La guerra en días de radio

La novela La luz que no puedes ver es un atrapante relato a dos voces

Hay tantas historias ambientadas durante la segunda guerra mundial que, a priori, parece difícil poder hacer una novela que llame la atención. Sin embargo, el escritor estadounidense Anthony Doerr lo logró con La luz que no puedes ver.

Este libro ganador del premio Pulitzer de ficción en 2015 logra emocionar y conseguir que el lector se meta en la historia como un espectador de lujo.

La historia presenta a dos protagonistas: la francesa Marie-Laure LeBlanc, una adolescente ciega que se ve forzada a exiliarse junto a su padre en la ciudad bretona de Saint-Maló con la tarea de custodiar el Mar de Llamas, un diamante extremadamente valioso y supuestamente maldito buscado por los nazis.

Su contraparte es Werner Pfennig, un muchacho alemán de una inteligencia excepcional con la capacidad de reparar radios de forma casi mágica, habilidad que lo llevará a las filas del ejército. desde Alemania hasta Rusia y de allí a Francia, donde se cruzará finalmente con Marie-Laure.

Ambos personajes logran generar simpatía más allá de sus miedos y sus defectos, con Werner como un héroe trágico y Marie-Laure como una adorable e imaginativa colaboradora de la Resistencia francesa.

La unión de ambos se manifiesta en la radio, uno de los elementos comunes del libro tanto como herramienta de diversión y transmisión de conocimiento y mensajes como también por su importancia como equipamiento de guerra y objeto utilizado para detectar enemigos.

La novela cuenta además con una galería de personajes secundarios igual de llamativos, desde el tío abuelo agorafóbico de Marie hasta Frederick, uno de los mejores amigos de la infancia de Werner.

Con una estructura que viaja continuamente entre el pasado y el presente de la historia que se está contando, La luz que no puedes ver plantea una lectura ágil e inmersiva, a pesar de que la extensión del libro pueda resultar intimidante a primera vista. A esto también ayuda la brevedad de los capítulos y el hecho de que el punto de vista vaya entre los dos jóvenes (aunque hay algunos que se centran en otros personajes).

Otro punto a favor de la novela es que, a pesar de tratar una temática reiterada hasta el cansancio, no cae en facilismos. Muestra los horrores de la guerra y la brutalidad fomentada por el nazismo, sí, pero sin recurrir a clichés ni lugares comunes.