La lechería en rojo

Columna de opinión publicada en El Observador Agropecuario
De los principales rubros productivos del agro uruguayo, el que se encuentra en peores circunstancias es la lechería. De ser un ejemplo en varios sentidos –la genética, la producción, la integración de la cadena, el acceso a los mercados externos– ha pasado a ser un sector en problemas.

El origen de este mal momento se puede detectar en el inicio de un período de caída de precios de las materias primas que, a partir de febrero de 2014, comenzó a afectar la cotización de los lácteos en los mercados externos.

Con el paso de los meses, ese proceso en la lechería se fue acentuando y, si un botón sirve de muestra, basta recordar que la leche en polvo entera cotizó esta semana en la venta quincenal de la empresa neozelandesa Fonterra a US$ 2.079 la tonelada cuando supo traspasar los US$ 5.000 la tonelada. Tal vez sean precios extremos, pues el precio histórico se ubicó en US$ 2.500.

La caída de precios no solo obedeció a una superproducción de leche en el mundo, liderada por EEUU, la Unión Europea (UE) y Nueva Zelanda, sino también por la crisis que enfrió la economía mundial.

También es bueno recordar que hubo una crisis política, a propósito de la intervención de Vladimir Putin en Ucrania, que provocó un intercambio de sanciones entre EEUU y la UE y la Federación Rusa. Situación que se mantiene y que afectó el comercio mundial, incluidos los lácteos.

En ese escenario adverso comenzó a moverse la producción lechera. El último fue un verano caliente que obligó a seguir trabajando al ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Tabaré Aguerre, a los técnicos del Instituto Nacional de la Leche (Inale) y a las distintas gremiales de productores.

Fue 2015 el año del ajuste, con el agravante de una sequía que complicó aún más la producción lechera, pues los productores debieron comprar raciones para enfrentar el tiempo adverso.

Apareció el tercer fondo lechero cuando ya los tamberos empezaron a trabajar a pérdida y en 2016 se han sucedido las noticias del cierre de tambos mientras se corre contra el reloj para encontrar fórmulas de alivio.

Una minicumbre lechera se realizó el viernes pasado en el Inale, donde Aguerre anunció a las gremiales algunas medidas para el sector. En un primer balance gremial resultaron insuficientes.

Apareció el tercer fondo lechero cuando ya los tamberos empezaron a trabajar a pérdida

Dirigentes de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), la principal gremial lechera del país, aseguran que la remisión de leche a las plantas industriales cayó en un millón de litros diarios y que el país ya dejó de recibir unos US$ 400 millones en divisas por exportaciones de productos lácteos.

Esta semana, la ANPL pidió al Directorio de Conaprole, la cooperativa láctea que domina el mercado, que un pago especial que hizo por la leche remitida en mayo y junio se mantenga hasta fin de año. Sería casi $ 1 por litro.

El panorama no se presenta halagüeño pues la estadística también marca que ha crecido el envío de vacas lecheras a faena, una forma que tiene el tambero de hacerse de dinero para pagar sus cuentas y vivir. Una fuente de la ANPL dijo a El Observador Agropecuario que hay 15% menos vacas en ordeñe.

Cuando llegue la primavera, período en el que se da la mayor cantidad de leche en los tambos, habrá que ver cómo están las pasturas para incrementar la producción. Pero ya se sabe que se arrancará de atrás, pues el número de tambos y el rodeo de vacas se achicó.

Los tamberos no piden ni esperan milagros. Lo que necesitan es un apoyo financiero que los ayude a transitar por un túnel del que no se ve la salida.


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