellos, generalmente en la caja sobre los cajones, lo que también prohíbe la normativa.

Analicemos otro elemento que es de una gravedad mayúscula, que es la forma en la que obtienen la energía eléctrica para la conservación de elementos que necesitan cadena de frío. Esta se logra colgándose de los cables de UTE en forma ilegal, donde enganchan cables directo a la red y se distribuyen cables tirados por el piso directo a los puestos que lo necesitan, lo que constituye un robo pero además atenta contra los vecinos que caminan por la vereda y una violación a la normativa en materia de salud y seguridad en el trabajo. En el caso de un accidente, de la muerte de un trabajador que esté atendiendo un puesto... ¿solo el dueño del puesto es el responsable o también las autoridades que deben controlar las ferias, que permiten todas estas irregularidades? No es cuestión luego de lavarse las manos ante una desgracia.

Hagamos una aclaración en este momento: no estoy pidiendo que vaya a las ferias la UTE y que los descuelgue a todos, sabiendo que se va a dar la misma situación cada semana. Lo que solicito es que se haga algo de fondo, que se busque una solución. Se deberá analizar si la UTE debe tener un servicio de instalación de ferias con su respectivo contador, con personal del ente que asegure una correcta instalación provisoria durante las horas de la feria, con costo para el feriante como corresponde. Tengamos en cuenta que esta situación se da en una feria de Malvín, sobre Avenida Italia. Si no se puede controlar este tipo de situaciones en un territorio relativamente favorable -por llamarlo de alguna manera- traten de imaginar la situación en barrios con una situación más compleja.

Lo que ocurre en las ferias en Montevideo está totalmente fuera de control, se les fue de las manos a las autoridades competentes. Hay autorización para cientos de ferias, pero los pocos metros autorizados se convierten en decenas de cuadras de periferiantes que sin ninguna autorización se apropian del espacio público para vender y ya representa una cultura de vida. No se combatió esto durante los años de bonanza de la economía del país, ahora será mucho más difícil si no se lo hace con acciones coordinadas de varios actores del gobierno.

El problema de las ferias no es solo su ubicación, los vehículos y el tema de la energía eléctrica, el problema pasa por el control de lo que se vende: productos de contrabando, elementos robados, medicamentos vencidos, entre otros. Por lo tanto acá debe actuar la Policía, Aduanas, DGI, BPS, Ministerio de Trabajo, la IMM y los municipios.

De la misma forma en que se reclama por la muerte de un trabajador, de esa misma manera, me gustaría que se reclamara para evitar la muerte de trabajadores. No se puede seguir mirando para otro lado cuando la situación nos quema a todos los ojos. Las fotos –tomadas en el día de hoy- son muy claras; las autoridades están mirando hacia el costado para no tomar el toro por las guampas.

Los montevideanos nos debemos un análisis más profundo y es sobre cuál es la ciudad que queremos. Debemos replantearnos la conveniencia o no de las ferias, analizando las diferencias de nuestro territorio. No parece lógico seguir manteniendo ferias en los municipios costeros, particularmente en Pocitos, con las características de la zona, con la mayor densidad de población y la cantidad de vehículos.

No podemos evitar plantear la necesidad de un sistema más justo, en el que no haya trabajadores que tienen que comenzar su labor a las tres de la mañana a la intemperie, que deben trabajar una jornada de muchísimas horas con unos fríos terribles, que no tienen acceso a un baño digno. Me niego a seguir dejando que las cosas se sigan haciendo por el simple hecho de que estemos acostumbrados a que hace décadas que están allí. Entramos al siglo XXI y por momentos nuestra ciudad tiene más rasgos de medieval que de ciudad del futuro que nos merecemos.

Seamos creativos, analicemos cambios de conducta que acerquen a emprendedores a los barrios, con locales legalmente instalados, que dinamice la vida barrial toda la semana y no simplemente el día que nos toca la feria. Estoy convencido que el camino es posible sin los trastornos que generan las ferias, sin el gasto de recursos humanos y financieros para tratar de controlar una situación que es sumamente injusta para todos.


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