La película que lo hará reír y amar a su mascota

La vida secreta de tus mascotas solamente pretende divertir al público de todas las edades, y lo logra gracias a una historia simple pero eficaz y ágil
No todas las películas animadas pueden tener la profundidad temática que Disney y Pixar suelen aplicar a sus obras, como las recientes Intensa-mente o Zootopia. No todas pueden ser pioneras como Toy Story, ni tener chistes para adultos como Shrek (esta última de Dreamworks).

A veces, estas películas tienen como único objetivo hacer divertir a un público lo más amplio posible, y La vida secreta de tus mascotas, estrenada el jueves en los cines uruguayos, logra hacer eso con creces.
Illumination, el estudio creador de este largometraje, es el responsable también de Mi villano favorito y su derivada sobre los "minions", que han apelado –sobre todo en el caso de estos últimos– a cumplir la misma función.

A lo largo de sus 90 minutos, su sucesora genera una sensación de bienestar y diversión gracias a chistes simples y al uso de la comedia física como principal herramienta para buscar hacer reír al público.

La historia se centra en Max, un perro con una existencia feliz y pacífica junto a su dueña Katie en una
Nueva York compuesta por edificios largos y altos apiñados sobre el fondo de la pantalla de forma permanente. La vida de Max cambia con la llegada de un segundo animal a la casa, Duke, un perro gigantesco, torpe y simpático, pero que cuando la situación lo requiere puede ser agresivo. Los celos de Max desencadenan una pelea entre ambos que concluye con los dos perros perdidos y perseguidos por el
Control de Animales y también por la banda de los Desechados, un grupo de animales despreciados por sus dueños y que buscan venganza bajo el mando del conejito Snowball.

Esta combinación de aventuras, persecuciones y torpezas transcurre con fluidez y agilidad, desarrollándose a través de secuencias casi coreográficas como un ataque por parte de una banda de gatos a Duke y Max, o el recorrido de un grupo de animales amigos de los canes perdidos a través de una obra en construcción para rescatarlos. Y el adorable aunque caricaturesco diseño de los animales ayuda a que la película caiga simpática.

Un punto que puede causar alguna molestia es el del doblaje. El argentino Campi es quien proporciona la voz de Duke, y por más que el actor argumente que los "che" y el uso del voseo hayan sido una decisión de los responsables, su acento porteño combinado con el neutro no ayuda en nada, sino que distrae por ser tan distinto al del resto de los personajes.

No se necesita tener una mascota para disfrutar de la película, más allá de que varias secuencias del filme removerán los sentimientos de todos aquellos que hayan querido mucho a un perro, un gato, o el animal que sea. La vida secreta de las mascotas no será la película favorita de nadie ni pasará a la historia del cine por su originalidad, pero hará pasar un buen rato a cualquiera que la vea. Y eso, en este caso, es lo que importa.

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