Los pros y contras de ser más caros en dólares

La apreciación del peso ya tuvo su impacto en la inflación; alienta el consumo pero tensiona la competitividad de los exportadores
Los economistas privados coinciden en que los desafíos enfrentados por las autoridades económicas ante el fortalecimiento inesperado de del peso, también está ocurriendo con otras monedas de economías abiertas de la región como Chile, Perú o Brasil. El economista Santiago Rego de la consultora CPA Ferrere dijo que Uruguay "acompañó esta tendencia" desde marzo hasta junio. Empero, en julio y en lo que va de agosto, el país aceleró el ritmo de fortalecimiento de su moneda, lo que obligó a las autoridades del equipo económico a intervenir con medidas, ya que consideraron que un tipo de cambio por debajo de los $ 28,50 "no era sostenible".

En una línea similar la economista Tamara Schandy de Deloitte indicó que Uruguay se encuentra en un contexto global donde está recibiendo presiones que aprecian su moneda, pese a los elementos domésticos –como la competitividad– que requieren un dólar más alto. La experta consideró "atendible" que el gobierno busque ponerle un piso al tipo de cambio, porque con una economía enlentecida no debería descuidar la competitividad de su sector exportador.


La baja del dólar "ayuda a la economía uruguaya contra la inflación pero también es un elemento a tener en cuenta cuando se trata de la competitividad de la producción uruguaya en el exterior", dijo el ministro de Economía Danilo Astori.

La secretaria ejecutiva de la Unión de Exportadores, Teresa Aishemberg, había advertido que su gremial sigue con "atención y preocupación" la interrupción de la apreciación del tipo de cambio porque los costos de Uruguay "siguen siendo altos" y los exportadores "no tiene margen" para seguir reduciendo precios de venta al exterior para "no perder pie" frente a los competidores.

Para Schandy si bien el gobierno mantiene su compromiso de controlar la inflación, también está "sopesando el objetivo cambiario". La economista alertó que una caída demasiado abrupta del Índice de Precios al Consumo podría generar otros desequilibrios, como otorgar ajustes de salarios reales demasiados elevados para las empresas. También puede generar desajustes en el ritmo de crecimiento del gasto público en términos nominales.

En tanto, a juicio de Rego, el gobierno no necesita un dólar a estos niveles para cerrar el año con una suba de precios por debajo del 10% como tiene como objetivo inmediato. Los modelos de CPA Ferrere anticipan que aún con un dólar a $ 32,50 para fines de año, la suba de precios quedaría por debajo del dígito. De hecho, en la última Encuesta de Expectativas Económicas de El Observador de agosto, la mediana de los expertos tenían una previsión de inflación de 9,6% para el cierre del año, de acuerdo a la mediana –el valor que separa la mitad de las respuestas más optimista de la mitad más pesimista– de los expertos. Eso implicó una baja respecto a la previsión de julio, cuando la mediana de analistas independientes, empresas consultoras, centros de investigación económica e instituciones financieras consultadas preveían un aumento de precios de 10% para el cierre del año. En junio, la proyección era aun más alta, de 10,4%.

Consumo y turismo

Una caída del tipo de cambio puede implicar un dolor de cabeza para los exportadores, que pueden ver como se pierde la competitividad que recuperaron en el primer trimestre del año.
Sin embargo, la contrapartida de un peso más fuerte es que los uruguayos "son más ricos en dólares", y los bienes transables –aquellos que se importan del exterior como vehículos y electrodomésticos– sean más accesibles.

Por otro lado, si bien una baja del tipo de cambio podría complicar las perspectivas para el arribo de turistas, los pronosticos son alentadores producto de que los visitantes argentinos y brasileños no verán disminuido su poder de compra en Uruguay.

Un informe divulgado ayer por el Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), espera que el crecimiento del sector turístico continúe en lo que resta de 2016 y en 2017, apoyado principalmente en un aumento del turismo argentino. De acuerdo a las proyecciones realizadas, "el próximo verano sería un éxito, superando incluso las cifras registradas la última temporada", dice el estudio. En ese contexto, se proyecta un incremento del turismo de origen internacional de 29,9% para la temporada diciembre 2016 – abril 2017 en comparación con el mismo período de 2015-2016, con un aumento en la llegada de argentinos de 37,5% y de 23,6% en el arribo de los brasileños.

Un consumidor más optimista

La confianza de los uruguayos registró en julio una fuerte recuperación (16,4%) –la mayor desde que se recaban datos–. De esa manera, dejó atrás su mínimo histórico y quedó cerca de la línea que separa el pesimismo del "moderado optimismo". La mejora, tanto en la predisposición a la compra de bienes durables como en las expectativas sobre la situación económica personal y del país, llevó a que la confianza de los agentes alcance su máximo en lo que va del año, según el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que divulgó esta semana la Cátedra Sura de la Universidad Católica y Equipos Consultores. El cierre del dólar del último mes, por debajo de los $ 30, fue la principal causa de que el indicador que mide la predisposición a la compra de bienes durables registre un salto de 10 puntos y pase de la zona de "importante pesimismo" a una más moderada de "atendible pesimismo".

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