La vendemos, pero no la compre

El estado lanzará una campaña dirigida a desalentar el consumo de marihuana que él mismo comercializa

La legalización de la marihuana dispuesta por el entonces presidente José Mujica en 2013 embretó a su sucesor Tabaré Vázquez en tener que cumplir una ley con la que expresó no estar de acuerdo. Como opción a la deseable derogación de la norma, dificultada por las realidades internas del Frente Amplio, el gobierno dispuso para abril una campaña publicitaria dirigida a desalentar el consumo de la droga. Se desemboca así en el absurdo oficialista de organizar la venta de un producto y, al mismo tiempo, aconsejarle a la población que no lo compre.

La campaña contra el consumo está siendo elaborada por el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca) y por el Ministerio de Salud Pública. Se agregará a las advertencias ya resueltas por el Ircca en los envases que se expenderán en farmacias. Incluyen especificación de que el consumo “tiene riesgos para la salud” porque “tiene efectos sobre el sistema nervioso y produce dependencia”. Se acerca, entre tanto, la fecha de inicio de la venta en apenas un puñado farmacias, ya que la casi totalidad de las 1.200 que hay en el país se han negado a hacerlo.

Sostienen, con lógica irrefutable, que es contradictorio que comercios dedicados a suministrar productos en defensa de la salud de la gente empiecen a vender uno que la perjudica. Temen además que se incite a un incremento en los asaltos a farmacias por drogadictos y a represalias por las bandas de narcotraficantes que actualmente controlan el floreciente negocio ilegal. Incluso está en período de prueba la instalación de un botón de pánico en las farmacias para facilitarles el pronto llamado a la Policía. Alejandro Antalich, vicepresidente del Centro de Farmacias del Uruguay, anunció que en Montevideo solo entre 12 y 15 de estos comercios están dispuestos a vender la droga, a los que se agregarán unos pocos más en el interior, evidencia de la renuencia del gremio a involucrarse en el disparate generado por el empecinamiento de Mujica.

El expresidente argumentó en su momento que la liberación del cannabis reduciría el consumo de estupefacientes aun más nocivos, especialmente la pasta base. Pero no ocurrió así, pese a lo cual Mujica mantuvo la ley aunque había prometido que daría marcha atrás si comprobaba que se había equivocado. La comprobación existe en el inabatido consumo de otras drogas, paralelo al ya pronunciado aumento del recurso a la marihuana, especialmente entre los jóvenes. Antalich dijo que las pocas farmacias adheridas estarán listas desde comienzos de abril para iniciar la venta. Pero sigue dependiendo de que el Ircca abra el registro de consumidores, que deberán inscribirse en el Correo para luego poder comprar la droga mediante su huella dactilar.

El diputado nacionalista Gerardo Amarilla ha distribuido entre todos los partidos un proyecto de ley que de hecho impide la venta libre de la marihuana en farmacias con fines no médicos. Es improbable que prospere a menos que se logre una mayoría de votos favorables en el Parlamento. Entre tanto, la administración Vázquez sufre haber sido puesta por Mujica en la embarazosa posición de decirle a la gente que, para proteger su salud, no compre lo que su propia alianza de izquierda resolvió alegremente venderle.


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El Observador

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