Las lecciones del escándalo Pluna

El gobierno debió enfrentar una tormenta política cuando decidió cerrar la aerolínea de bandera en julio de 2012

A la izquierda le ha tocado administrar una época de bonanza desde que asumió el gobierno en 2005. No obstante ello, tuvo que atravesar situaciones adversas por errores propios y desviaciones de dirigentes en la gestión.

Uno de los ejemplos más claros fue el escándalo de Pluna, que se activó en julio de 2012 cuando el gobierno de José Mujica (2010-2015) decidió cerrar la aerolínea de bandera por insolvencia financiera y patrimonial. Fue quizá la crisis política más profunda que debió enfrentar el Frente Amplio. El lío se extendió por varios meses, ya que luego del cierre y de la polémica desencadenada, se produjo en octubre de ese mismo año un remate de los aviones de Pluna con aspectos turbios y bizarros, como la participación de un español desconocido que se hizo llamar por su segundo nombre y segundo apellido para ocultar su vínculo con el empresario naviero Juan Carlos López Mena.

Pero el verdadero escándalo mediático se disparó cuando El Observador publicó en su portada la foto de un almuerzo secreto en el restaurante Lindolfo, del que participaron el ministro de Economía de entonces, Fernando Lorenzo, López Mena y quien había ofertado por los aviones, Hernán Calvo Sánchez.

Cuando Lorenzo vio al fotógrafo de El Observador, dijo "fotos no", pero al otro día se convirtió en la imagen en la que muchos descargaron su bronca, como los extrabajadores de Pluna que se quedaban sin sus puestos.

A esa altura era una crisis política que el gobierno de Mujica, con las falencias de comunicación que lo caracterizó, tuvo que administrar a los tumbos.

La actitud de Lorenzo ante la foto en Lindolfo y la decisión que luego se supo del ministro de Transporte, Enrique Pintado, que también estaba invitado al almuerzo (pero no fue), mostraron formas distintas de hacerle frente al mismo lío. Pintado comentó un tiempo después que López Mena lo había invitado a ese restaurante de Ciudad Vieja, pero que se había negado porque él recibía a empresarios por asuntos institucionales en su despacho del ministerio. Lorenzo, en cambio, aceptó compartir ese momento con el empresario naviero, y la imagen de ese encuentro reveló que había algo más detrás del remate.

En tanto, el empresario López Mena puso en marcha el mismo día que El Observador tomó la foto (y antes que se publicara en su edición papel) un operativo para intentar descomprimir el impacto que de seguro tendría esa imagen. Lo hizo con profesionales de la agencia de comunicación que lo asesoraba. Por ejemplo, divulgó en informativos de canales de televisión que la reunión había existido y explicó que se habían iniciado negociaciones por el arriendo de los aviones, pero poco cambió el impacto que tuvo al otro día (y hasta hoy) la foto. Como sea, la actitud fue otra y se notó un manejo distinto ante una situación de crisis.

Como si fuera poco, ocho días después de la fallida subasta de los aviones, los ministros Lorenzo y Pintado ofrecieron una conferencia de prensa en Torre Ejecutiva en la que ocultaron mucha información, negaron datos y dieron visiones que luego fueron contradictorias con la realidad. En un contexto de muchas dudas se alimentó el desconcierto y, por ende, las sospechas sobre la vinculación del gobierno en la maniobra. Luego, como demostró la Justicia, Lorenzo y el expresidente del Banco República, Fernando Calloia, fueron procesados por abuso de funciones al haber participado en la entrega de un aval bancario irregular a Calvo Sánchez.

¿Impactos negativos para el Frente Amplio? Si se tiene en cuenta la votación de la elección de 2014, queda claro que la izquierda no retrocedió en su caudal. Donde sí pudo haber impactado fue en el astorismo, ya que el Frente Líber Seregni redujo su votación y, en consecuencia, su representación parlamentaria.

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