Los incentivos importan para el desempeño

Cada tanto a uno de los dos cuadros grandes le promete un premio a un "cuadro chico" para que se esfuerce más
Juan Dubra, especial para El Observador

Cada tanto aparece una noticia sobre uno de los dos cuadros grandes de nuestro país que le promete un premio a un "cuadro chico" para que se esfuerce "más de lo normal" en su partido contra un rival que podría quitarle el título. Por ejemplo, en el 2014 se sospechó que Peñarol podría haberle ofrecido un incentivo a El Tanque para que en el partido de la última fecha del torneo se esforzara contra Wanderers que terminó campeón de ese Clausura, un punto arriba de Peñarol. Si el Tanque empataba o ganaba, Peñarol era campeón.
Uno se pregunta qué tanto efecto puede tener un premio en los incentivos a esforzarse, o en el desempeño. En los casos que menciono, siempre se trata de incentivos a un equipo al que no le fue muy bien en la temporada (posiblemente no sean muy buenos), y que no tiene nada en juego. También, el equipo al que enfrentan es uno típicamente mejor (pues está peleando el campeonato). En esas condiciones parece poco probable que un incentivo tenga influencia.

Más aún, los jugadores en el equipo al que se incentiva sólo juegan alrededor de 30 partidos por año, y un partido importante (aunque sólo sea relevante para el otro equipo, no para el propio) es una buena vidriera donde mostrarse para pegar un salto a un equipo mejor. Eso indicaría que "deberían" esforzarse igual, por lo que un incentivo no debería tener mucho efecto.

Estas intuiciones son sólo argumentos "teóricos", y la pregunta sobre si los incentivos ayudan al esfuerzo o al desempeño es una pregunta que debe contestarse con datos. Sin embargo, es muy difícil de abordar porque es complicado saber cómo hubieran jugado (por ejemplo) los de El Tanque en ausencia de un incentivo (si es que lo hubo).
Recientemente, sin embargo, los economistas Jeanine Miklos-Thal and Hannes Ullrich, de Rochester y Mannheim respectivamente, tuvieron una idea muy buena para ver cómo importan a los distintos jugadores los incentivos en el fútbol. En su trabajo Effort in Nomination Contests: Evidence from Professional Soccer la idea central es la siguiente. Se fijan cómo afecta a la calidad de juego y al esfuerzo de cada jugador el hecho que la selección de su país esté armando el equipo para la Eurocopa. Tener la posibilidad de participar en ese torneo es un hito en la vida de cualquier jugador: por audiencia, y cantidad de gente que la sigue, es la segunda competición más importante después de la copa del mundo. Para (digamos) un francés que tiene posibilidades de ser citado, que se acerque la fecha para presentar la lista de 23 jugadores que formarán la selección de Francia es un gran incentivo a esforzarse.

Pero si un jugador en esa categoría (con país clasificado, y con posibilidades de ser citado) se esfuerza "mucho", ¿contra qué podemos comparar si ese mucho es "más que lo que hubiera sido"? La idea de los autores para identificar bien el efecto de la Euro como incentivo fue utilizar como comparación al esfuerzo y desempeño de aquellos jugadores para quienes la Euro no significaba un incentivo adicional. En esa categoría entran tres tipos de jugadores: aquellos cuyo país no había clasificado y aquellos jugadores con posibilidades o muy altas, o nulas, de ser citados. Por ejemplo, previo a la Eurocopa del 2008, era obvio que Iniesta o Xavi serían citados por España, y para ellos la posibilidad de ser citados a la Euro no significaba un incentivo adicional. En forma similar, si un jugador es "muy malo" o nunca fue citado para un partido amistoso en su selección, la Euro no significa un gran aliciente.

Para testear su teoría recogieron datos entre el final del mundial del 2006, y la fecha límite para presentar la lista de seleccionados para la Euro 2008. En ese período entre julio del 2006 y noviembre del 2007 se jugaron partidos clasificatorios para ver qué países iban a la Euro; y entre esa última fecha y junio del 2008, los seleccionadores tenían que decidir qué jugadores citar para la Euro.

Para medir el esfuerzo y rendimiento de los jugadores, los autores recogieron datos sobre todos aquellos que jugaron en la Bundesliga (el torneo local alemán) en ese período. Para cada uno, y para cada partido jugado (la liga tiene 216 partidos), se fijaron en: los minutos jugados, en los goles convertidos, en los tiros al arco, en los pases recibidos, en el número de pelotas tocadas, en las pelotas divididas ganadas, y en dos medidas globales de rendimiento provistas por las revistas Kicker y Sportal Grade. También calcularon una medida indicativa de cuán probable era que un jugador fuera citado a su selección, fijándose en qué porcentaje de veces cada jugador había sido citado en los últimos 15 partidos de su selección. Esta medida nos ayuda a distinguir entre Xavis e Iniestas (que serían citados seguro), de aquellos para quienes un esfuerzo adicional podría llevarlos a una citación.

Por ejemplo, los goles marcados son una medida obvia de rendimiento. Los pases recibidos son una medida de esfuerzo (para recibir un pase tengo que estar medianamente desmarcado, y para eso tengo que correr y estar activo aún cuando no tengo el balón). También, las pelotas divididas ganadas son una medida del esfuerzo y de la calidad y, porque pueden ser peligrosas, indican el nivel de compromiso de un jugador.

Finalmente, al igual que en Uruguay, los jugadores reciben por los medios especializados, o en el popular 1x1 de Federico Viola para los partidos de la selección, puntajes "subjetivos" respecto a su desempeño en los partidos. Las revistas deportivas Kicker y Sportal grade asignan puntajes a todos los jugadores en todos los partidos de la Bundesliga, y eso nos da una medida más de esfuerzo o desempeño.

Los autores encuentran que, efectivamente, para los jugadores de países clasificados a la Euro, que tenían posibilidades intermedias de ser seleccionados, la Eurocopa significó un aliciente importante, que afectó tanto su esfuerzo como su desempeño. Por ejemplo, la cantidad de pases recibidos por minuto jugado para individuos en esta categoría es 8% más alto que la misma medida para jugadores comparables sin incentivos.

Una pregunta válida es ¿por qué le importa esto a un economista, más en general? Lo interesante del estudio es que la nominación a la Euro es "parecida" al problema que enfrentan los trabajadores cuando se abren algunas posiciones para un ascenso. ¿Qué efecto tendrán estas aperturas sobre el esfuerzo y desempeño de los empleados? ¿El efecto será similar para todos los empleados? Este estudio sugiere que habrá un efecto, y que será mayor para los empleados con posibilidades intermedias de ser ascendidos.

Por otro lado, resulta interesante que aun para jugadores que ganan cientos de miles de euros por año por jugar medio centenar de partidos, la Euro signifique un aliciente tan importante. Indica nuevamente que, como siempre, los incentivos importan. l

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