Las mejoras del ingreso al Pacífico

El ajuste fiscal impuesto por la dura coyuntura económica tiene como doble causa el contexto comercial externo y la omisión en ahorrar

El ajuste fiscal impuesto por la dura coyuntura económica tiene como doble causa el debilitado contexto comercial externo y la omisión de los dos previos gobiernos del Frente Amplio en ahorrar cuando los ingresos por exportaciones entraban a raudales en la década hasta 2013. El primer factor escapa al control de nuestro país. El segundo fue un error que ya no puede corregirse, lo que obliga a tomar con energía dos cursos simultáneos para salir del atolladero. Lo inmediato es apretarse el cinturón en detrimento del gasto público ante la caída de actividad, que amenaza con crecimiento mínimo y hasta tal vez negativo del Producto Interno Bruto (PIB) este año. Paralelamente y para fortalecer el país es indispensable centrarse en la verdadera apertura comercial mediante el ingreso a los bloques del Pacífico.

Un reciente estudio de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica confirma la trascendencia de incorporarse al Tratado Trans Pacific (TTP), que están por cerrar 12 naciones con costas sobre ese océano. El informe, aunque no sea necesariamente aceptado como palabra santa, está en línea con la insistencia del canciller Rodolfo Nin Novoa, con respaldo del ministro de Economía, Danilo Astori, y obviamente del presidente Tabaré Vázquez, de que Uruguay concluya acuerdos por fuera del Mercosur como instrumento idóneo para revitalizar la economía. El estudio de la Católica cuantifica una proyección del impacto que tendría pertenecer o quedar afuera del TTP o del Acuerdo del Pacífico, el exitoso bloque de integración económica de México, Perú, Ecuador y Chile que ya ha liberado el 90% de su intercambio comercial.

Estima el estudio que si Uruguay se mantiene al margen del TTP perdería en lo inmediato relativamente pocas exportaciones, con una incidencia adversa muy reducida en el PIB. Pero ese efecto se agravaría año a año al perder mercados ante países competidores en exportaciones como Australia y Nueva Zelanda, que venderían los mismos productos que Uruguay pero sin el recargo de aranceles. La pertenencia al grupo, en cambio, casi duplicaría el producto per cápita para 2040. El informe universitario concluye que el efecto de incorporarse al Acuerdo del Pacífico sería levemente menor pero igualmente beneficioso. Y advierte sobre el lastre del Mercosur porque “los hechos han demostrado que la negociación conjunta (del bloque regional), más que favorecer los intereses de Uruguay, lo han perjudicado”. Incluso se ha diluido la esperanza de que el Mercosur sirviera para concluir rápidamente el TLC que se negocia con la Unión Europea desde hace casi dos décadas. En la reciente reunión en Bruselas, de la que se esperaba un avance sustancial, todo dio marcha atrás por la insistencia europea en limitar el ingreso mercosureño de sus vitales exportaciones agrícolas.

El camino no puede ser más claro. Todo depende ahora de que el gobierno tenga la decisión y la energía para recorrerlo, pese a la oposición de sectores de su Frente Amplio y del PIT-CNT. El ajuste fiscal debe ser equilibrado pero acorde con las exigencias del momento, especialmente en política salarial en los sectores privado y público. Y hay que encarar en forma resuelta al ingreso a los bloques del Pacífico, cuyos miembros están bien dispuestos hacia Uruguay, dejando atrás los sueños frustrados y las trabas del Mercosur.


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