Funcionarios de Peñarol admiten extorsión de los líderes de la barra

Nueve referentes de la organización están detenidos y declaran hoy como indagados
Dos jugadores, el gerente deportivo, dirigentes, integrantes del cuerpo de seguridad anterior y actual de Peñarol declararon ayer en el juzgado como testigos. Nueve líderes de la barrabrava serán indagados hoy, entre ellos, Jorge "Jorgito" Rivero, el exreferente de la barrabrava y de los principales líderes que comandan hoy la tribuna Ámsterdam. Fuentes de la investigación informaron a El Observador que el procesamiento de la mayoría de ellos se concretará en las próximas horas, luego de que funcionarios del club declararan ante el juez que fueron amenazados por negar entradas.

Los disturbios previos al clásico del domingo estallaron porque la dirigencia y los jugadores de Peñarol se negaron a darle entradas a los cabecillas de la barrabrava. El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo varias veces esta semana que por primera vez la dirigencia le hizo frente a las demandas de los delincuentes, y que ello provocó la respuesta organizada de la barra. La Dirección General de Información e Inteligencia, junto al fiscal Gilberto Rodríguez y el juez Néstor Valetti, prepararon durante meses una investigación judicial que busca probar por estas horas que la barra conforma una asociación para delinquir con fines extorsivos.

El disparo contra Bolívar "Boli" Falero (que fue indagado ayer) en la tribuna Ámsterdam el pasado 23 de octubre provocó la renuncia del presidente de la comisión de seguridad de Peñarol, Julio Luis Sanguinetti. Luego de varias semanas, se conformó una nueva comisión que le negó a la barrabrava algunos privilegios. Los líderes de la barra recurrieron entonces a los jugadores, y el miércoles pasado, previo al clásico, fueron hasta Los Aromos a pedirles entradas. Los barras ensayaron "una especie de presión" sobre los futbolistas, dijo ayer en rueda de prensa el gerente deportivo de Peñarol, Juan Ahuntchaín, al salir del juzgado. "Fue todo en buenos términos", repitió Ahutchaín. "Los Aromos y los jugadores han sido totalmente respetados por los hinchas", agregó.

Junto a Ahutchaín declararon como testigos los futbolistas aurinegros Marcel Novick y Maximiliano Perg. Los tres llegaron al juzgado a pie, acompañados por el delegado de Peñarol, el abogado penalista Jorge Barrera. La declaración de los futbolistas, que insistieron en que "la presión" fue "en buenos términos", no permite sostener la hipótesis de que fueron extorsionados por los barrasbravas.

Cuando quedó descartada la extorsión a los futbolistas, juez y fiscal le tomaron declaración a Sanguinetti, al contador Gervasio Gedanke, secretario general del club, y a los nuevos integrantes de la comisión de seguridad. También declaró como testigo el exjefe de seguridad del club, el inspector retirado Washington Vega. Por su parte, el presidente de Peñarol, Juan Pedro Damiani, dio su testimonio a los oficiales de Inteligencia pero no declaró en el juzgado.

La investigación

El director de la Policía Nacional, Mario Layera, presentó el lunes en conferencia de prensa el eje principal de esta investigación. "Se recogió información que iban a haber situaciones de violencias dadas porque el Club Atlético Peñarol había determinado que no iba a hacer ningún tipo de concesión a las barrasbravas y estas provocaron amenazas a los referentes de seguridad nuevos que tiene el club, que nos fueron comunicadas y se nos solicitó la debida custodia para el Palacio Peñarol y Los Aromos", informó Layera.

Los integrantes de la actual comisión de seguridad confirmaron en el juzgado que fueron amenazados por no entregar entradas a los referentes de la barra, lo que habilita el procesamiento de los barras por asociación para delinquir con fines extorsivos, informaron fuentes de la investigación a El Observador.

El artículo 345 del Código Penal establece que "el que con violencias o amenazas, obligare a alguno a hacer, tolerar o dejar de hacer algo contra su propio derecho, para procurarse a sí mismo o para procurar a otro un provecho injusto, en daño del agredido o de un tercero, será castigado con cuatro a 10 años de penitenciaría". Se trata, por lo tanto, de un delito inexcarcelable.

Por su parte, dirigentes declararon que eran intimidados por los barras para que les dieran beneficios. El principal premio por alentar hasta el hartazgo eran las entradas. Por un lado, existía una lista con referentes de la barra brava que entraban de forma gratuita. Por otro, cada cabecilla tenía en su poder carnés de socios para entregar a los suyos, a pesar de que no pagaban la cuota mensual. Esos carnés eran devueltos tras el partido. Los investigadores estiman que unas 300 personas entraban gratis en cada encuentro de Peñarol. El joven que tiró la garrafa desde lo alto de la Ámsterdam y fue procesado con prisión por tentativa de homicidio era uno de ellos.

La prueba que incrimina a los referentes de la barra brava se completa con beneficios económicos recibidos fruto de la extorsión.

Los saqueos en la Ámsterdam

En la conferencia de prensa del lunes, Layera aseguró que muchos barras "están en la cárcel pero aún así desde allí siguen manipulando a sus referentes en libertad". Eso fue lo que sucedió el domingo del clásico. Dos presos, al menos uno de ellos procesado por homicidio, también son indagados.

Entre otras pruebas, Inteligencia presentó escuchas que incriminan a estos reclusos y a otros barras. Las interceptaciones telefónicas revelan que los disturbios del domingo estuvieron planificados. Incluso, los saqueos a los puestos de comida y bebida el día del clásico fueron ordeneados por referentes de la barra brava que no pudieron ingresar a la tribuna Ámsterdam. Los violentos pretendían que el partido se suspendiera y que Peñarol se perjudicara deportivamente para que la directiva diera marcha atrás en la resistencia a entregar entradas.

Ese combo delictivo se completa con una pista sobre narcotráfico que involucra a algunos indagados.

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