Lula, la carta que le queda al PT para volver al poder en Brasil

El popular expresidente de izquierda puede ser candidato a ocupar el máximo cargo político del país tras haber gobernado durante dos períodos y haber llevado a Dilma Rousseff a ser su sucesora en Planalto
El obrero de origen humilde que huyó de la miseria en la región más pobre de Brasil y vivió todas las penurias antes de destacar como líder sindical y fundar un partido es ahora la carta de salvación del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), que tras 13 años en el poder ahora volvió a conocer lo que es estar del lado de la oposición.

El PT, también de la presidenta destituida Dilma Rousseff, defendió esta semana la realización de elecciones anticipadas, antes de las que están previstas para 2018, y estudia la posibilidad de presentar como candidato al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

"Ahora, frente a un gobierno que no tiene voto, que usurpa el poder, pensamos que la única manera de restablecer la democracia en el país es por el voto popular", declaró durante una rueda en la sede del partido en San Pablo el presidente del partido, Rui Falcão.

En ese sentido, Falcão indicó que se está trabajando en la "idea" de una "combinación con los demás sectores, partidos y frentes, para ver las mejores herramientas de una campaña para las elecciones 'Directas ya'", el mismo nombre que se usó para la redemocratización durante la dictadura militar que gobernó entre 1964 y 1985.

"Espero que podamos volver a establecer la democracia en el país con las elecciones para presidente, en sustitución del golpista que está allí y de todo su equipo ilegítimo", agregó Falcão.
Rousseff fue separada definitivamente del cargo por el Senado, que el miércoles votó en su contra en un juicio político abierto por las irregularidades fiscales en su gestión de 2014 y 2015.

El vicepresidente, Michel Temer, quien ya había roto filas con Rousseff y estaba en el poder de manera interina desde el 12 de agosto, cuando la entonces mandataria fue suspendida del cargo para afrontar el juicio, fue ratificado para asumir la Presidencia en propiedad hasta el 1 de enero de 2019, cuando termina el mandato.

No obstante, movimientos sociales rechazan su gobierno y piden anticipar las elecciones, una iniciativa que la propia Rousseff propuso en caso de que fuera absuelta por el Senado y mantenida en el cargo.

La propuesta, en principio, había sido rechazada por parte de los cuadros directivos del PT, que no querían unas nuevas elecciones e insistían en agotar los mecanismos legales para la permanencia de Rousseff en el poder.

Ahora, con el respaldo del partido, la idea comienza a tener fuerza y ha sido asumida por los movimientos y organizaciones sociales que desde el lunes, cuando Rousseff se sometió personalmente al interrogatorio de los senadores, han salido todos los días a las calles de las principales ciudades.

Falcão, sin embargo, se abstuvo de comentar las fechas de las posibles elecciones y señaló "que la idea de anticipación (de los comicios) es hacerlo cuanto antes, pero se necesita de un plazo legítimo para hacer eso".

El titular del PT consideró también que cuando se presenten esas elecciones "para restablecer la democracia", Lula, quien responde ante la Justicia por el caso de corrupción de la petrolera estatal Petrobras, puede ser presentado como candidato.

"Esta represión es un componente de una cruzada política e ideológica contra la izquierda y contra el expresidente Lula en particular. Ha sido víctima de acciones contradictorias de la acusación", indicó Falcão.

Para el presidente del PT, "el objetivo es claro: interceptarlo política y electoralmente también a él, si el expresidente quiere ser candidato en 2018".

Lula encabezó los casi catorce años de gobiernos del PT, primero como presidente en dos mandatos (2003-2010) y después con el cerebro gris en la gestión de Rousseff, su ahijada política, en los que Brasil vivió grandes transformaciones.

Pero sus esfuerzos para sacar a 30 millones de brasileños de la pobreza y convertir a Brasil en un protagonista en el escenario internacional al frente del otrora mayor partido de izquierda de América Latina fueron opacados por la mayor recesión económica en muchas décadas en el país, por una crisis política sin precedentes y por escándalos de corrupción que le salpicaron junto a numerosos dirigentes del PT.

Ahora Lula tendrá que volver a usar sus dotes de "camaleón" y "animal político" para, en la oposición y desgastado por la percha de corrupto que amenaza con barrer al PT de la política brasileña, resurgir de las cenizas.

A diferencia del enérgico líder opositor que demolía gobernantes con sus críticas y generaba terror en la elite brasileña, el Lula que regresa ahora a la oposición es un dirigente desgastado y acorralado por diferentes procesos en la Justicia por corrupción.

El otrora dirigente radical y barbudo que pasó algunos días en la cárcel por liderar huelgas obreras en plena dictadura enfrenta cuatro investigaciones penales, tres de ellas vinculadas al gigantesco escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras.

Su carisma le permitió convertir a Rousseff, una desconocida en la política, burócrata y mal vista en el PT, primero en su principal colaboradora en el Gobierno y después en su heredera y sucesora en la Presidencia. Ahora puede ser la carta de su partido para volver al poder (EFE)

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