Los arroceros cumplen 70 años y buscan salir de la emergencia

La ACA ha logrado en siete décadas alcanzar los mayores rendimientos mundiales y una diferenciación importante para navegar en aguas difíciles
Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

La producción mundial es récord, la producción de Brasil se recupera, EEUU aumenta su producción y, tanto Tailandia como Vietnam, tendrán abundante arroz disponible. Para Uruguay no será fácil comercialmente el año próximo, aunque es posible que el cultivo salga adelante con sus herramientas habituales: alto rendimiento y diferenciación.

Los arroceros van rumbo a una buena producción y posiblemente la separación por variedades para distintos mercados permita al cereal uruguayo esquivar el bajo precio internacional.

El cultivo, a pesar de lo lluvioso del verano, va rumbo a un rendimiento superior a 8.000 kilos nítidamente por hectárea. En caso de lograrse ese buen rendimiento el arroz seguirá un camino que ya ha logrado el trigo y la cebada, y que también va rumbo a lograr el maíz.

En general el clima ha compensado hasta ahora los dolores de cabeza que generó en abril pasado cuando la cosecha quedó sumergida bajo el agua. A partir de allí, los cultivos se sembraron en fecha y, avanzando febrero, se va rumbo a una cosecha de buenos rendimientos. A las que el arroz, salvo excepciones, acostumbra.

Pero aún con altos rendimientos, los arroceros deberán remar para llegar a un margen porque los precios internacionales estarán, como en el resto de los cereales, bajo el efecto de una oferta mundial muy importante. Por primera vez se alcanzan los 480 millones de toneladas. El consumo es de 475 millones, es decir que las reservas globales del cereal van en aumento. Son los mayores stocks desde 2001 a nivel global.

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Cautela en precios


Como sucede en trigo y maíz, la producción de arroz en el mundo es la más alta de la historia y tratándose de un producto básico, en un mundo inestable, a las grandes potencias y a los países importadores les resulta importante políticamente que los precios se mantengan estables y accesibles.

Ni en arroz ni en trigo cabe hacerse grandes expectativas. Ya bastante inestabilidad hay en los países musulmanes como para que el alto precio del trigo y el arroz compliquen más las cosas.

Pero no solo hay razones políticas para ser cautos en materia de precios arroceros. Hay razones genuinas de oferta y demanda. Producción récord en el mundo, en EEUU, en Tailandia y Vietnam. Y allí el arroz uruguayo tratando de hacerse un lugar en el mundo. Pero con chance. Porque en Brasil, México y Perú el arroz uruguayo se abre camino.

Los mercados de Uruguay son diferenciados al menos en parte y la reapertura del mercado de Irán, al que será difícil que EEUU le exporte, ha significado una ventaja.

En particular, Uruguay tiene en Perú un mercado fundamental que compra preferencialmente la variedad Tacuarí. Y el mercado peruano se ha mantenido firme y fiel al producto uruguayo, que se ha visto ayudado además por una sequía que ha mermado la ya escasa producción peruana.

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Brasil tuvo una producción baja también por las mismas razones que Uruguay, el exceso de lluvias. Pero sumó un factor que puede seguir siendo favorable para 2017: la valorización del real que permite un precio para el arroz brasileño cercano a US$ 15 la bolsa, con una brecha importante respecto al uruguayo.

Perú y Brasil se han convertido en los dos principales compradores del arroz uruguayo. En el caso de Perú de forma estable y a pesar del pago de una tasa de importación. En el caso de Brasil de manera permanente también pero con volúmenes muy variables de acuerdo a su oferta y al tipo de cambio.

Con precios moderados, el arroz uruguayo está siendo exportado a un ritmo mucho más veloz que el de la cosecha previa. Prueba de ello fue la exportación del primer mes del año, que fue el triple de lo exportado en enero de 2016. Las ventas del primer mes del año superaron las 100 mil toneladas y triplicaron a las de enero del año pasado. Parte de una fuerte corriente exportadora de cereales que también incluye a trigo y cebada, que también se exportaron fuerte en volumen, aunque a precios débiles.

La colocación obedece en buena medida al faltante de arroz de Brasil, donde el precio está alto por la mala cosecha pasada. En el primer mes de este año fueron el principal destino para el arroz uruguayo con 41% de lo colocado. Uruguay también logró colocar 30 mil toneladas en Venezuela, extremadamente necesitada de alimentos.

Ha colocado el grano en Irán, que en años anteriores estaba limitado en sus importaciones por las sanciones vinculadas a su plan nuclear. Los peruanos quedaron terceros comprando 15 mil toneladas y en cuarto lugar México que, Donald Trump mediante, puede tener un repunte en el año 2017.

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Este es un mercado que en este año se ha mostrado notablemente activo y que ya está comprando arroz de la cosecha que empezará a levantarse a fin de mes en el norte del país.

El sector arrocero puede lograr una buena cosecha, como el resto de la agricultura de verano, si las lluvias no complican la recolección del grano. Y pueden tener el grano en los silos sin tener ya prácticamente arroz remanente de zafras anteriores, un problema que sí tuvieron el año pasado. De esa forma sobre fines de este mes puede dejar resuelto el precio definitivo de la zafra pasada.

Los arroceros han sufrido de lleno la suba de tarifas de electricidad y combustible. Pero una vez más a rendimiento y contando con un precio que pueda aportar algo más a una reliquidación para la zafra pasada que ya sumó medio dólar por bolsa como anticipo para llegar a US$ 10 por cada 50 kilos, sumado al fondo arrocero que recibirán en los próximos días, podrán seguir con su área notablemente estabilizada apenas por encima de las 160 mil hectáreas. Logrará seguramente retornar a un rendimiento bastante superior a los 8.000 kilos/ha remontando los problemas de la cosecha pasada en la que las pérdidas se llevaron unos 500 kilos por hectárea de lo que se esperaba iba a ser una productividad récord.

Suponiendo un precio de US$ 11 por bolsa –y es dudoso que el precio de la próxima cosecha pueda llegar a esa referencia– eso generaría un ingreso de unos US$ 1.800 por hectárea, que está muy cerca de empatar los costos.

Como en el trigo, para empatar hay que lograr rendimientos excepcionales. Afortunadamente hay chacras que parecen ir rumbo a esos muy altos rindes. Pero para cerrar un año apenas satisfactorio deben contar con sol durante lo que queda de febrero de manera de lograr un satisfactorio llenado de grano y que la cosecha no traiga los sobresaltos que tuvo el año pasado.

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A cada quien con sus necesidades


En esta semana, la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA) cumplió 70 años. Quién sabe si quienes emprendieron ese camino apenas terminada la segunda guerra mundial esperaban una trayectoria tan larga que se incorporara a las características prestigiosas de Uruguay en términos de excelencia.

Uruguay ha sido una fuente de genética en el cereal para empezar, generando variedades, como El Paso 144, que fueron ampliamente adoptadas en toda la región y que siguen con vigencia a más de 30 años de generadas.

Es, por ejemplo, la que prefieren los iraníes aún hoy. Del mismo modo que los peruanos compran muy mayoritariamente la variedad Tacuarí. Para esta zafra que está en marcha, que en Brasil será abundante, los industriales uruguayos confían en que se pueda mantener un buen volumen de ventas por la preferencia que tienen los brasileños por la variedad Olimar. Y se siguen generando variedades que permiten alta calidad y alto rendimiento.

Ahora la era de Donald Trump puede traer alguna sorpresa inesperada favorable para el arroz uruguayo, que espera cobrar el cuarto fondo arrocero, que le permita seguir funcionando, y cosechar lo suficiente como para salir de esa emergencia.

Arroz
El arroz uruguayo se destaca por su calidad y variedades.<br>
El arroz uruguayo se destaca por su calidad y variedades.


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