Jerarca de AFE gestionó entrega de tren a Peñarol, club del cual es dirigente

Asociaciones vinculadas al ferrocarril acusan al secretario general del ente, Fernando Valls, de cometer "abuso de funciones"

El Club Atlético Peñarol recibió el miércoles una locomotora a vapor de AFE del año 1950 para restaurar y poner en exhibición en su estadio Campeón del Siglo. La cesión fue en comodato, por lo que ese bien público seguirá siendo propiedad del ente ferroviario, pero la institución deportiva tendrá su custodia y usufructo a cambio de mantenerla.

El asunto generó polémica en la interna de AFE a partir de un planteo de asociaciones vinculadas al tren, como el Centro de Estudios Ferroviarios del Uruguay (CEFU) y la Asociación Uruguaya de Amigos del Riel (AUAR).

Esas agrupaciones aseguran que la locomotora entregada a Peñarol no es la más indicada porque puede ser puesta en funcionamiento, a diferencia de otra que no tiene cómo ser restaurada para su uso y, entre otros argumentos, que se trata de una pieza casi única en el mundo que forma parte del patrimonio nacional.

Esa visión no fue compartida por el Directorio de AFE, quien finalmente aprobó la entrega, que se hizo efectiva esta semana, a días de la inauguración del estadio.

La inquietud fue atendida por el representante blanco en el Directorio de AFE, Alfonso Lereté, quien discutió el tema con el presidente y vicepresidente en la reunión de Directorio del miércoles.

El cuestionamiento además incluye un elemento personal que recae sobre el secretario general de AFE, Fernando Valls, porque a la vez ejerce como dirigente de Peñarol (es presidente de la comisión de atletismo).

Valls participó de las gestiones y del trámite que terminó con la cesión de esa locomotora a Peñarol, pero consultado por El Observador aseguró que la decisión final fue del directorio de AFE, es decir, del presidente, vicepresidente y director. De todos modos, admitió haber estado involucrado en el trámite.

“Yo actué como secretario general de AFE, no como hincha de Peñarol”, comentó Valls, y agregó que la mitad del país es de Peñarol. “Pero la mitad del país no es dirigente de Peñarol como usted”, le contestó El Observador. “No”, respondió Valls.

El jerarca insistió con que la decisión fue unánime de AFE y su participación no influyó en el resultado de la entrega de la máquina. Del mismo modo argumentó a favor del acuerdo con Peñarol, ya que esa máquina, a diferencia de lo que plantean las asociaciones vinculadas al tren, no está en condiciones de ser puesta sobre rieles para funcionar.

A su modo de ver esa locomotora se “socializa” con la recuperación y exposición en el estadio de Peñarol, cosa que no se logra si sigue en “galpones ruinosos” de AFE. Según Valls, ese será el monumento “más lindo” al tren en todo el país.

La CEFU entiende que no solo fue un error haber cedido esa locomotora, sino que Valls podría haber cometido “abuso de funciones” porque “movió sus influencias”.

“Valls está vinculado a Peñarol y evidentemente movió sus contactos para esto. Cuando a nosotros nos demoran años para cedernos una máquina, a Peñarol se la dieron en dos semanas, y sin consultar a la comisión de patrimonio de AFE”, comentó a El Observador el representante de CEFU, Fabián Iglesias. También aseguró que cuando la asociación empezó a denunciar el tema en las redes sociales, el secretario general de AFE se comunicó con un representante de CEFU, Carlos Cóppola, para pedirle que no insistan con ese reclamo y, al mismo tiempo, amenazar con finalizar contratos vigentes entre el ente y ellos. “Nos metió el peso”, dijo Iglesias.

Valls negó ese episodio cuando fue consultado por El Observador. “Es mentira, yo nunca amenacé a Cóppola ni a nadie con cancelar concesiones de AFE con CEFU. Es tremendo bolazo”, dijo.

La locomotora será colocada a la intemperie frente a la tribuna Frank Henderson del estadio de Peñarol, lo cual también genera críticas por parte de CEFU. Iglesias aseguró que la máquina quedará expuesta para ser atacada y “saqueada”.

El traslado de la locomotora se realizó el miércoles a costo de Peñarol. Según informó ayer El País, la logística del traslado fue seguida de cerca por exferroviarios, hijos y nietos de ferroviarios que “veían con tristeza cómo se llevaban parte de la historia del barrio” Peñarol.

CEFU y la AUAR habían propuesto que, en vez de entregar esa máquina al club, fuera otra más antigua, que además funcionaba a carbón y no la alemana, que es a vapor por fuel oil. Las agrupaciones vinculadas al tren aseguran que esa máquina carbonera no era recuperable y por eso se ajustaba más a la petición de Peñarol.


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