Uruguay enfrenta otro entore con baja tasa de preñez, lo que impide un crecimiento del rodeo vacuno

La producción de terneros caerá por cuarto año consecutivo

Hace una década Uruguay llegó a un pico de 2,6 millones de vacunos nacidos, pero esa cifra comenzó a declinar y acentuará el bajo uso de la capacidad industrial sin cambios al menos hasta 2020
Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

Diez años atrás, Uruguay llegaba por primera vez a 2,6 millones de vacunos faenados. En 2006, las empresas brasileñas desembarcaban en Uruguay y la perspectiva era de llegar a tres millones de animales faenados. Una década después esa situación de récord y perspectiva de crecimiento ha cambiado y se ve lejana.

La industria frigorífica uruguaya, que ya enfrenta los retos de costos diferencialmente altos en energía y mano de obra respecto a los de la región, tiene por delante otro desafío: el bajo uso de la capacidad instalada, porque tras cuatro años de descenso en la producción de terneros, la faena permanecerá lejos del potencial de actividad.

La producción de terneros volverá a bajar el año próximo y la recuperación no está a la vista. Eso quedó claro a partir de la actividad de referencia para estimar la parición que lleva adelante anualmente la estación experimental del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en Treinta y Tres, que ratificó lo que se esperaba: el resultado del entore del verano pasado marca un descenso por cuarto año consecutivo en las preñeces.

Esto significará la cuarta primavera consecutiva con menos terneros nacidos este año, destetados en 2017. Y significa que hasta 2020 la faena de vacunos será similar a la actual, un 40% menos del potencial que la industria tiene para trabajar. Un potencial que tuvo ampliaciones en años anteriores, tal vez con expectativas distintas a las que se han plasmado hasta el momento.

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Por otro lado, el rodeo de cría, generador de la producción de carne, ha empezado a achicarse y puede agudizar el descenso en los próximos años.

Los datos que surgirán del censo que anualmente realiza Uruguay al finalizar junio mostrarán que se ha estancado la población de vacunos en Uruguay y que será muy difícil que esa estabilidad poblacional cambie en esta década. Y eso significará estancamiento en la producción y las exportaciones.

Los datos de preñez entraron dentro de lo previsto, tres de cada 10 vacas que fueron entoradas no lograron preñarse y el destete del año próximo volverá a ser flojo. De cada 10 vacas entoradas, solo seis lograrán producir un ternero.

Aunque se sabía que el resultado sería bajo por las dificultades de un verano muy caluroso y seco en la mitad sur del país, resultó claro que es la cuarta caída consecutiva y por ello bien puede aseverarse que la escasez de oferta de ganado para los frigoríficos se mantendrá hasta 2020.

Pero también la producción de terneros será difícil que se recupere en esta década. Porque las bajas pariciones se traducirán en menos vaquillonas y con ello menos reposición de vientres.

Desde un máximo que superó los 2,8 millones de terneros en 2013 se han ido perdiendo unos 100 mil terneros por año. Los 2,5 millones de terneros que contará Uruguay el año próximo ponen un techo de mediano plazo a la faena y generan una cantidad de terneras que resultan insuficientes para hacer crecer el rodeo.

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Esto no se notará mayormente en el mercado este año, ya que el stock mostrará una buena cantidad de novillos de 2, 3 y más años. Fruto de las buenas pariciones de 2012 en adelante y que tuvieron su máximo en 2014. Pero ya en el dato de este año empezará un descenso en la cantidad de novillos de 1 a 2 años por la menor parición de 2015 y el aumento de la exportación en pie.

Del mismo modo, en las vaquillonas empezará a notarse una muy gradual escasez de reposición. Por ahora las buenas pariciones de años anteriores abastecen a los rodeos.

Pero en lo que queda de esta década, año tras año se irá notando una gradual escasez de vientres y de novillos, inevitable fruto de la baja actual en los terneros. El impacto de la baja en la producción de terneros sobre la oferta de novillos para faena se empezará a notar gradualmente a partir del año próximo y se mantendrá al menos hasta 2020.

La estabilidad o aún el descenso en la faena también tendrá que ver con una mayor escasez de hembras a partir del año próximo. En efecto, la cantidad de vacas de cría que fue en sostenido aumento hasta 2014 ha comenzado a descender.

La doble situación de baja en la producción de terneros y alza en la faena de hembras, que ha sido muy notoria el año pasado y este, genera un desafío que gradualmente se va haciendo más importante. Mientras que en el mediano plazo el rodeo de hembras tendrá dificultades para aumentar por la baja reposición de vaquillonas, en el corto plazo bajará por lo elevado de la faena.

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En este año agrícola que termina es la más alta desde la sequía de 2010. Y no da señales de descender. En dos años se habrán perdido 100 mil vacas de cría: de 4,26 a 4,15 millones en 2016. Y la perspectiva es que la recuperación sea muy difícil aunque empiece a bajar la faena de hembras en los próximos meses. En los últimos 12 meses se faenaron 1,07 millones de vacas. La mayor cifra desde la sequía de 2009. La faena de vientres por año agrícola viene aumentando en unas 100 mil cabezas por año.

La combinación de menor eficiencia reproductiva y el comienzo de un gradual descenso en la cantidad de vacas de cría se va convirtiendo en un factor a observar. El próximo entore viene amenazado por La Niña y el regular estado en que llegarán los rodeos luego de un invierno difícil. Es difícil proyectar un buen resultado reproductivo. Si el porcentaje de destete no mejora la cantidad de terneros volverá a bajar y empezará a impactar en la población de las categorías de recría en forma más estructural.

En síntesis, el stock vacuno uruguayo no ha logrado llegar a 12 millones. Alcanzó el año pasado a casi 11,9 millones. Pasará a 11,7 millones este año para seguir a 11,5 millones en 2017. Agregará una luz amarilla a otros datos preocupantes como la caída en la remisión de leche, el área de trigo o la persistente necesidad de asistencia para los productores arroceros. El motor ganadero de Uruguay no empujará en los próximos años. No es que la ganadería se detenga. Pero no logrará crecer.

Los máximos de actividad alcanzados en 2006 no volverán a darse en esta década.

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Faena de vacas y novillos delatan freno del crecimiento

Al cierre de junio se cumplieron siete meses en los que la faena de vacas ha sido mayor a la de novillos. Algo que en otros tiempos solo pasaba en situaciones de crisis forrajera aguda.

La faena de novillos mantiene una estabilidad muy importante, que es casi una tendencia descendente. Simplemente se faena un millón de novillos por año. En 2006 llegó a 1,3 millones. Desde comienzos de 2015 que ha dejado de crecer. La faena de novillos es la que marca el crecimiento genuino del sector ganadero. Pero la faena puede aumentar por otra vía: que se incremente el envío de vacas a frigorífico. Desde una fuerte retención hasta 2014 –cuando se faenaban unas 850 mil vacas en 12 meses– al presente cuando se faenan casi 1,1 millones.

El crecimiento en la faena de vacunos, derivado exclusivamente de hembras no es sustentable. El descenso que la faena de vacunos va registrando este año (7% de contracción) es solo un síntoma de una situación que será duradera. Y cuando vemos en la conformación de la faena, que la matanza de vaquillonas subió 5% y el total de vacas faenados apenas cayó 2%, el descenso en la actividad con novillos fue de 13%. Menos novillos y a través de la alta faena de vacas, menos producción futura.

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