Gobierno brasileño recurrirá decisión judicial contra Lula

Recurrirán ante Tribunal Supremo fallo que suspendió nombramiento como jefe de Ministros
Brasil espera más dividido que nunca y expectante el desenlace de la crisis que involucra a dos de sus principales figuras políticas, la presidenta Dilma Rousseff amenazada por un juicio de destitución y su predecesor Luiz Inácio Lula da Silva investigado por la justicia ordinaria por corrupción.

En ese marco, el gobierno brasileño incrementó ayer su presión ante los tribunales y la policía, ante el cerco que la justicia ha tendido alrededor del expresidente Lula da Silva.
El abogado del Estado, José Eduardo Cardoso, anunció que recurrirá ante el Tribunal Supremo la decisión cautelar que en la noche del viernes congeló el nombramiento de Lula como ministro y que, en consecuencia, le privó del fuero privilegiado y permitió que su proceso siga en una corte común.

La decisión cautelar tomada por el magistrado Gilmar Mendes puso fin a un torbellino de sentencias sucesivas y contradictorias y supuso un mazazo para Lula, que ahora podría ser procesado por el riguroso juez Sergio Moro, el principal responsable del caso de corrupción en la petrolera Petrobras.

Lula hubiera podido librarse de su órbita obteniendo los fueros especiales de ministro, y según juristas y dirigentes opositores esa fue la principal motivación de su nombramiento. Pero ahora volvió a quedar en manos del juez Moro, al menos hasta que el Supremo Tribunal Federal (STF) decida en su próximo plenario, previsto en principio para el 30 de marzo, si mantiene o anula el bloqueo de su designación.

Las tiranteces entre el gobierno y los responsables de las investigaciones de corrupción ganaron un nuevo capítulo ayer con el aviso de que se retirará del caso Petrobras a los policías que actualmente están a su cargo si ocurren nuevas filtraciones a la prensa.
Esa advertencia fue proferida por el nuevo ministro de Justicia, Eugênio Aragão, y recibió la inmediata respuesta de la Asociación de Comisarios de Policía, que la consideró como una "interferencia" en las investigaciones.

Abogados contra Rousseff


La tensión política y social corre el riesgo de intensificarse en las próximas semanas dado que el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, está decidido a acelerar el proceso de impeachment (juicio político) contra Rousseff, acusada de haber manipulado las cuentas públicas en 2014, el año de su reelección, y a inicios de 2015.

La Cámara realizó el viernes pasado la primera sesión de las 15 previstas para que una comisión especial recomiende abrir o archivar un pedido de juicio de destitución, y esa etapa debería concluir en unos 30 días.

Un eventual parecer favorable a un juicio de destitución debe ser aprobado por los dos tercios de la Cámara (342 de los 513 diputados) y si el Senado lo ratifica, Rousseff será apartada de su cargo por un plazo máximo de 180 días, en espera de un voto definitivo.

Por otra parte, el influyente Colegio de Abogados de Brasil (OAB) anunció en las últimas horas su decisión de apoyar la apertura de un juicio político con fines de destitución contra la presidenta brasileña, por considerar que hay indicios de las irregularidades de que es acusado el gobierno.

El apoyo al proceso político fue aprobado por 26 de los 28 miembros del Consejo Federal del Colegio de Abogados en una votación celebrada en Brasilia.
La dirección de la OAB aún tendrá que reunirse en los próximos días para decidir si ofrece su apoyo técnico a la petición de juicio político que ya se tramita en la Cámara de Diputados o si presenta una nueva solicitud.

"La OAB no tomó una decisión con base tan solo en noticias de periódicos y revistas, tomó una decisión con base en elementos técnicos, con base en pruebas que fueron recogidas y que nos llevaron a esta conclusión en este momento", afirmó el presidente de la OAB, Claudio Lamachia.

Lamachia dijo que espera que la crisis política en Brasil se resuelva con celeridad ya que los abogados están preocupados con las cada vez más frecuentes manifestaciones de partidarios y opositores del gobierno en las calles y con la posibilidad de que se produzcan enfrentamientos.

La apertura de un juicio político sumó ayer el apoyo del expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, quien afirmó que la única salida a la crisis que vive el país es la destitución de la jefa de Estado.

Piden cumbre de Unasur


Por otra parte, el mandatario boliviano Evo Morales pidió ayer a su par Tabaré Vázquez de Uruguay, país que ejerce la presidencia pro tempore de Unasur, que convoque a una cumbre de emergencia en Brasil, para defender a Rousseff y a Lula da Silva.

"Algunos presidentes de Sudamérica deberíamos hacer una reunión de emergencia de Unasur en Brasil, para defender la democracia en Brasil, para defender a Dilma, para defender la paz, para defender al compañero Lula y a todos los trabajadores", afirmó el izquierdista Morales en un acto público. (En base a agencias)


Manifestantes de nuevo en las calles

Un centenar de manifestantes antigubernamentales volvieron ayer a las calles, después de la marcha oficialista del viernes, a instalarse en el centro de San Pablo con la intención de permanecer allí hasta obtener "la renuncia" de la presidenta Dilma Rousseff. El grupo agitaba carteles con mensajes como "Lula ladrón" o "Fuera Dilma", mientras en un letrero se preguntaba: "¿Quién quiere el impeachment? La gente honesta". El viernes, 80.000 personas, según la Policía, se congregaron en el mismo lugar para defender al gobierno de Rousseff, mientras que el domingo pasado, cerca de 1,4 millones reclamaron su dimisión.

Mujica: "No tengo duda de que (Lula) es inocente"

El expresidente José Mujica se dijo convencido de la inocencia del exmandatario de Brasil Luiz Inacio Lula Da Silva en los hechos de corrupción que se le atribuyen y estimó que se lo implicó para "castigar una carta peligrosa" de cara al futuro.

"Lula viene de muy abajo y tiene una historia que lo santifica. No tengo dudas de que es inocente. Seguro que en Brasil hay joda (corrupción), como en todos lados, pero creo que quieren castigar la carta peligrosa que significa Lula a futuro", dijo Mujica, en una entrevista con el diario Clarín de Buenos Aires. Añadió que en Brasil hay "una disputa prematura y un tanto desaforada que lleva las cosas a términos peligrosos".

"Es una batalla en la que el que gane estará destrozado como si perdiera", insistió el exmandatario, que estuvo en Buenos Aires invitado por la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo.
Sobre la crítica situación del país norteño, Mujica estimó que "hay errores circunstanciales y en un momento de crisis se fogonea en los medios sobre eso y da resultado".

Consultado sobre el retroceso de los gobiernos progresistas en la región, el exmandatrio sostuvo que "la derecha tiene que ver con lo que sucede, pero la izquierda hace chambonadas que la derecha luego aprovecha muy bien". (En base a agencias)

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