La tumba de los cracks

El intendente de Montevideo labra un camino hacia la Presidencia, pero antes están Adeom y unas finanzas flacas

Un joven escocés que arribó a Montevideo 1807 con las invasiones inglesas escribió: "No había más limpieza en la ciudad que la producida por los aguaceros que, a intervalos, sacaban de las calles los montones de basura. Alrededor de las sobras de carroña, legumbres y frutas pasadas, que se acumulaban engrandes masas, las ratas pululaban en legiones". Doscientos años después las cosas están mejor pero no demasiado. La ciudad es muchomás grande, sigue habiendo gente muy sucia, hay miles de personas hurgando en los contenedores y mil experiencias fallidas. Y hay un sindicato abusivo.

A fin de año, cuando en los hogares se producen una enorme cantidad de desechos, los empleados municipales de Montevideo suelen iniciar largos conflictos por salarios. Ocurrió por ejemplo en 2008, en 2010 y en 2015.

Los montevideanos, dóciles y resignados, todo lo soportan. En las últimas tres décadas han conocido muchos estilos y resultados dudosos: desde el caótico Jorge Luis Elizalde al expeditivo Tabaré Vázquez, pasando por el letargo de la fase Ehrlich.

Ahora el intendente Daniel Martínez, un socialista de 58 años, oscila entre la dulzura y cierta firmeza. Es un ingeniero, lo que puede ser un indicio decultura práctica, aunque también un antiguo dirigente sindical convertido en político, lo que ya es mucho más confuso.

Martínez fue funcionario de Ancap y presidió su sindicato. Tabaré Vázquez lo designó en 2005 como presidente de la petrolera estatal y en 2008 comoministro de Industria, Energía y Minería. Hay mucha gente furiosa con los líderes de Ancap, un monopolio que vende combustibles muy caros y pierde mucho dinero, pero Martínez puede señalar que la debacle se produjo entre 2010 y 2015, cuando élya estaba en el Senado.

En 2009 abandonó la idea de competir por la candidatura presidencial del Frente Amplio, después que su partido, el PS, respaldara a Danilo Astori contra José Mujica. Fue electo senador por el PS en las nacionales de 2009. Luego fue propuesto como candidato a la Intendencia de Montevideo, pero la mayoría del Frente se inclinó por la comunista Ana Olivera. El MPP pagó de esa manera al PCU su respaldo de 2008-2009 a la candidatura presidencial de Mujica.

Martínez se desilusionó, pero también lesacó rédito a su papel de víctima y parece que aprendió realpolitik.

En mayo de 2015, contra todo pronóstico inicial, se convirtió al fin en intendente de Montevideo tras derrotar por amplio margen a Lucía Topolansky, detrás de quien se alineaban el MPP y el PCU.En diciembre, cuando no conseguía los votos en la Junta Departamentalpara aprobar su presupuesto, acordó rápidamente otro alternativo con el empresario Edgardo Novick, líder de la Concertación, quien así se robó el escenario y dejó en offside a blancos y colorados. Y a fin de año, cuando Montevideo se hundía entre la mugre, Martínez la hizo levantar por soldados del Ejército, como ya había ocurrido en 2010.

De todos modosla ciudad inició 2016 con su habitual aspecto decadente,comola resaca que sigue a una gran borrachera.

Daniel Martínez deberá rendir otros exámenes difíciles ante una población descreída. Lleva una Intendencia que no tiene un peso en sus arcas y que arrastra fuertes deudas, después de años de déficits acumulados.

Resta ver cuán firme, que no dulce, puede ser Martínez con Adeom, un sindicato corrompido tras mucho tiempo de privilegios e impunidad."Estamos rodeados de buenas intenciones pero no hay ejecución", comenta un antiguo funcionario municipal. "Manda el gremio. Se les ha dado tanto poder, que el margen de maniobra en la gestión es muy estrecho. El intendente tendría que mostrar los dientes y marcar la cancha, pero es difícil verlo en ese papel. Fue sindicalista y eso tiñe todo".

Tampoco puede repetir el error que cometió Mariano Arana cuando, en vísperas de la crisis de 2002, firmó un convenio salarial generoso que luego no pudo cumplir. Aquel asunto derivó en un grave conflicto, insultos, juicios laborales y divisiones en el Frente Amplio.

La Intendencia de Montevideo, ese laberinto ingobernable, ha sido el pozo en el que se ahogaron las ambiciones de muchos políticos promisorios: la tumba de los cracks. Sólo dos intendentes, Andrés Martínez Trueba (que ejerció sólo un año y renunció para dejar el puesto a Germán Barbato) y Tabaré Vázquez, pudieron seguir de largo hacia la Presidencia de la República. Ya se verá cuál es el temple de Daniel Martínez, una de las pocas figuras de recambio que aparecen por ahora con claridad en la izquierda.


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