Los libros más notables que dio el año

Cinco obras de autores hispanos que seguirán vigentes dentro de cuatro décadas
Por Eduardo Espina, especial para El Observador

En 1922 se publicó The Waste Land (La tierra baldía), de T. S. Eliot. La reseña publicada en el New York Times lo destruyó, considerándolo un libro imposible de leer. Solo le encontró defectos. No figuró en ninguna lista de los "mejores libros del año". Hoy es considerado el libro en lengua inglesa de mayor influencia mundial del siglo XX. El caso permite adelantar una conclusión inapelable: a los críticos no les podemos creer, y menos a sus juicios valorativos a la hora de hacer la lista de las obras supuestamente mejores de un año. Hecha la salvedad, ejerzo, con su permiso, el difícil arte de la contradicción: en esta página encontrarán cinco de los libros más notables publicados en 2016. Prefiero no utilizar la palabra 'mejor' por una razón automotriz. Un auto puede parecer mejor que otro cuando sale al mercado, pero al año comienza a presentar defectos y se rompe con frecuencia. Otro, en cambio, que salió a la venta sin fanfarria, demuestra extraordinaria durabilidad con el paso del tiempo y se transforma en un modelo clásico, de colección.

Los cinco libros aquí seleccionados han carecido de la promoción y popularidad que tuvieron otros, pero pongo las manos en el fuego respecto a una cosa, y que en definitiva es la única que cuenta a la hora de hacer el balance literario anual: dentro de 10, 20 o 40 años, la novedad que presentan y los convierte en referente de innovación de escritura seguirá vigente.

Amir Hamed

Febrero 30 (Montevideo: HUM). Cuando la primera frase de una novela es una tan genial como esta: "Si pudiera medirse en gatos tal vez resultara más nítido; sería posible, entonces, confiar que las cosas se encauzarán razonables", uno se anima predecir una escritura monumental en el resto del libro. Así sucede. Siempre he creído que los grandes relatos deben tener una primera frase fenomenal, para que puedan luego llegar las demás y sentirse a la altura. No conozco ninguna novela con aspiraciones de grandeza que no siga este patrón. La grandeza de Febrero 30, en mi opinión el mejor libro de Hamed desde la notable Troya Blanda (1997), está en conseguir el sostenimiento de una intensidad de escritura disparatada y disfrutable sin altibajos, en la cual el lenguaje nunca deja de estar en primer plano. Además, surgen personajes insólitos, de los que uno quisiera conocer y hacerse amigo, aunque solo pueda encontrarlos en las páginas de esta lección magistral de patafísica.

Arturo Dávila

La Tinusa. Poetas latinoamericanos in the USA (Ciudad de México: Aldus). Dávila ha logrado lo que hacía demasiado tiempo estaba postergado y que incluso llegó a parecer imposible: reunir a las voces más importantes de la poesía escrita en español en Estados Unidos. La mayoría de los poetas incluidos tienen doble nacionalidad, pero sus obras, marcadas por los contrastes de la diáspora, afianzan una corriente de expresividad diferente, ampliando el campo de acción y referencialidad del "castellano de América" al que hacía referencia Andrés Bello. En Estados Unidos hay más de 40 millones de hispanohablantes; en otras palabras, es otro país iberoamericano. Este libro demuestra que al menos en poesía es ya un territorio independiente y que ha llegado la hora de prestar atención a su portentosa autonomía. Tal vez gran parte de lo único innovador que está sucediendo en la literatura de nuestro idioma venga del norte, aunque en el mapa de Joaquín Torres García, el norte queda al sur.

Francisco Layna

Y una sospecha, como un dedo (Madrid: Amargord). Hacía tiempo, no sé cuánto, pero mucho, que no leía un libro extranjero escrito en nuestro idioma y en los cuantos otros que hay en el mundo, tan indescriptible como este. La escritura que lo define nada tiene de epigonal y consigue sacar de quicio a cualquier intento clasificatorio. Al mismo tiempo instala al lenguaje en un estado de ánimo inaugural, al que recién estamos teniendo acceso. A los 58 años de edad, Layna publica su primer libro y se convierte en voz ineludible, de las que a partir de ahora habrá que prestarle atención. Un libro fenomenal, incatalogable en más de un aspecto, de los que ayudan a ir configurando el archivo definitivo de la originalidad post-milenio anterior.

Óscar de la Torre

Limados. La ruptura textual en la última poesía española (Madrid: Amargord). El puente entre la poesía española y la latinoamericana, el mismo que de un lado a otro del Atlántico cruzaron exonerados de visa Neruda y García Lorca, está roto, en estado intransitable. Por eso, es muy poco lo que se conoce sobre la poesía española actual en América Latina. Además, lo poco que llega, los mismos nombres de siempre, demuestra un panorama desolador en cuanto a novedad. Salvo excepciones escasas, es una poesía anacrónica, facilona, carente de riesgos formales, dotada de una monótona previsibilidad. Esta antología, impecable a partir del prólogo y de la rigurosa selección de autores y poemas incluidos, resulta en más de un aspecto imprescindible para tener una visión comprensiva de lo que está ocurriendo al margen, al borde de la periferia, donde suceden siempre las cosas que vienen a alterar las reglas del juego. Todos los incluidos destacan y dos, brillan: Julio César Galán y Ángel Cerviño.

Elbio Chitaro

Aguantaraz (Montevideo: Yaugurú). La escritura minuciosa de Chitaro tiene un extraño don de indeterminación; va dejando pistas en forma indiscriminada, y cuando el lector parece haber encontrado el paradero del señuelo, aparecen de sopetón nuevos indicios que postergan la resolución y prolongan a su vez el azoro de la lectura. El resultado, a la manera solaz de Lewis Carroll, es una experiencia enriquecedora que pone a la inteligencia y a la imaginación en un plano confabulador, en el cual ninguna de las dos se siente relegada. Con cánones de artificio, como la literatura de la llamada "Generación del 45" y la del papa (sin acento) oficial Mario Benedetti, la literatura uruguaya vivió por décadas en estado de criogenia y taxidermia, auspiciada por una "manga de nabos que pasan por críticos literarios", tal como decía el irremplazable y genial Ariel Méndez. Los libros de Hamed y Chitaro, destacan, a partir de la novedad que vienen a instaurar, que en algunas cosas el Uruguay ha llegado al siglo XXI, finalmente.

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