"Hay que cambiar la mentalidad y agregar valor a los lotes de lana"

La analista de mercados del Secretariado Uruguayo de la Lana participó en el congreso lanero mundial

¿Qué temas dominaron el 85° Congreso de la Organización Internacional de la Lana Textil (IWTO, por su sigla en inglés) desarrollado en Sydney, Australia?

El título del congreso fue La lana para las generaciones futuras y se analizó desde la producción hasta los productos. Hubo un abordaje a la educación en todos los niveles, desde la escuela hasta los programas de investigación y promoción. La idea es mostrar las cualidades de la lana dese la niñez. Se abordaron casos concretos de trabajos de investigación realizados en Australia y China. Por ejemplo, uno que dio origen a la confección de remeras de lana que sacan el sudor para afuera del cuerpo, así como Addidas tiene un calzado deportivo hecho con lana. El objetivo es que se conozca la lana y para qué sirve.

¿Hubo una mirada a los mercados?

Sí. Hubo una presentación interesante de la colombiana Bruna Angel sobre la demanda por fibras no es solo un tema de volumen, donde remarcó que el polyester, que es la fibra más consumida para la producción de textiles, tiene la contra de que contamina. La preocupación de los próximos años es la sustentabilidad ambiental y en ese escenario es que la lana tiene un lugar relevante. Hay una oportunidad para la lana que, si bien ocupa el 1% del comercio mundial de fibras, es un producto natural, biodegradable, que aísla del frío y el calor.

¿Para un nicho de mercado?

Hay que pensar las prendas de lana como un producto Premium para personas que gastan US$ 2.000 al año en vestimenta. Ese segmento está creciendo en Europa occidental, en EEUU y Japón, así como también en Singapur, Corea del Sur, Hong Kong y Australia. Por ejemplo en China, esos consumidores con ingresos de más de US$ 100 mil al año representan hoy el 1% de la población, pero ese porcentaje subirá a 6% en 2025, lo que equivaldrá a 20 millones de personas, según Global Demographic.

¿Y qué se divulgó sobre la producción lanera?

Hubo presentación de productores. Lo más destacado fue un proyecto de trazabilidad con chips, que permite tener información sobre la alimentación, movimientos de animales, señaladas, así como otro ejemplo de trabajo con drones. El objetivo de los productores, que fueron los que desarrollaron esos sistemas, es obtener información útil para ser más eficientes. Por ejemplo, los drones permiten detectar si a los bebederos les falta agua o si hay alguna oveja caída en el campo.

¿Hubo algún abordaje a nivel de instituciones?

Sí, vinculadas también al tema educativo. Se analizó cómo se venden los productos, cómo cambian las tendencias. Ahora en Italia se dejó de lado la fabricación industrial de trajes de lana y hubo un retorno a los trajes a medida. Hay un trato más directo y el reclamo de no mentirle al consumidor, que pide saber la historia del producto. Por el lado de las instituciones hay mucha apertura y transparencia en la información. Lo que prima es: te cuento para que te vaya mejor. Y juntar esfuerzos para mejorar la información y el intercambio. En Noruega, por ejemplo, hay una experiencia de formación para hacer encuestas.

¿Cuáles fueron las conclusiones y las perspectivas al terminar el congreso?

Hay estabilidad en los mercados y la preocupación es que no siga disminuyendo la producción lanera, que en la actualidad es la más baja en 70 años. Y, en la medida que la demanda siga estable, los precios seguirán estables. Uruguay no escapa a la tendencia mundial. En el informe que presentamos del país en el congreso marcamos justamente la caída del stock ovino y también el problema del envejecimiento de los productores. El 2015 fue un buen año, con precios buenos, en especial en lanas medias. Fue un rubro positivo. En el SUL estamos trabajando en la necesidad de que los lotes de lana sean grifados. Hoy el 75% de los lotes de lana tiene grifa. Agregar datos objetivos de los lotes de lana, como el micronaje, el rendimiento al lavado, es el desafío del mercado. Hay que cambiar la mentalidad y agregar valor a la presentación de los lotes de lana. La industria paga el valor agregado de la grifa verde.

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