La nueva Piratas del Caribe recupera el rumbo

Con un guión sin riesgos, La venganza de Salazar restablece el encanto perdido en la saga de Johnny Depp
El estudio Disney demostró hace más de una década que no hay nada que no pueda ser convertido en un producto taquillero. La maldición del Perla Negra (2003), basada en una atracción de los parques de diversión del conglomerado, fue la primera de cuatro entregas de una saga cinematográfica redituable que aseguró el estrellato de su protagonista, Johnny Depp.

Casi quince años después de la primera aventura del capitán Jack Sparrow –probablemente uno de los disfraces más populares del mundo a la fecha– y tras una última entrega que rompió récords pero pareció agobiar a público y críticos por igual, Disney reclutó a los directores Joachim Rønning y Espen Sandberg –realizadores de la estupenda Kon-Tiki (2012)– para traer a flote a la saga de piratas que combina aventura, acción y fantasía.

Esos tres elementos son la fórmula que los noruegos combinan con éxito en Piratas del Caribe: la venganza de Salazar. Pese a que el relato de la película no logra navegar fuera de un terreno familiar para devolverle a la saga el atractivo de su primera parte, el resultado general de la secuela es suficientemente entretenido para zambullirse en la sala de cine.

Tras haber establecido un mundo en el que los límites de la ciencia y la magia son confusos, la película es narrada como un cuento clásico. Los héroes y villanos deben obtener un objeto de naturaleza sobrenatural cuya obtención resolverá cada uno de sus problemas. Los enfrentamientos de ambos bandos durante la travesía proveerán las secuencias de acción integradas para mantener al público con su mirada atenta en la pantalla.

La venganza de Salazar incorpora nuevos rostros a la galería de piratas y marineros de este Caribe obsesionado por las leyendas del mar. El actor español Javier Bardem vuelve a tomar el rol del antagonista como el personaje del título, quien carga con una venganza eterna en contra de Sparrow. A su vez, los jóvenes Brenton Thwaites y Kaya Scodelario toman el lugar de los actores Orlando Bloom y Keira Knightley (quienes realizan apariciones escuetas en el filme) como la dupla de jóvenes obligadas a seguir al capitán encarnado por Depp en sus aventuras.

En su regreso como el capitán Hector Barbossa, por ejemplo, es Geoffrey Rush quien logra las escenas más emotivas del filme, pese a que su involucramiento con los nuevos personajes sea un poco tirado de los pelos y falle en buscar una reacción emocional que la película no necesita.

El pirata protagonista, en tanto, no sorprende en su regreso. Una mirada al pasado de Sparrow que explica su comportamiento y vestimenta peculiar comienza a rascar la superficie de un personaje que parece estar atascado en un eterno statu quo y del que, pese a tener múltiples horas en la pantalla, no se sabe mucho.

Como un personaje que roza lo caricaturesco constantemente, es difícil tomar a Sparrow y a la interpretación de Depp en serio. De todas formas, Rønning y Sandberg se encargan constantemente de recordarle a la audiencia las fallas de Sparrow –un alcohólico egoísta interesado en sí mismo–, por lo que el personaje puede acercarse a una mayor humanización en una futura entrega, en el caso de que existiera.

Mientras tanto, La venganza de Salazar está cargada de un optimismo aventurero y numerosas secuencias de acción inspiradas en el humor físico de Looney Toones que entretienen por su despliegue visual y cómico.

Más actualizada que sus antecesoras –la protagonista femenina es una mujer de ciencia que le escapa al rol de damisela en peligro, finalmente– la nueva entrega de Piratas del Caribe es un divertimento pasajero que se apoya en una realización cinematográfica de altura y demuestra que todavía hay rincones por explorar en esta travesía de Disney.

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La mujer del padre. Tras su pasaje en el Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, se estrena el drama de la directora Cristiane Oliveira sobre una adolescente y su padre, que viven en el campo cerca de la frontera entre Brasil y Uruguay. Se verá en Montevideo y en salas Rivera, Bella Unión, Treinta y Tres, Rocha y Melo.

Nuestros hijos. El filme italiano dirigido por Ivano De Matteo cuenta la historia de dos hermanos de clase media alta, distintos entre sí, que se reúnen desde hace diez años, una vez al mes, para cenar en el mismo restaurant de lujo junto a sus respectivas esposas. Las diferencias entre ellos hacen que su relación sea superficial.

David Lynch - The Art Life. Tras el estreno de una nueva temporada de la serie Twin Peaks (disponible en Netflix), Cinemateca estrena un documental en el que el director realiza un viaje a través de su vida en Filadelfia y su carrera dentro de la industria cinematográfica y televisiva de Estados Unidos.

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