Filmes cristianos: una experiencia religiosa

Nueva oleada de películas enmarcadas en este universo se asienta, apostando cada vez más a los milagros en lo cotidiano
Después de que Annabel Beam recorriera un sinfín de consultorios, cada uno con su propio diagnóstico, un doctor determinó que el dolor que la aquejaba correspondía a un trastorno digestivo incurable que amenazaba su vida. La fe de sus padres y sus hermanas tambaleaba, pero una experiencia cercana a la muerte desató una serie de milagros que sorprendieron a médicos y familiares por igual.

Aunque la premisa de Milagros del cielo, a primera vista, remita a una típica película familiar con pase directo para la televisión, el filme que se estrena este jueves 21 en Uruguay logró un debut estadounidense cuyas cifras compitieron con las de La serie Divergente: Leal y Zootopia.

Con el protagonismo de Jennifer Garner (Alias, Elektra y El club de los desahusiados) y una recaudación global de US$ 60 millones sobre un presupuesto de US$ 13 millones, el éxito de Milagros del cielo no es casual, sino que confirma una tendencia de filmes cristianos que, alejados de las epopeyas de los evangelios, optan por relatos contemporáneos sobre la intervención de Dios en dilemas humanos.

El género religioso, añoso como el cine mismo, halló un resurgir en La pasión de cristo (2004), que aún se mantiene como la película cristiana más exitosa de la historia, con US$ 612 milllones reunidos en la taquilla internacional. Concomitante a ese éxito, un aluvión de filmes devotos invadió las pantallas de forma inusitada, aunque su carácter solía verse influenciado por la estética hollywoodense y altos (o vistosos) valores de producción, así como narrativas que instalaban una fina línea entre lo épico y lo dramático.

Basado en un libro de memorias, al igual que Milagros del cielo, El cielo sí es real fue uno de los filmes que ayudó a cambiar el panorama. Estrenada en 2014, con US$ 12 millones de presupuesto, la recaudación total fue de US$ 91 millones, y, aunque no era protagonizada por grandes estrellas, su ejemplo logró asentar un nicho de mercado para la productora TriStar Pictures y para la distribuidora Sony, que incluso cuenta con su propia firma dedicada a la producción, adquisición y marketing de películas "basadas en la fe" desde 2008.

También de la mano de TriStar y Affirm, Cuarto de guerra se consolidó como una de las sorpresas cinematográficas de 2015, al liderar la taquilla estadounidense durante cinco semanas junto a Letras explícitas: Straight Outta Compton y The perfect guy, previo a que iniciara la temporada de estrenos de los filmes que luego serían nominados a los premios Oscar.

Esta película, con US$ 68 millones de ganancia contra US$ 3 millones de presupuesto, cumplió un rol doble: además de asentar el género religioso, confirmó el potencial de filmes con y sobre afroamericanos.

A través de Milagros del cielo, este estilo de filmes comienza a atraer a grandes nombres como Garner o Queen Latifah, que, por sí solos, pueden llegar a ser alicientes para el público. Asimismo, aunque los presupuestos bajos o relativamente bajos parezcan un obstáculo, la "autenticidad", o simpleza estética y narrativa, parece alzarse como uno de los denominadores comunes del éxito.

"Para nuestro negocio, los filmes basados en la fe ayudan a atraer a una audiencia diferente al cine, que es algo que todos queremos. Es una diversidad del producto que es buena para nuestro negocio", señaló el presidente de distribución internacional de Sony, Rory Bruer, al sitio The Wrap.

El capital y la autenticidad también ayuda a distinguir a estos filmes de producciones religiosas de mayor nivel, volcadas a la religiosidad, pero filtradas por el tamiz de la época o de los efectos especiales, como Noé (2014). En esta línea, sin embargo, los fracasos también tienen lugar, como fue el caso de La resurrección de Cristo, estrenada recientemente en Uruguay, que relata la búsqueda de Jesús por parte de Clavius, un apócrifo militar del ejército romano.
Sin embargo, ninguno de los ejemplos ha contado con el beneplácito unánime de la crítica ni con los laureles de los grandes galardones de cine, rubros en los que La pasión de Cristo sigue ocupando un lugar distintivo junto a En primera plana, tomando la religión como tema pero lejana al enfoque pío (ver recuadro). Más inclinadas a los estudios bíblicos que a la narrativa cinematográfica y demasiado concentradas en la transmisión de conceptos y valores, estas películas aún no han logrado bajarse del púlpito y predicarle a los no creyentes.

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