Gira y marketing presidencial

El mandatario está de gira europea para defender la marca Uruguay y eso genera incomprensión.
El presidente Tabaré Vázquez está de gira europea, rodeado de ministros, autoridades de gobierno, sindicalistas y una buena cantidad de empresarios. Algunas personas pueden creer que el mandatario y medio gobierno están haciendo turismo, alejados de sus obligaciones diarias para disfrutar de cómodos hoteles y agasajos protocolares en el viejo continente.

En realidad, esa actividad es todo lo contrario a un viaje de placer. Desde la oposición también se exigen resultados a este tipo de viajes que tal vez sean difíciles de mostrar en lo inmediato.

El asunto es que el presidente protagoniza una acción de marketing de porte mayor a los efectos de robustecer el activo que representa la marca Uruguay. Vázquez no es el primero sino el último de los presidentes que desde el retorno de la democracia han buscado el mismo objetivo: mostrar las ventajas que ofrece el país para la inversión extranjera.

Y el hecho de que lo hagan los presidentes de izquierda, en este caso acompañado por máximas jerarquías del PIT-CNT, tiene más valor aún en función del vínculo esquizofrénico que mantiene buena parte del Frente Amplio con el capital privado. Es un logro para Uruguay que los mandatarios sean recibidos por mandatarios poderosos de las potencias mundiales, cuyos espacios en la agenda necesitan mucho más que un ábrete sésamo para dejar paso a un presidente uruguayo.

Hay mérito de todos en esto, pero también de cada uno de los presidentes que pusieron su prestigio personal al servicio del país. La atención de las potencias hacia Uruguay anima a empresarios y capitalistas de primer nivel a informarse y a poner en el radar a Uruguay. El país necesita, como cualquier marca, visibilidad y repetición de las cualidades asociadas para que tenga éxito en el plano comercial.

Los presidentes han ayudado y mucho a consolidar esta imagen que hoy se traduce en la foto de un presidente junto a Barack Obama, Ángela Merkel o Vladimir Putin, entre muchos otros. Cada uno aportó en cada momento histórico su prestigio personal y el del país todo para iluminar esta Banda Oriental, tan a merced del oleaje de los mercados globales y regionales.

Es buena cosa que las valoraciones en el exterior de nuestros presidentes sean mucho mejores de la que tenemos en la comarca, presa de divisiones políticas tan monótonas como el uniforme nacional de saco azul y pantalón gris.

También es monótono el repiqueteo diario de las noticias que llegan desde la gira, pero ello habla de que el libreto está ajustado al plan: reunión entre presidentes y luego con empresarios para invitarlos a invertir. Los peces gordos desconfían de la carnada, hay que esperar el pique. Vázquez sabe de esto.

Los empresarios que acompañan al gobierno también tienen oportunidad de conversar, aprender y concertar negocios con sus pares del exterior, algo beneficioso para el país todo en momentos que se caen las últimas industrias empleadoras de gran porte. Además, el clima de camaradería que generan los viajes mejora relaciones personales y lima asperezas, algo que permitió recuperar el diálogo entre patrones y sindicalistas acerca de las ocupaciones de lugares de trabajo.
Para afuera la marca es Uruguay, aunque esta formulación tenga un aroma chauvinista y romántico que para muchos apesta.

Entonces, sea bienvenido el marketing presidencial.

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