Javier Miranda comienza a negociar "gobernabilidad" con el Frente Amplio

El presidente electo de la coalición ofrecerá mayor participación

Como lo hacen cada vez que le toca votar a un político más o menos relevante, los fotógrafos de los medios de comunicación le pidieron a Javier Miranda que posara con sus dedos apretando el sobre y con el sobre a punto de entrar en la urna.

Pero Miranda no es un dirigente tradicional, no tiene casi ninguna trayectoria que mostrar en ningún sector partidario, no está acostumbrado a las costumbres de los políticos y, por eso, aquel 24 de julio durante las elecciones internas del Frente Amplio, accedió muy a regañadientes al pedido de los periodistas.

"Qué cosa que me embola; esto es bien de pelotudo", dijo mientras, muy a su pesar, enfrentaba los flashes que lo retrataban dentro de un comité de base del barrio Brazo Oriental.

Ya contados los 94 mil votos de las personas que participaron en la elección interna de la coalición de izquierda, Miranda se convirtió en el futuro presidente del Frente Amplio y los asuntos que se le vienen encima, lejos de "embolarlo", seguramente lo mantendrán alerta, preocupado y ocupado.

Porque, además de elegirlo a él para que ocupe el lugar que alguna vez fue el ámbito natural de Líber Seregni, los votantes resolvieron darle la mayoría de los cargos en los órganos de conducción de la izquierda a sectores que, como el Movimiento de Participación Popular (MPP) y el Partido Comunista (PC), no congenian demasiado con las ideas de este abogado de 51 años, hijo de un desaparecido durante la dictadura.
Miranda fue elegido con el 37,5% de los votos gracias al respaldo del Frente Líber Seregni (FLS) y del Partido Socialista (PS), en tanto que Alejandro Sánchez (MPP, lista 711 e IR) se quedó con un 30,6%% de los sufragios, Roberto Conde (Partido Comunista y PVP) obtuvo un 25,1% y Bayardi un 6,6%.

Es decir, los candidatos empujados por los sectores que más se oponen a la línea económica de Danilo Astori (FLS) superan, sumados, los votos de Miranda. En tanto, el Plenario del FA tendrá una mayoría del MPP, del PCU y de los delegados de las bases, y es sabido que en los comité esos sectores cuentan con la mayor parte de los militantes.

¿Qué hará Miranda para salvar ese escollo, para evitar que él opine una cosa y los órganos de dirección resuelvan otra?

"Buscará gobernabilidad", dijo a El Observador una fuente cercana al director de la Secretaría de Derechos Humanos de la Presidencia de la República, cargo que dejará para asumir en diciembre su nueva responsabilidad.

Para empezar, allegados a Miranda tienen previsto comenzar en los próximos días a negociar con el resto de los sectores del Frente Amplio el reparto de las presidencias de las distintas comisiones del Frente Amplio (Organización, Finanzas, Comunicación y Propaganda, Asuntos internacionales, etc).
. Es potestad del presidente del FA el nombramiento de los responsables de esos cargos y también de su vicepresidente. Miranda quiere involucrar en la tarea a la mayor cantidad de sectores de la izquierda para, al menos, mantener una buena comunicación con aquellos que formarán su círculo más cercano.

Por otra parte, Miranda está dispuesto a aceptar una propuesta de Alejandro Sánchez para, de alguna manera, integrar a la dirección del Frente Amplio a los 19 presidentes de las departamentales de la coalición.

"Yo no generaba mayores discusiones porque no le competía a nadie por el poder. Ahora me van a empezar a pegar... ya empezaron", había dicho Miranda antes de las elecciones en una entrevista para Montevideo Portal.

También contó que sus allegados le advertían acerca de los problemas que le esperaban en el futuro si, como lo hizo, llegaba a ganar las elecciones. "Es una locura, el aparato te va a triturar y te vas a amargar y no vas a poder cambiar nada", le decían.

Miranda asumirá la conducción política del Frente Amplio en sustitución del Secretariado Ejecutivo que cumplió tareas luego de que la socialista Mónica Xavier abandonara el cargo. Xavier había ganado las elecciones internas de 2012 apoyada por los mismos sectores que respaldaron a Miranda.

Y fue el MPP y sus aliados los que conformaron la mayoría del Plenario Nacional que le impidió a Xavier seguir en el puesto con el argumento de que no podía, al mismo tiempo, cumplir funciones en el Senado.

Ese aparato, con el que tuvieron que lidiar, con suerte diversa, Seregni, Tabaré Vázquez, Jorge Brovetto y Xavier, es el que Miranda intentará manejar a partir de setiembre aunque los antecedentes le adviertan que suele ser indomable.


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