John Pawson: 50 sombras de blanco

La capacidad de reducción a la esencia de las cosas es algo al alcance de muy pocos, John Pawson es uno de ellos.

Contrariamente a lo que pueda pensarse, el minimalismo no es un estilo sino una manera de pensar acerca del espacio. Tampoco conlleva una vida espartana, sino simplemente desear tener un lugar sencillo, tranquilo para disfrutar de él. Por lo tanto el minimalismo no es el diseño de la negación o ausencia, no viene definido por lo que falta; sino que está definido por el carácter acertado de lo que está presente. Es para aquellos que aprecian el valor del espacio por sí mismo, sin necesidad de atiborrarlo de cosas superfluas. 

La otra biblioteca dice que es inviable sostenerlo por 10 minutos luego de ocupadas las casas, o  fuera de las revistas , con niños pequeños o gente que no mantenga un obsesivo órden en su entorno, cosa bastante excepcional de encontrar. 

Nacido en Inglaterra en 1949, hijo de fabricantes textiles, es considerado uno de los gurús de la corriente minimalista contemporánea, pero antes de dedicar su vida al apasionante mundo de la arquitectura, estudio en Eton (donde van los príncipes) y  en 1973 se trasladó a Japón, (he ahi una gran causalidad para su estilo)  e impartió  clases de inglés durante varios años, y fue allí, en Tokio, donde conoció al diseñador Shiro Kuramata, con quien aprendió y despertó su curiosidad por el mundo del interiorismo y la arquitectura. Colaboró con él durante un año, después volvió a Inglaterra y estudió su nueva pasión, la arquitectura, en “Architectural Association” de Londres.
 
Pronto, empezó a hacerse un hueco entre los grandes, con trabajos como El granero Tilty (1995) donde un complejo de granjas agrícolas se transforman en una serie de espacios residenciales, donde el refinamiento de los elementos, los techos a dos aguas que parecen flotar y la luz con inmensos ventanales de suelo a techo, juegan un papel primordial. Antes, ya realizó otros proyectos como la tienda de ropa de Calvin Klein (Manhatan, 1994) que se ha convertido en buque insignia de la reconocida firma de ropa, y posteriormente su propia casa. Y no es tarea fácil obtener estos resultados net en locales que requieren múltiples instalaciones de acondicionamientos en toda su área y volumen, como todo lo magistral, lo hace parecer fácil pero está lejos de serlo.
 
Pero quizás, su proyecto más apasionante y diferente, pero el que más se aproxime e identifique con su estética sea, el monasterio cisterciense de Novy Dvur (Republica checa, 2004), en el que su objetivo primordial era respetar y fomentar la reflexión y la serenidad, a través de los materiales nobles y duraderos, sin menospreciar por supuesto, la luz. Es en este proyecto realmente, donde se aprecia y queda plasmado el valor espiritual del minimalismo, donde lo importante es el confort visual y el espacio vacío, libre de objetos que impidan ver la esencia del conjunto.
 
En el extremo opuesto de lo figurativo y barroco habitual, es increíblemente válido también como espacio de reflexión: como si acá uno encontrara  a Dios en uno mismo y no en el entorno descriptivo de los ambientes religiosos habituales.
 
Una  joyita de su autoría que nos parece magistral: la Sackler Crossing road en los Kew Gardens, Royal Botanical Gardens, en Londres.
Una de sus últimas obras:  el showroom creado en Milán para la prestigiosa firma de cocinas Bulthaup 
 
Situado en Via Locatelli, cerca de la Estación Central, este nuevo espacio seduce por su luminosidad, y serenidad uy a tono con la estética de la marca.
 
Por todo lo anterior, puede concluirse que "menos" ya no significa "más" sino..."poesía".....
 
¡Vean reel de fotos con mucho de lo relevante de su obra, acá y después me cuentan! 

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