Los casinos y el Estado: una relación imperfecta

A pesar de dar ganancia en términos generales, los casinos nacionales siguen generando algún dolor de cabeza
Lejos del brillo y el glamour con el que se la asocia en las principales mecas del juego del planeta, la palabra casino en el imaginario criollo puede remitir más bien a negocios infructuosos y algún que otro dolor de cabeza. Si bien es ley que en el juego de azar "siempre gana la banca", las cuentas de los casinos nacionales no otorgan tantas certezas.

La situación que atraviesa el Argentino Hotel, emblema de Piriápolis, volvió a poner en tela de juicio el lugar de los casinos en la economía uruguaya. La concesión para el funcionamiento del hotel venció en 2015 y la licitación, que se abrió en enero de 2016, fue declarada desierta a fines del año pasado, luego de que se presentara únicamente la actual concesionaria (grupo Méndez y Requena), pero sin respetar parte de los pliegos.

El problema fue que las ofertas debían incluir la incorporación del Casino Piriápolis, que funciona en el edificio insignia del balneario, y que hasta el momento ha estado bajo la égida de la Dirección General de Casinos (DGC).

La licitación llamaba a los interesados a gestionar el casino bajo el sistema mixto –es decir, en conjunto con el Estado–, pero a nadie le interesó. Según el director de la DGC, Javier Cha, en nada tuvo que ver la situación financiera de la sala de juegos.

"No tiene ningún problema económico, funciona a cabalidad y tiene rentabilidad positiva", dijo Cha a El Observador. "Es un casino de primer nivel y uno de los más bonitos que tenemos", agregó.

Al ser consultado sobre las razones por las que se buscaba un socio privado, Cha dijo que "la idea era buscar un inversor para convertir al hotel en uno de 4 o 5 estrellas y que eso brindara a Piriápolis otra capacidad de convocatoria". Ese afán de aprovechar el buen desempeño del casino estatal como propulsor de una importante inversión que revitalizara al Argentino Hotel no prosperó.

La ministra de Turismo, Liliam Kechichian, dijo a El Observador que "muchos supuestos interesados no tenían el más mínimo interés en un casino de gestión compartida con el Estado". Kechichian informó que los nuevos pliegos ya están prontos para la firma del presidente y que esta vez las propuestas que se atenderán serán solo para la administración del hotel.

La nueva licitación plantea un posible escenario en el que el casino estatal tenga que mudarse a otro local en Piriápolis, aunque Cha no cree que eso suceda. Esa situación hipotética ocurriría si el futuro concesionario se negara a alquilarle el espacio al casino. "Sería muy extraño, porque a cualquiera le interesaría tenerlo. No solo por el atractivo en sí de tener un casino en el hotel, sino porque además significa un ingreso mensual importante por alquiler", aseguró Cha.

Tormentos compartidos

Uno que sabe de vaivenes es el Casino Nogaró, ubicado en el centro de Punta del Este y gestionado conjuntamente por privados y el Estado.

En 2015, la firma Vidaplan SA (propietaria de lo que entonces era el hotel Mantra Resort & Casino en La Barra y concesionaria del Nogaró) cambió de dueños y eso llevó a una reformulación del negocio. Hoy, dos años después, el hotel de La Barra lleva el nombre de Punta del Este Resort y ya no cuenta con el casino que funcionaba –a pérdida– en el Mantra. El Nogaró, por su parte, absorbió a los funcionarios de ese establecimiento y hoy se encuentra al pie de una reestructura.

Cha aseguró que se está "en un proceso de discusión con la empresa privada por la cantidad de inversiones necesarias para poder ponerlo a punto". En un negocio cuya columna vertebral es "la capacidad de construir novedades", el organismo estatal está pendiente de que la empresa cumpla con una serie de inversiones "indispensables para que el establecimiento pueda funcionar de forma competitiva", dijo el director de Casinos.

Con el Conrad a unas cuadras de distancia, el Nogaró ni siquiera piensa en el gigante privado. "No tiene nada que ver uno con el otro, y no se puede hacer un plan de negocios pensando en competir con el Conrad", aseguró Cha, y explicó que el casino estatal debe apostar a la masividad.

De todos modos, admitió que el público que visita Punta del Este "es exigente" en materia de oferta de juegos y servicios. "Si uno pierde pie y no invierte, el casino languidece. Eso es lo que ha sucedido con el Nogaró".

Los privados tampoco se pierden la oportunidad de complicarle la vida al Estado. El Hotel Casino Carrasco, que junto al Conrad son los únicos que administran un casino en que el Estado no forma parte, dio que hablar el año pasado cuando la Intendencia de Montevideo acordó reformular el canon que paga la concesionaria (Carrasco Nóbile), en un plan trazado con vistas a reflotar el emblemático edificio montevideano.

Privados

El texto, aprobado por unanimidad en la Junta Departamental en diciembre, implicó que se pasara de un canon fijo más uno variable a uno exclusivamente variable, fijado como porcentaje de la recaudación del hotel, tanto por alojamiento como por los juegos de azar. El reajuste del canon significó renunciar a un dinero que le correspondía al gobierno capitalino, que priorizó la certeza de un pago menor a la incertidumbre de un monto que podía tornar inviable el negocio y llevar a la empresa a la quiebra.

"Si no se renegociaba el canon, probablemente la empresa tuviera problemas financieros y la peor hipótesis era que tuviera que cerrar el hotel", explicó entonces el edil nacionalista Javier Barrios.

Satisfechos con el 2016

La Dirección General de Casinos cerró el 2016 con un ingreso bruto de $ 6.145 millones (unos
US$ 204 millones) y un ingreso líquido del orden de los US$ 60 millones, según datos proporcionados por Cha a El Observador.

"En relación con el año anterior, hubo un aumento del 6,23% en la ganancia", sostuvo el jerarca, en términos corrientes. El objetivo que se había impuesto la DGC era al menos igualar el aumento de los precios para mantener estable la actividad. "Quedamos cerquita de la inflación y la meta es llegar este año", comentó Cha.

Los datos de comienzo de año son "alentadores", según el director de Casinos. "Acompañamos el comportamiento del mercado uruguayo en la búsqueda de esparcimiento, y se condice con los datos que hablan de un turismo interno fuerte", agregó.

Cha explicó que el negocio de los juegos de azar, como cualquiera del rubro entretenimiento, es enormemente sensible a las oscilaciones de la posibilidad de consumo de la población. Como "gasto innecesario" que es, ante las primeras señales de contracción de la economía es uno de los sectores que más resiente su actividad.

Brasil al acecho

El Parlamento brasileño está analizando la despenalización de los juegos de azar y eso despierta algunas señales de alerta en los operadores turísticos uruguayos.

Kechichian dijo en abril que su par brasileño, Marx Beltrao, le había informado de la iniciativa del gobierno de Michel Temer que, de concretarse, obligaría a los operadores uruguayos a ser "muy inteligentes para ser competitivos".

Ese público de turistas brasileños que cruzan la frontera para sacarse las ganas de jugar en los casinos es explotado sobre todo por los casinos privados, según explicó Cha a El Observador. "Más que nada les preocupará a ellos".

No obstante, algunos casinos en localidades fronterizas con Brasil, como Rivera o el Chuy, podrían verse más afectados. "La gran mayoría de los casinos estatales se enfoca en el mercado local, pero obviamente, de legalizarse el juego en Brasil, va a haber una afectación", concluyó el director de Casinos.