La victoria del periodista favorito de Margaret Thatcher

Boris Johnson, la cara más visible del brexit, podría ser el nuevo primer ministro tras la dimisión de David Cameron
A fines de la década de 1980, Boris Johnson era el periodista favorito de Margaret Thatcher. Johnson trabajaba para el Daily Telegraph como corresponsal en Bruselas y su perfil euroescéptico ya comenzaba a palparse, a través de una serie de artículos que se burlaban sistemáticamente de las instituciones europeas y caricaturizaban sus regulaciones. Veinte años después, el excéntrico exalcalde de Londres mira de reojo la posibilidad de ocupar Downing Street en lugar de David Cameron, que ya oficializó su renuncia.

A diferencia de Nigel Farage y su feroz campaña aislacionista, Johnson se inclinó por alentar sentimientos más positivos para despertar en los británicos las fuerzas necesarias que llevaran al brexit a la victoria. Es por eso que trató de convertir el día del referéndum en un "día de la independencia". Y tras los resultados del jueves, su campaña parece haber tenido el éxito que esperaba.

A pesar de ser la cara visible de la ruptura con la Unión Europea, no tuvo claro hasta un día antes del inicio de la campaña en qué bando iba a militar. Su anuncio de que se unía al bando del brexit, enfrentado a Cameron, se interpretó como una concesión a sus ambiciones. Y aunque su decisión de apoyar el brexit fue grata para muchos activistas de base conservadores, la campaña le colocó en terreno pantanoso, sobre todo con la inmigración, a la que defendió como alcalde pero que molestaba a una parte de los electores anti UE. Su perfil le convirtió en blanco favorito de los conservadores partidarios de permanecer en la UE, como el caso del exprimer ministro John Major, quien lo tildó de "bufón de la corte".

Ahora, aparece como el favorito a suceder a Cameron, aunque sus posibilidades dependerán de que la salida de la UE no se convierta en un desastre real para el Reino Unido.

Lo que resulta irónico es que su euroescepticismo viene de un hombre vinculado a las instituciones europeas como pocos en el Reino Unido, donde la ignorancia del funcionamiento de la UE está muy extendida. Su padre Stanley, que defendía la permanencia en la UE, trabajó en la Comisión Europea y fue eurodiputado por el Partido Conservador. El mismo Boris Johnson fue alumno de la Escuela europea de Bruselas antes de ingresar en el famoso colegio privado británico de Eton.

El viernes fue un día de declaraciones, proyecciones e incertidumbres de cara al futuro, por lo que Johnson buscó aplacar los ánimos argumentando que "no hay necesidad de apresurarse" para negociar esta inédita decisión.

Para el político, la UE "fue una noble idea en su tiempo" pero "dejó de ser apropiada" para el país. "Ahora tenemos una oportunidad gloriosa para aprobar nuestras leyes y fijar nuestros impuestos de acuerdo a las necesidades del Reino Unido", añadió el líder de los anti UE en el Partido Conservador.
"Es el momento en que los británicos vuelven a estar en el centro de la historia. Los ojos de Europa están puestos en nosotros" dijo Johnson horas antes de que se abrieran los comicios. Y pese a que ha resaltado varias veces que no le interesa el puesto de primer ministro, sus ojos tampoco pueden evitar posarse en el número 10 de Downing Street, para liderar una etapa totalmente nueva que el Reino Unido deberá enfrentar fuera del bloque europeo.

Fuente: Agencias

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