Gran generalista

Para el consultor en Desarrollo Emprendedor, Santiago Aramendía, los starters deben ser flexible, aprender y saber reinventarse para sobrevivir

Hace pocas semanas pude disfrutar de la exposición itinerante de Leonardo Da Vinci que estuvo de paso por Montevideo. Me llamó la atención cómo aquel hombre renacentista dominaba casi todas las áreas de conocimiento de su época (arte, matemáticas, ingeniería, medicina, etc.) lo que le permitió imaginar soluciones muy adelantadas para su época.

Hoy ello sería imposible, ya que se crea conocimiento a una tasa vertiginosa. Incluso llegar a la frontera de conocimiento en una sola disciplina, es cada vez más difícil. El experto o el especialista, todavía muy valorado en nuestra sociedad, requiere constantemente actualizar su conocimiento a través de posgrados, maestrías, doctorados y post-doctorados, para no quedar rezagado.

Es una carrera que no tiene línea de llegada. Por eso ya no se habla tanto de especialización, como de micro-especialización donde a través del trabajo colaborativo entre micro-expertos es que se genera avances en el conocimiento de un área.

La especialización en el trabajo y el conocimiento técnico es un concepto tayloriano de principios de siglo XX, cuyo fin era aumentar la productividad. Henry Ford lo supo aplicar muy bien a su cadena de montaje.

Pero a diferencia de aquellos “Tiempos Modernos”, habría que preguntarse si hoy sigue siendo un principio válido en una era donde la información y el conocimiento están al alcance de nuestros dedos, y donde el trabajo colaborativo hace que la inteligencia colectiva genere avances importantes en todas las áreas.

En un mundo tan complejo y cambiante como el que vivimos, el emprendedor debe ser flexible y saber reinventarse constantemente para sobrevivir y, eventualmente, triunfar. Un emprendedor debe manejar temas muy diversos en el día a día de su negocio, por lo que su rol fundamental es servir de nexo entre diferentes áreas de conocimiento. Es por ello que debe buscar convertirse en un GRAN generalista.

El gran generalista no es alguien que sabe un poco de todo (generalista en la concepción tradicional), sino alguien que sabe mucho de muchas cosas.

Sabe sintetizar la información y extraer lo útil; es alguien de mente abierta que no prejuzga; alguien que posee la curiosidad de un niño, se anima a preguntar y sabe escuchar; alguien que sale frecuentemente de su zona de confort, conectándose con gente diferente; alguien que ata elementos e ideas, en apariencia inconexas, para generar soluciones creativas.

Saber mucho de muchas cosas parece difícil, pero es mucho más fácil que saber todo de una. El emprendedor tal vez no sepa programar, pero sí debe entender de tecnología y conocer los beneficios y limitaciones que cada lenguaje de programación le ofrece.

Tal vez no sepa diseñar, pero sí debe desarrollar un gusto y una sensibilidad para saber diferenciar lo estético y de buen gusto, de lo feo o poco elegante. Tal vez no sepa realizar un balance contable, pero sí debe saber leerlo y extraer conclusiones a partir de él.

Si quieres emprender un negocio, aprende de negocios. No te excuses bajo tu profesión u oficio técnico diciendo “esto no me lo enseñaron en Facultad”, o “esto no me gusta” o “yo soy solo un diseñador, ingeniero, o chef”.

No todos tenemos motivación por aprender temas fuera de nuestro interés o vocación, pero deberemos hacer un buen esfuerzo, si deseamos emprender. Hoy no basta con decir “yo no lo sé, pero sé quien sabe”; rodearnos de expertos es importante, pero debemos interiorizarnos en todas las áreas del negocio para tomar decisiones de manera veloz.

El Emprendedor tiene muy desarrollado su sentido de curiosidad y es alguien que suele ser muy autodidacta. Lee libros, mira videos, habla con personas que no conoce, no importa si son eruditos o personas comunes. Siempre podemos aprender algo de otra persona, independiente de su rango, cargo, rol o status social.

Hoy existen manuales o tutoriales (escritos y audiovisuales) de todos los temas, disponibles en internet. Hay de los buenos, de los mediocres y de los malos; solo hay que saber buscar. Pero no esperes a sentirte totalmente formado para comenzar a emprender, ya que la mejor escuela continúa siendo la experiencia.

Si deseas emprender, conviértete en un gran generalista, un nuevo hombre renacentista.

@Emprendedurismo


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