La ayuda que nunca llegó a Dolores

La intervención a la Cruz Roja definirá responsabilidades en la controversia entre sus autoridades y el comité de Soriano

La intervención a la Cruz Roja definirá responsabilidades en la controversia que ha enfrentado a las autoridades nacionales del organismo con su comité de Soriano, en una situación que poco tiene que ver con la creación de esa asociación mundial de asistencia hace 157 años, después de la batalla de Solferino. Pero todo, incluyendo un pedido fiscal, apunta en el mejor de los casos a inexplicables dilaciones burocráticas en un tema urgente, como es la ayuda a los damnificados por el tornado que devastó la ciudad de Dolores. Gustavo Utermark, presidente del comité Cruz Roja de Dolores, denunció que a más de cinco meses del tornado la conducción central en Uruguay sigue sin entregar unos $ 4 millones aportados por empresas y particulares para ayudar a los habitantes de Dolores que perdieron viviendas y enseres de todo tipo.

Señaló que unas 300 familias de los sectores más vulnerables de la ciudad recibieron inicialmente unos $ 9.300 cada una como ayuda de emergencia, pero que no se pudo entregarla a cientos más de grupos familiares porque los aportes no fueron enviados, lo que impidió además el comienzo de otros proyectos. Soledad Saravia, secretaria de la Cruz Roja nacional, explicó que el dinero recibido en donaciones está depositado en el Banco República y que se irá utilizando en una “etapa de reconstrucción” de acuerdo a los estatutos de la organización.

Pero mientras llega ese momento, cientos de personas esperan en situación crítica largo tiempo después de la destructiva tormenta, incluyendo 150 familias que siguen viviendo en contenedores como solución precaria. La presunción de irregularidades, que pueden ir desde displicencia burocrática hasta posibles delitos, indujo a la fiscal Miriam Areosa a pedir al Ministerio de Educación y Cultura (MEC) la intervención del organismo. La ministra María Julia Muñoz dijo a El Observador que está resuelta la intervención, a cargo de un abogado y un contador de la cartera, aunque aún no se fijó la fecha.

La Cruz Roja nació por iniciativa de Jean Henri Dunant, un suizo de 31 años que organizó acciones de emergencia para asistir a los miles de heridos que dejó la batalla de Solferino entre tropas de Austria y de Italia, el 24 de junio de 1859. Impactado por la tragedia de esos soldados que carecían de atención médica, Dunant propuso que en cada país se creara una institución de ayuda a los heridos de guerra, sin tomar en cuenta a qué bando pertenecían. El interés generado por su iniciativa resultó en la creación en 1863 del Comité Internacional de la Cruz Roja, luego extendido de occidente al mundo musulmán con el signo de la Media Luna Roja. Con el paso de los años la ayuda a los heridos de guerra se amplió a los damnificados por desastres naturales y, en épocas recientes y en cooperación con Naciones Unidas, a las víctimas del terrorismo islámico.

Pero sus loables propósitos no siempre se cumplen cabalmente, como lo demuestra lo ocurrido en Uruguay con la indefinida retención de fondos que eran requeridos en forma apremiante para asistir a personas que perdieron hogares y pertenencias. La intervención del MEC debe llegar al fondo de los entretelones que causaron esta demora. Pero la eventual aclaración de lo ocurrido no borrará el sufrimiento de cientos de personas que esperan una ayuda que estaba disponible pero que nunca les llegó.


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