Julen y la gente sola

arranque

Que ha sido un muy buen año para la escena emergente en Uruguay es ya un hecho. Si más hacia princpios de año apareció el nuevo disco de Carmen Sandiego, hoy una banda mucho más evolucionada y la gran referencia de la música indie uruguaya hecha en serio y con sustento, el cierre de año nos acerca otra buena usina de canciones que se salen de lo experimental y esquizofrénico y que están más cerca de las buenas canciones a secas: el disco homonimo de Julen y la gente sola.

Que al final llegó: con ellos me pasó -como en su momento con los mencionados Carmen Sandiego y otras bandas como Maniquíes- que parecían un secreto guardado con celo por el ambiente local. Que sonaban genial, que tenían por lo menos tres grandes canciones, que eran otra cosa distinta a lo que estaba sonando, que era algo que sonaba menos deforme y menos solemne que buena parte del "indie" local.

Finalmente, con el disco ya pronto y disponible para escuchar en julenylagentesola.bandcamp.com, lo que me encuentro yo, que nunca los vi en vivo y que siempre me había preguntado por ellos, sobre todo por la resonancia del nombre, me encuentro con una banda hecha. Las canciones de Julen y la gente sola son, en varios casos, clásicos inmediatos que van a quedar entre lo mejor del floreciente indie local de los últimos años, simplemente porque sus canciones tienen una enorme capacidad de mímesis (eso que pasa cuando te identificás con lo que dice una canción) emocionante y un nivel de arreglos que va de lo más baladero al costado pop rock sin que nada chirríe. En este apartado, una vez más como tantas durante el año en este blog, hay que nombrar a Ezequiel Rivero ya que fue el responsable desde la producción de que todo suene tan bien en este disco debut. 

 


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