La mitad de quienes se dedican a cuidar trabaja en negro

Casi la totalidad son mujeres, que tienen peores tasas de desocupación

Cuando se menciona el cuidado de quienes están en una situación de dependencia, se hace referencia de forma indirecta a una cuestión de género. De cada 100 personas que se dedican al cuidado, 95 son mujeres, según las estadísticas de género 2015 presentadas ayer por el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) del Ministerio de Desarrollo Social (Mides).

Para los encargados del informe, las mujeres son "víctimas" de esa situación por las condiciones en las que trabajan: casi la mitad de la "población cuidadora" remunerada (44,5%) no aporta a la seguridad social y 22,3% cobra por debajo del mínimo nacional.

Las cifras de vulnerabilidad laboral de los que se dedican al cuidado representan el doble que en el resto de los trabajos, donde uno de cada 10 cobra por debajo del mínimo nacional y 24,7% no aporta a la seguridad social. En total, 4% de la población se dedica a cuidar para tener un ingreso.

El estudio analizó, además, la composición de los hogares en Uruguay, donde 28% está conformado por parejas que viven con hijos de ambos. En segundo lugar se ubicaron quienes viven solos (19,9%), así como los biparentales con al menos un hijo de uno de los integrantes de la pareja. El estudio concluye que el porcentaje de hogares cuyos ingresos dependen del varón aumenta en el norte del país y se modera hacia el sur. En departamentos como Artigas, Salto o Paysandú llega a 30%, mientras que en Montevideo es de menos de 26%. Al sistema por el cual el hombre es el jefe de familia se le conoce como "proveedor tradicional", mientras que cuando los ingresos provienen tanto del hombre como de la mujer se le conoce como "modelo de doble carrera".

Más educadas, peor pagas

Cuando se compara la educación entre géneros, las mujeres llevan ventaja sobre los hombres, especialmente en los niveles más altos. Mientras 17,5% de los hombres alcanzaron estudios terciarios, casi una de cada cuatro mujeres (23,3%) tiene estudios universitarios. El porcentaje varía cuando se trata de personas negras (7,5% de los hombres y 11,5% de las mujeres afro tienen estudios terciarios).

A pesar de que tienen mayores estudios, conseguir trabajo le resulta más difícil a una mujer que a un hombre, excepto cuando se trata de quienes tienen estudio terciarios. El estudio afirma que "las mujeres de alto nivel educativo tienen una presencia más importante entre las ocupadas", pero "los hombres con menor nivel educativo representan una proporción entre los ocupados significativamente más importante que las mujeres con nivel de primaria entre las ocupadas".

Entre las personas más pobres, 22,1% de las mujeres dependen de otro y entre las más ricas, solo ocho de cada 100.


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