La apuesta segura de los Oscar

El conductor de televisión Jimmy Kimmel será el anfitrión de la próxima ceremonia de premios de la Academia, que hoy dará a conocer a sus nominados
Jimmy Kimmel sabe trabajar con lo que tiene. El conductor del programa de medianoche del canal ABC que lleva su nombre se consolidó como una de las figuras exitosas de la pantalla chica estadounidense, y el próximo febrero buscará consagrar su faceta de anfitrión de eventos al conducir, por primera vez en su carrera, los premios Oscar, cuyas nominaciones se conocerán hoy a la hora 10.18 de Uruguay.

Kimmel comenzó como un comediante centrado en el entretenimiento dirigido al público masculino en programas como The Man Show, del canal Comedy Central. Gracias a su posterior trabajo durante 13 años como conductor del programa Late Night with Jimmy Kimmel, hoy se lo considera uno de los jugadores más fuertes en la franja televisiva de medianoche.

Esa potestad la ha logrado gracias a tres aspectos cruciales en su conducción.

En primer lugar, Kimmel es uno de los conductores con mayor carisma a la hora de entrevistar celebridades. Mientras que Jimmy Fallon, su competidor en la cadena NBC, ha sido criticado por ser extremadamente afable quienes se sientan en su living, Kimmel –al igual que la conductora Ellen DeGeneres– mantiene la distancia ideal para que los famosos compartan anécdotas personales sin que el guión previo de la entrevista se vea antinatural.
Obama lee Mean Tweets
Obama participó en el programa en 2015

Su segmento Mean Tweets, en el que celebridades, deportistas y hasta políticos como el expresidente Barack Obama leen mensajes de Twitter en su contra, es la prueba del punto al que Kimmel puede hacer llegar a sus invitados.

Por otro lado, el conductor ha hecho de las redes sociales y la interacción con el público dos partes cruciales de su programa. Su broma anual de Halloween (en la que padres envían videos al show mintiéndoles a sus hijos al decirles que se han comido todos los caramelos) y sus cuestionarios sobre asuntos falsos en las calles de Los Ángeles suelen lograr millones de reproducciones en YouTube.
jimmy kimmel hija halloween

Por último, el humor ha sido uno de los principales condimentos en la receta del éxito de Kimmel. Su relación pasada con la comediante Sarah Silverman y su falsa enemistad con el actor Matt Damon han sido dos de las bromas longevas en su pasaje por televisión.

Parte de ese talento será puesto a prueba el próximo 26 de febrero, cuando Kimmel pise el escenario del Teatro Dolby de Los Ángeles. Como sucesor de Chris Rock –quien condujo los premios Oscar en 2016– Kimmel deberá probar su manejo de una audiencia en vivo como comediante.

Este conductor presentó en 2016 la entrega de los premios Emmy, y obtuvo buenas reseñas por su labor, en la que no dudó en burlarse de las estrellas y mantuvo la clase suficiente para no generar silencios o momentos incómodos en su público.

Una mezcla de picardía y sobriedad lo convirtieron en una apuesta segura para los premios Oscar y su hogar, el canal ABC –que tiene los derechos de la emisión de la ceremonia, le ofreció el dar el gran salto.

Un año crucial

Chris Rock

La última edición de los premios Oscar, celebrada en 2016, se vio envuelta en una polémica una vez que la etiqueta #OscarsSoWhite (Oscar tan blancos) se popularizó en las redes sociales. La frase fue utilizada para denunciar una falta de diversidad a la hora de galardonar el trabajo de actores que no fueran caucásicos.

El conductor de la última ceremonia, el comediante negro Chris Rock, hizo alusión al hecho en los primeros minutos de su monólogo. "Conté al menos 15 personas negras en ese montaje", dijo luego de pisar el escenario del Teatro Dolby de Los Ángeles. "Bueno, estoy aquí en los premios de la Academia, también conocido como los premios blancos de elección del público. Si nominaran a los anfitriones, ni tendría este trabajo", continuó el humorista, quien dedicó la mayor parte de su discurso a la controversia y hasta se refirió a los hechos de violencia por parte de la policía estadounidense en contra de la población negra ocurridos en 2015.

Como consecuencia, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos invitó en junio pasado a 683 nuevos miembros para unirse a la organización, que tenía poco más de 7.000 socios, en busca de generar un grupo de votantes más diverso. Por eso se espera que las películas y actores nominados este año demuestren a una Academia más abierta a la hora de celebrar el trabajo de realizadores heterogéneos. La película dramática Luz de luna, del director Barry Kenkins, parece ser la historia indicada para hacerlo al enfocarse en el crecimiento de un negro homosexual en un barrio marginal de Miami. Con las nominaciones de hoy y los premiados a fines de febrero se verá si hubo algún cambio.

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