IMM proyecta instalar imagen de la Virgen María en la rambla

La pidió Sturla y si la Junta lo habilita estará frente al puerto de Buceo

La Intendencia de Montevideo envió un proyecto de decreto a la Junta Departamental en el que se pide anuencia para autorizar la colocación de una imagen de la virgen María, de casi cuatro metros de alto, en la rambla de la ciudad.

El pedido de instalar una imagen de la virgen fue realizado por el arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla y en caso de que los ediles departamentales den su aval, la escultura se colocará en un predio contiguo a la Aduana de Oribe -rambla Armenia y Tomás Basáñez-, frente al Puertito del Buceo. En ese predio la Iglesia Católica realiza anualmente el rezo de un rosario de bendiciones para las familias.

Según detalla la resolución de la comuna, con fecha 5 de febrero, la Unidad de Patrimonio entiende que la propuesta es "viable" ya que se integra "al contexto general del espacio público" y al Edificio de la Aduana. Se explica además que la forma y el tamaño de la escultura y de su base se adecuan también al edificio. La intendencia autoriza a que la altura máxima de la imagen sea de 3,80 metros, incluída la base. El proyecto aún no ha sido estudiado por los ediles y desde la bancada de l Frente Amplio se afirmó que se tomará una postura en conjunto. En tanto, el edil Mariano Arana manifestó ser "respetuoso de todas las manifestaciones posibles", aunque espera el proyecto para estudiarlo.

Por su parte, el nacionalista Javier Barrios, recordó las distintas imágenes en la rambla y afirmó que a su entender agregar esa escultura "refleja la pluralidad de credos y cultos que existen en el país".

Las imágenes y la laicidad

La instalación de otras imágenes religiosas en espacios públicos generaron en el pasado sendos debates, en los que estuvo en cuestionamiento su violación a la laicidad. Una de ellas, y la que tuvo una discusión más encendida fue la de la cruz que se encuentra en en la zona de Tres Cruces y recuerda la primera visita a Uruguay del papa Juan Pablo II, en 1987.

Según recoge el historiador Gerardo Caetano en el libro El Uruguay laico, el día de celabración de la misa del papa, el entonces presidente, Julio María Sanguinetti consideró que la cruz debería quedar "como recuerdo de esa circunstancia histórica, que recordará no solo a al comunidad católica sino a todos los hombres de buena voluntad". Pero, las declaraciones generaron polémica y la decisión acerca de dejar instalada o no la cruz pasó al Parlamento.

Las críticas acerca del grave retroceso en la laicidad llegaron desde la bancada colorada y también desde el Frente Amplio. Sin embargo, con el apoyo del Partido Nacional y parte de la colorada, dentro de la que Jorge Batlle y su concepto de laicisismo positivo sirvieron como defensores, se decidió que la cruz permaneciera en el lugar. El Frente Amplio se estuvo contra.

Otro caso similar se dio en la primera administración de Tabaré Vázquez, cuando tras el fallecimiento de Juan Pablo II, en 2005, se decidió trasladar su estatua desde la iglesia de Tres Cruces hacia el predio donde está la cruz. En ese entonces también surgió el debate por la laicidad y otras iglesias se quejaron por la colocación de imágenes religiosas en un predio público.


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