La vida en el edificio donde se define la causa más mediática

Vallas, guardia periodística permanente y operativos policiales
"Prohibido pasar", dice un cartel de chapa clavado sobre una puerta de madera ubicada al fondo y a la izquierda del cuarto piso de un edificio situado en la zona porteña de Retiro. Pero no es un edificio cualquiera. Las vallas que lo rodean y una guardia periodística montada casi permanente detrás de esas rejas presagian la tensión que corre dentro de una de las principales sedes del Poder Judicial argentino, ubicada en la calle Comodoro Py.

Pegado a la puerta de madera del fondo del cuarto piso hay dos plaquetas; una cuadrada y otra rectangular. "Juzgado Nacional en lo Criminal y Correcional Federal N°7", dice la primera. "Sebastián Casanello. Juez federal", indica la segunda.

Detrás de esa puerta se escribe la historia de uno de los litigios judiciales más polémicos de la actualidad en Argentina, donde Casanello y el fiscal Guillermo Marijuan buscan desentrañar la denominada "ruta del dinero K", una causa que investiga el lavado de dinero en empresas de Lázaro Báez, el principal beneficiario de la obra pública durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner (2003-2015).

Hasta allí llegó sobre las 10 de la mañana de ayer para declarar como indagado el presidente de Peñarol y director del estudio Damiani & Asociados, Juan Pedro Damiani. El dirigente se retiró, confiado, sobre las 12.30, y emprendió su regreso a Montevideo.

Pero mientras Damiani estaba puertas adentro, sobre las 11 de la mañana, dos policías comenzaron a custodiar las zonas de acceso al juzgado de Casanello. Minutos después llegó a declarar uno de los procesados en la causa, el abogado de Lázaro Báez, Jorge Chueco. La tensión aumentó todavía más cuando Chueco apareció esposado y con custodia de tres policías de fuerzas de choque. Al retirarse el procesado, sobre el mediodía, un policía fue hasta un ascensor a corroborar las condiciones para el operativo de salida. Al mismo tiempo, otro oficial inhabilitó por unos minutos el ascensor que estaba frente al que fue utilizado para bajar a Chueco, quien se retiró como llegó.

Luego de eso, los policías que custodiaban la puerta del despacho de Casanello también se fueron. Pero, según lo previsto, la escena se repetirá en ese cuarto piso del inmenso edificio, ya que al parecer el desfile de políticos argentinos y empresarios vinculados al kirchnerismo continuará por meses en ese juzgado

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