La nueva generación de extrovertidas emprendedoras

Se incrementa el número de jóvenes empresarias, cada vez más informadas y preparadas para triunfar
En sus tres años de trabajo, la organización Más Emprendedoras acompañó a unas 250 mujeres que decidieron iniciar su propio negocio.

"De estas hemos seleccionado, para apoyar mediante asesoramiento y mentorías, a 160 emprendedoras de 110 empresas", indicó a Café & Negocios la coordinadora del proyecto, Anna Chiara Ortolani.

Más Emprendedoras es un programa creado por Endeavor, el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), miembro del Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y subejecutado por la Organización de Mujeres Empresarias del Uruguay (OMEU).

Al principio, para Ortolani era cotidiano ver a emprendedoras de muy bajo perfil. "Ahora veo una nueva generación de empresarias más jóvenes que se animan más a hacer networking, a mostrarse y a buscar ayuda para profesionalizar sus empresas", destacó.

¿Cómo es esa nueva generación emprendedoras uruguayas? Más Emprendedoras decidió responder a esa pregunta de la mano del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo (Ciedur).

La encuesta mostró que 89% de las mujeres que inician su propio negocio lo hacen en micro y pequeñas empresas.

En cuanto a su formación académica, cuatro de cada 10 tienen estudios terciarios mientras que en los hombres uno de cada seis tiene un título de grado. Además, siete de cada 10 empresarios que tienen un postgrado son mujeres.

Anna Chiara Ortolani aseguró que las emprendedoras ahora están más informadas, ya que hay un ecosistema que las apoya y entienden que tienen que buscar y crear redes de contactos para alcanzar sus metas.

En los rubros que eligen para comenzar, se percibe quizás la diferencia más drástica con los hombres: más de la mitad de las mujeres que emprenden (el 54%) lo hacen en el sector de servicios, 38% se vuelca al comercio y solo 8% toma las riendas de un emprendimiento en el sector de industria.

"Las mujeres emprenden más en los sectores de servicios o retail, o sea menos industriales y menos tecnológicos. Aunque de a poquito hay una tendencia a ir cambiando eso", destacó la coordinadora de Más Emprendedoras.

Por el momento las empresarias se centran en los rubros de comunicación, moda y diseño, y en productos y servicios relacionados a mujeres, por ejemplo; indumentaria, cosmética y productos para madres e hijos.

Derribar barreras

A la hora de comenzar un negocio, el capital representa un problema para las emprendedoras. El 44% de las consultadas reconoció que no acceden a financiamiento y la mayor barrera declarada por la mitad de esas mujeres es la falta de garantías para hacerlo.

Como se mencionó anteriormente, muy pocas de las mujeres que se arriesgan a un nuevo negocio lo hacen en el sector industrial. Para Ortolani esto se debe "al peso del bagaje cultural de la sociedad".

La coordinadora de Más Emprendedoras opinó que históricamente "son rubros más masculinos" y agregó que eso se transforma "con el paso de las generaciones y la educación, el ejemplo y las oportunidades que los padres o mayores van dando a las generaciones más jóvenes", estimó.

Ortolani que pretende que la evolución continúe en favor de un emprendedurismo que haga caso omiso al género.

Por otro lado, pensar fuera de fronteras no es algo común en todos los emprendedores, de hecho solo 30% de las mujeres que inician su propio negocio piensan en una posible internacionalización de su proyecto; en el caso de los hombres líderes esta cifra asciende al 60%. "Creo que es cuestión de tiempo", comentó, esperanzada, Ortolani.

La coordinadora de Más Emprendedoras animó a aquellas que están en duda sobre arriesgarse y comprometerse con su propio negocio: "Siempre lo desconocido parece difícil, hay que ir poniéndose metas a corto plazo para no asustarse. Además es recomendable trabajar en una buena red de contactos. Nadie llega solo a ningún lado", concluyó.

Empresarias en el hogar

Según indica el documento de Más Emprendedoras, la mayoría de las empresarias se encuentra en su etapa reproductiva, lo que implica "una mayor dedicación al trabajo doméstico que dificulta la conciliación con el trabajo remunerado".

En los hechos, las mujeres dedican 36,6 horas al mes al trabajo no remunerado, mientras que los hombres lo hacen en un promedio de 15,7 horas.

"En el caso de las que tienen hijos, noto que sus parejas también están más conscientes de la importancia de repartir las responsabilidades del hogar", aclaró Anna Chiara Ortolani.

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