Invitación a menos diagnóstico de género y más acción colectiva

El segundo congreso de Mujeres Empresarias puso sobre la mesa la necesidad de incluir a los hombres
En el piso 25 del Sheraton, las participantes del congreso nacional de la Organización de Mujeres Empresarias de Uruguay (Omeu) estaban terminando el almuerzo del primer día del encuentro, cuando Cristina Morán se instaló en una tarima. "Yo viví la diferenciación salarial en carne propia muchos años", disparó la conductora pionera de televisión y radio. Pero también, sin pelos en la lengua y con su voz grave, preguntó cuántos hombres habían en el lugar. Entre las más de 200 comensales se alzaron dos manos: la del presidente de Infocorp, Gabriel Colla, que había sido uno de los oradores de la mañana, y la del jefe de Desarrollo Institucional de Endeavor, Joaquín Trinidad.

"Pero yo hoy en la apertura vi al ministro de Trabajo, Ernesto Murro, al director de la OPP, Álvaro García, y al legislador Jaime Trobo. ¿Por qué no se quedaron a escuchar nuestras problemáticas? Hay que hacer que los hombres se queden en congresos de mujeres. Nosotras ya conocemos nuestros problemas", arengó Morán y despertó aplausos.

Esta propuesta de "invitar" a los hombres a interiorizarse y apoyar el emprendimiento y el liderazgo femenino, se volvió a escuchar en distintas instancias del segundo congreso nacional de Omeu, al que se llamó "Liderando el cambio" (que también incluyó Encuentro del Continente Americano FCEM) y fue uno de los puntos de vista interesantes que aportó la actividad.

Otro aspecto que llamó la atención fue la intención manifiesta de brindar a las participantes herramientas concretas, más allá de los diagnósticos. Fue algo que resumió con franqueza la Oficial Nacional de Programa de ONU Mujeres, Magdalena Furtado: "Los diagnósticos ya están hechos. Somos absolutamente conscientes de las brechas y obstáculos para las mujeres emprendedoras y las que trabajan en las empresas. Techo de cristal, suelo pegajoso (concepto que hace referencia a que las mujeres realizan la mayor parte del trabajo doméstico no remunerado), brecha salarial, todos esos conceptos que ya conocemos y no queremos ver más".

Intenso y con muchos momentos de impacto. Así describió el congreso la presidenta de Omeu, Elena Tejeira. Hizo hincapié en que las charlas y talleres fueron pensadas para respaldar el empoderamiento femenino y el "se puede". Consideró que se cumplió el objetivo de brindar herramientas y mensajes que quedaran "grabados a través de las emociones".

Lucha colectiva

Para la directora de la consultora argentina Bizart, Carolina Bellora, el liderazgo en la región todavía parece ser un juego de hombres, y existe "una gran inconsciencia de que esto es una brecha". Luego de enumerar barreras a vencer, Bellora se centró en una autocrítica: la falta de lucha colectiva.
"Nos indignamos individualmente pero no nos juntamos con otras colegas para ir a pedir un cambio, impulsar una política, No tenemos tiempo, estamos muy cansadas. No tenemos una participación política fuerte para impulsar cambios", comentó Bellora, cuya ponencia fue una de las más destacadas.

Para Bellora, que una mujer deba decidir dejar de trabajar para cuidar a su familia es "una de las decisones más crueles" y a la vez está basado en un falsa oposición: "se nos dice que es uno o el otro, cuando pueden ser las dos cosas, cuando hay apoyo de las empresas y del hombre también, cuando hay políticas públicas". Bellora instó a trabajar para que el tema de género esté más presente en la agenda de los gerentes generales y que se piense como "un imperativo de negocios".

Cambiar el estilo

Una de las charlas más aplaudidas fue la de la también argentina Sonia Abadi. Médica, psicoanalista, desarrolló un modelo para detectar y entrenar la creatividad individual y colectiva al que denominó Pensamiento en Red.

Según Abadi, las mujeres deben desarrollar su capacidad de "convocar, convencer y enredar a los demás" (en el sentido de crear redes). Pero la experta, considera necesario un cambio de estilo: no "empujar" como se ha hecho hasta ahora ("y fue tan necesario"), sino irse "acomodando" en los espacios que se están abriendo. Es que, según Abadi, en el mundo empresarial de hoy son necesarias habilidades femeninas como la intuición, empatía y creatividad.

"El mundo nos está abriendo espacios porque nos están necesitando. No solo para cocinar y criar hijos, sino porque tenemos una facilidad para vincularnos y generar redes. Tenemos muy desarrollada la habilidad de pensar conectivamente y trabajar colaborativamente. Hoy en un mundo hiperconectado son competencias sumamente necesarias", profundizó.

Omeu cuadriplica su número de socias
En los ocho meses que lleva al frente de Omeu la actual directiva, que lidera Elena Tejeira, la organización logró cuadruplicar su número de socias, que se ubica ahora en más de 250. En su discurso en la apertura del congreso, Tejeira subrayó el trabajo que se lleva adelante en la organización, pero también destacó la voluntad de participar activamente "codo a codo con el gobierno" en la promoción y creación de cambios en relación a la igualdad de género.
Instó a apoyar proyectos de inversión público-privada de empresas lideradas por mujeres y promover una puntuación diferenciada en las compras estatales.

Además bregó por incentivos fiscales para compañías que apoyen el desarrollo corporativo de las mujeres. "¿Por qué no, incluso, impulsar una certificación de empresas que trabajen con equidad de género?", planteó. Invitó a promover la creación de incentivos a bancos y entidades financieras para que brinden créditos en condiciones más flexibles a firmas lideradas por mujeres. "Está comprobado que la mujer tiene un alto compromiso en el cumplimiento del pago de créditos", apuntó.

Roberto Canessa y Natalia Oreiro
Días después del evento, en Omeu siguen recibiendo mails de agradecimiento de participantes que hacen particular referencia a las charlas del sobreviviente de la tragedia de los Andes, Roberto Canessa, y de la actriz Natalia Oreiro. El mensaje de Oreiro, que fue la oradora de la cena de gala, trató acerca de lo que se puede lograr con perseverancia pero por sobre todo con la convicción de que es posible cumplir los sueños. "Su deseo no tenía límites ni frontera. No iba a parar hasta lograr lo que se propusiera. Es perseverante, tesonera, detallista al máximo. Pero nada fue fácil. Tuvo que batallar mucho; recordó los prejuicios y lo difícil que fue para sus padres", contó Elena Tejeira.

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