"La telemedicina bien usada va a bajar costos"

Al frente del capítulo uruguayo de la escuela Isalud, Antoniol habla de la prevención como el mejor negocio
La corbata de Los Teros lo delata. Gabriel Antoniol es un apasionado del rugby. No solo jugó sino que fue director técnico y llegó a ser directivo. Recuerda que costó mucho desmitificar que era un deporte de elite. "Soy de la época en que no había un peso. Hoy hay espónsor", sonríe. Odontólogo de profesión, hoy está al frente de Isalud (www.isalud.com.uy), una escuela de gestión en ciencias de la salud recientemente inaugurada en Uruguay.
A mediados de la década de 1990, Antoniol fue llamado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para una consultoría en el hospital de Maldonado. A partir de esa experiencia, estudió administración de Empresas de Salud en la universidad argentina Austral y el IESE de España. Fue durante 10 años director de la maestría en Dirección de Empresas de Salud en el IEEM.

¿Por qué se decidió abrir el capítulo uruguayo de isalud?

isalud nace de una buena gestión del ministro de Salud argentino, Ginés González García. Se entendió que esa experiencia práctica que había adquirido su equipo la tenían que volcar a la sociedad. En Uruguay se decide abrir porque está muy adelantado en el diseño de su sistema de salud y se quería acompañar su consolidación.

¿Hacia dónde va la salud?

Está cambiando. Va hacia un nuevo horizonte, que en realidad ya está acá. Es solo tomar la decisión. Las herramientas ya están.
Sabemos que es un derecho, pero tenemos que tomar acción sobre ella. Desde isalud tenemos bien claro que los determinantes sociales inciden sobre la salud, y que según su estilo de vida se puede incidir en la salud de la persona. Frente a un diagnóstico de las personas o de los lugares –no es lo mismo nacer en Cerro de las Cuentas que en Montevideo– con un poco de gestión podemos mejorar la salud.

¿Cómo visualiza la prevención en materia de negocio?
Es el mejor negocio. La promoción de la salud es lo que da mayor rendimiento. Si no me enfermo, no le ocasiono gastos a la institución. Le conviene a la institución y al país. El médico debe estar empapado en la sociedad y en lo que afecta a las personas. En ese sentido, otra cuestión que promovemos es el médico de familia. Algunas instituciones están volviendo, y desde el punto de vista empresarial les está dando mayor rédito. Es el propio paciente el que debe exigir. Tiene que tener una voz más importante dentro de la toma de decisiones de las empresas.

¿Cómo ve el aspecto tecnológico?

Hoy Uruguay va hacia una historia clínica informatizada. No hay una sola historia clínica –eso es difícil de entender– pero tengo la certeza de que en algún momento se va a llegar.
Ahora se viene la telemedicina. Hace dos años tuve la oportunidad de compartir con médicos de Cerro Largo, dentro del proyecto Uruguay Integra, el primer piloto de telemedicina donde llegamos a las 18 localidades de menos de 1.000 personas. Por ejemplo, si había una persona quemada en Cerro de las Cuentas, se podía decidir si merecía la pena el traslado. La telemedicina bien usada va a bajar costos.

¿Por qué no se avanza en ello?

Hay interés gubernamental en replicar este piloto, sobre todo para especialistas. Falta la parte legal, porque si pasa algo ¿quién tiene la culpa? En esta materia queremos aportar. Tenemos una línea de capacitación, otra de asesoramiento y una tercera de investigación para poner temas de interés como estos sobre la mesa.


Populares de la sección

Acerca del autor