La literatura del fútbol

Varios textos sobre el deporte permiten pensar sobre la realidad en la que vivimos
Eduardo Espina / Especial para El Observador

Dentro de 100 años –antes, seguramente–, cuando por las venas de América Latina corra sangre nueva, Las venas abiertas de América Latina no será el libro por el cual recordarán a Eduardo Galeano. La imagen del escritor, ya sin la ayuda de las circunstancias que lo tuvieron como figura ubicua, será otra. Del filtro del tiempo nadie se salva. Las venas abiertas de América Latina será considerada como lo que es, una obra que compendia comentarios rebatibles, una simplificación con afán político de asuntos que exigían mayor profundidad de análisis; a la trilogía Memoria del fuego la leerán como fallido y muy elemental intento de escritura poética, y Los hijos de los días como sucedáneo de una ideología al servicio del lugar común. Sin embargo, la figura literaria de Galeano será defendida por un libro que le salió redondo, y no solo por tratar sobre el deporte en el cual una pelota redonda reina.

El fútbol a sol y sombra está lleno de imprecisiones y datos no siempre fidedignos, pero precisamente esas características, que en otros libros podrían considerarse detrimento del resultado final, aquí funcionan a favor de la efectividad final. Además, la calidad de la escritura cancela la nefasta idea de que la literatura sobre fútbol es un subgénero.

Posiblemente este libro, publicado por primera vez en 1995 y desde entonces con varias reediciones (la más reciente de 2014) y Fiebre en las gradas, de Nick Hornby, sean los dos mejores libros escritos sobre fútbol por la mirada atenta que tienen del juego, por la complicidad establecida con el misterio intrínseco que lo convirtió en el gran espectáculo masivo de la modernidad, y por la escritura en sí.

Tanto uno como otro libro tienen pasajes memorables en los cuales la superposición de crónica, ensayo, diario y autobiografía pulveriza la división de géneros y crea una escritura fuera del paradigma, tal cual debería ser la literatura de este siglo. Otro libro notable, aunque mucho menos literario (pero de gran originalidad) es Luck: What It Means and Why It Matters, del inglés Ed Smith, sobre la incidencia de la suerte en el fútbol, obra original y bien argumentada, aunque trate sobre lo más difícil de demostrar de manera científica cómo es la presencia del azar. En estos tres libros, el fútbol es un punto de partida para hablar de otras cosas importantes como la propia vida.

Para escribir esta crónica, y después de un tiempo sin hacerlo, he vuelto a releer El fútbol a sol y sombra y Fiebre en las gradas y llego a una conclusión ya sabida: que el fútbol no solo sirve para originar felicidad, tristeza, entretenimiento y al menos 90 minutos semanales de olvido de la realidad (lo cual agradecemos profundamente) sino que, además, genera literatura con certificado de permanencia. La bibliografía sobre fútbol puede considerarse inagotable, monumental. Sin ir más lejos, en casa nomás tengo media centena de libros sobre este "fenómeno de masas" y en forma periódica, con frecuencia cada vez mayor, se publican nuevos libros que intentan ver al fútbol como realidad autosuficiente, desde un nuevo sitio en la tribuna, para ayudarnos a ver algo que tal vez no habíamos visto o considerado.

Quienes mejor han escrito y pensado sobre fútbol no son exjugadores profesionales, sino escritores que elaboraron su reflexión a partir de la imaginación, no de la experiencia personal. La mayoría de los libros escritos por exfutbolistas son previsibles, tediosos y pobremente escritos, incluso aquellos en los cuales el exfutbolista contó con la ayuda de algún "ghost writer" para intentar salvar la calidad de la obra. Difícil afirmar con certeza, tal como se ha dicho, que haya una industria en torno a los libros de fútbol, la cual ha tratado de sacar rédito de la gran comercialización del deporte, aunque es absoluta verdad que hoy en día es creciente el número de editoriales que publican libros sobre fútbol.

Precisamente, esa parte de la industria editorial, que tiene un público dispuesto a ver el fútbol en las páginas y no solo en las canchas, aportó en estos días tres novedades: Fútbol: el juego infinito, de Jorge Valdano; Creer. El desafío de superarse siempre, de Diego Simeone, y Fútbol y matemáticas. Aventuras matemáticas del deporte rey, de David Sumpter, profesor universitario de Matemática Aplicada.

libros de futbol

Valdano, campeón mundial con Argentina, es tal vez el exfutbolista que mejor ha escrito sobre el deporte que lo consagró, y este es su segundo libro en serio, después de Los 11 poderes del líder. Tiene buena prosa y por momentos intenta cumplir con el precepto básico respecto a que los mejores libros sobre fútbol los escriben poetas. Sin embargo, en su lucha contra los clichés no siempre sale airoso aunque eso no impide que el libro sea disfrutable, con pasajes dignos y para subrayar.

El libro de Simeone, entrenador del Atlético Madrid, puede considerarse ideal para quienes buscan hacer del fútbol su forma de vida, aunque también para aquellos que quieran darle otro entusiasmo a la forma en que viven la vida y tienen al fútbol entre sus intereses principales. Buen libro para jóvenes con talento que sueñan con que este se convierta en su caja registradora. No es literatura perdurable, aunque este tipo de libro, cuyo afán de fondo parece no ser otro que de autoayuda, tampoco intenta serlo.

El libro de Sumpter, en cambio, resulta fascinante, y puede definirse con una observación: pasa la prueba de la relectura con altas calificaciones. El autor, con convincentes argumentos, se encarga de destacar que el fútbol, más que un juego de 22 hombres en shorts corriendo tras una pelota, es, como las matemáticas, punto de partida para reflexionar sobre otras realidades existentes en la compleja realidad en la que vivimos.

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