Las dos caras de Irlanda

Dos países diferentes, una historia: no se puede decir que se conoce si no se va al encuentro del pasado y las riquezas que ofrecen norte y sur en sus capitales y más allá
Por Cecilia Custodio, especial para El Observador

Rústica y moderna, rebelde y hospitalaria, Irlanda posee características únicas a descubrir y disfrutar. Y aunque se llamen (casi) de la misma manera son dos países diferentes e interesantes por igual. La Dublín hiperpopular de la Irlanda más visitada tiene cerca a Belfast, capital de Irlanda del Norte, que además cuenta con seis condados y una serie de atractivos naturales e históricos que vale la pena conocer si se hace un viaje por esa zona.
Belfast

Así es que este recorrido comienza por la capital del norte. Contrario a lo que mucha gente piensa, este pequeño país del Reino Unido posee un gran caudal de atractivos, diversión y posibilidades de turismo de todo tipo. De por sí, su tamaño lo vuelve sencillo de recorrer en su totalidad. Y no hablamos solo de las principales ciudades. Se pueden realizar excursiones por el día a todas partes para conocer este lugar en profundidad. Hermosos paisajes, montañas y varios sitios declarados Patrimonio de la Humanidad son algunos de sus atractivos, pero nada que llame tanto la atención como su mar interior. Pero Belfast es la puerta de entrada.

La ciudad de los muros

Belfast

El recorrido comienza por la capital no solo por su importancia histórica, sino también porque Belfast está concentrando esfuerzos para diversificar su oferta turística. Ahora no solo intenta atraer por su historia política y su condición de testimonio vivo de un viejo conflicto, sino que también sus autoridades pretenden ofrecer una variada oferta cultural, gastronómica y natural. Como ejemplo de esto, uno de los imperdibles de Belfast es la Calzada de los Gigantes, un paraje natural en la costa cuyo encanto radica en los restos de la actividad volcánica que hubo en la zona unos 60 millones de años atrás; así quedaron miles de muy particulares columnas hexagonales a lo largo de unos 17 kilómetros de la costa, con unos cuantos metros de altura.

Ya en la ciudad, al recorrer Belfast es importante tener claro que cada barrio y zona se diferencia por el perfil de sus habitantes. Está el Centro, con sus típicos edificios de interés, como el Ayuntamiento o la catedral de Santa Ana; la calle Donegall, que parte del propio Ayuntamiento, y sus alrededores, donde se concentra gran parte del movimiento comercial.

Respecto a las tendencias políticas, la capital se divide claramente entre oeste y este. En el primero están los partidarios de la unión con la República de Irlanda (los católicos) mientras que el este alberga a los unionistas (los protestantes, que quieren permanecer en el Reino Unido). Con apenas recorrerrlo uno se da cuenta de lo que sucede en torno a estos barrios.

Bellezas de Belfast

Irlanda

La ruta de los murales es un infaltable si se visita Belfast. Se puede hacer a pie u optar por el método más tradicional en excursión; también es posible tomar uno de los taxis negros que realizan el tour, lo que también es bueno porque el coche para en los puntos más famosos del recorrido y generalmente los choferes son excelentes guías para contar historias.

La Shankill Road es una de las calles unionistas dentro del propio oeste republicano, y de las más famosas de la ciudad por sus murales. El más reconocido es uno que representa un encapuchado que apunta con un arma: el efecto óptico hace que, desde la posición donde esté ubicado el transeúnte, siempre parezca que el arma le está apuntando. El otro punto de interés es el triste muro que separa los barrios de ambas comunidades. Al atravesarlo se llega a Falls Road, en la zona unionista. Uno de sus murales más famosos es el dedicado a Bobby Sands, parlamentario y preso del IRA que murió tras una huelga de hambre.

Los más interesados en el tema pueden visitar el Museo de Ulster y pasar por Bombay Street, donde se generó The Troubles, en 1969; todas las casas de esta calle, en el barrio católico, fueron quemadas por protestantes durante un enfrentamiento entre el IRA y la policía. Hoy se puede visitar un pequeño patio que funciona como un memorial en el que se exhiben las fotos de los asesinados.
Más allá de lo turístico, pasear por Belfast tiene el extraño magnetismo de ser una zona donde los problemas aún no se han resuelto.

La otra Dublín

Irlanda

Si en Belfast la historia del lugar pesa y define el ADN de quienes viven allí, Dublín (capital de Irlanda del sur) ofrece una cara más internacional y conocida. La ciudad está definida por sus bares y irish pubs, discotecas y todo tipo de lugares para divertirse, mientras se mantiene la atmósfera acogedora, tradicional e histórica de una ciudad cargada de cultura.

Más allá del Temple Bar, la fábrica de la ineludible cerveza Guinness y el histórico Trinity College, Dublín tiene otros paseos esenciales y que, una vez cumplidos, permiten abrirse paso hacia otros lugares igualmente encantadores de Irlanda. La Oficina Central de Correos posee un gran valor histórico ya que ahí se proclamó la independencia de Irlanda y se conserva de forma espectacular. Grafton Street es una de las dos calles comerciales principales de la ciudad, concentra gran movimiento comercial y sus comercios –conviene tenerlo en cuenta a la hora de viajar– abren sábados y domingos.

Se puede pasar también por zonas menos conocidas pero muy atractivas, como el Monasterio de Clonmacnoise fundado por san Ciaran en el siglo IV, situado frente al río Shannon. Pero más allá de Dublín un paseo muy recomendable es ir a la ciudad de Galway, Ciudad de las Tribus, que tiene la atmósfera bohemia ideal que define al temperamento de la gente de este lugar.

Galway es conocida por su creatividad artística y por su energía, cargada de festivales y eventos durante todo el año entre música, carreras de caballos, literatura y una gran gastronomía. En Galway las principales atracciones son el Arco de España, la iglesia protestante y el castillo de Lynch, además de la última catedral católica levantada en Irlanda en 1965. O el Burren, término que en gaélico significa 'terreno rocoso' y es una importante extensión de tierra caliza, frente al Atlántico, protegido por la Unesco. Al llegar a los acantilados de Moher se vive una bella sensación a 200 metros sobre el nivel del mar.

Otro punto de interés que siempre debería considerar un viajero por aquellas zonas es el Condado de Cork y sus paisajes, que además ofrece excelente gastronomía. Esta zona es una de las principales productoras de whisky debido a la gran producción de cebada, y eso también se nota en la zona de esta "Venecia irlandesa": como la ciudad italiana, Cork fue construida sobre el agua.

Los famosos de Belfast

Belfast

Entre las variadas atracciones que Belfast presenta hoy en día se pueden visitar los astilleros Harland & Wolff, donde se construyó nada más y nada menos que el Titanic; a su alrededor hay un área dedicada a todo lo relacionado con el barco, su construcción, el accidente y su historia.

En el norte de la ciudad un clásico a visitar es el castillo de Belfast, ubicado en el entorno natural de Cave Hill, que inspiró a Jonathan Swift a escribir Gulliver en el País de los Enanos. Belfast está rodeada de colinas y algunas montañas, como la Divis, Montaña Negra y Cavehill. Swift vivía en Lilliput Cottage y notó que Cavehill se asemejaba en su forma a un gigante dormido. Cavehill es un buen lugar para sacar fotos por su gran vista. Y por supuesto hay que sentarse a tomar una cerveza en alguno de los tradicionales pubs de Belfast.