"Los libros que pegan con la época no suelen ser tus mejores obras"

Irvine Welsh, autor de Trainspotting, visitó Montevideo para el Filba
Irvine Welsh le prometió a una editorial en Londres una novela que no tenía. Agarró todos sus apuntes y notas, los unificó, eliminó la primera mitad de la historia y la envió. Así nació Trainspotting, y por lo tanto, la carrera literaria del escocés, quien afirmó que "no tenía idea" de a dónde podría llevarlo.

"No tenía un plan de juego. Siempre me había considerado más un lector que un escritor", afirmó. Trainspotting fue exitosa como novela, pero su verdadero despegue internacional fue con su adaptación al cine, que la convirtió en un fenómeno de culto desde entonces, y convirtió a Welsh en uno de los autores británicos más taquilleros hasta ahora, mientras sus libros siguen generando controversias por algunas de las temáticas y escenas presentadas.

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Welsh visitó Montevideo en el contexto del festival literario Filba, veinte años después del lanzamiento de la adaptación cinematográfica de su primera novela, publicada en 1993. "Con Trainspotting pasé por todas las etapas", dijo Welsh en diálogo con El Observador, entre sorbos de su té. "La odié, la amé, y ahora estoy en una etapa de aceptación. Podía quedarme con que si mi primer libro había sido el más vendido, me iba a pesar porque nunca lo iba a superar, o podía usarlo como carta de presentación. Ahora reconozco que ese tipo de libros que pegan con la época no suelen ser tus mejores obras, pero te abren muchas puertas".

Uno de los personajes de Trainspotting, Begbie, es el protagonista de su novela más reciente, The Blade Artist. Eso mantiene la tendencia del autor de ubicar todas sus historias en un "universo compartido", donde los personajes de todos sus libros se cruzan e interactúan en las calles de su Edimburgo natal. "Cuando escribís un libro ya estas escribiendo el siguiente con ese personaje, porque luego cortás lo que no te gusta, pero lo podés usar para una próxima historia", explicó.

De todos modos, aseguró que no siente apego por sus creaciones, que para él son simples herramientas. "No podés hablar de ellos como si fueran personas reales, simplemente son herramientas para contar historias".

Más allá de esa opinión, Welsh trata de crear historias de fondo detalladas para sus personajes. Cada uno recibe además una lista de canciones que lo definen, algo que deriva del amor del escritor por la música (a la que también se dedicó como guitarrista de punk y como DJ en su juventud).

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Welsh recomienda la escucha de la cantante Grimes, que para él es una de las señales del "renacimiento de la cultura", luego de una década en la que "todo se homogeneizó". Para él, la versión fílmica de Trainspotting, que coincidió con el fenómeno del britpop, fue la "venta de garage" de la cultura británica, que internacionalizó y globalizó la cultura antes de internet.

Literatura juvenil universal

El escritor notó que, a medida que se hace mayor, su público se hace cada vez más joven, aunque plantea a Gran Bretaña como excepción porque considera que allí las generaciones se mezclan más. Como ejemplo cuenta que a una de sus lecturas fue un grupo de mujeres en una despedida de soltera, que incluía a la madre y a la hermana mayor de la futura novia.

Welsh considera que sus libros resuenan en la juventud de cualquier parte del mundo porque sus personajes suelen ser arquetipos, y plantea como ejemplo al cuarteto protagónico de Trainspotting. "Es gente que podés conocer en Edimburgo,en Tokio, en Moscú o en Montevideo", consideró.

Welsh cree que sus libros tienen una cualidad visual que los hace fáciles de adaptar al teatro o al cine, como ha sucedido con varias de sus obras. La adaptación más reciente será la de su novela Porno, la secuela de Trainspotting que se estrenará a comienzos del próximo año y actualmente está en etapa de edición.

Trainspotting 2

"No me gusta que las películas hablen sobre gente que hace una película, entonces la adaptación va a ser diferente. También porque va a ser contemporánea, y el libro transcurre en los años 1990", dijo, y si bien no escatimó en elogios para el director Danny Boyle, el guión y los actores, advirtió que podrá "decepcionar" a los que buscan más de lo mismo.

A Irvine Welsh, la canción Starman de David Bowie le cambió la vida cuando vio al músico interpretarla en televisión y observó las caras de asco de sus padres. Boyle intentó utilizarla en Trainspotting, pero Bowie se negó. "Fue una lástima, creo que habría llorado hasta morir si la llegaba a utilizar".

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