Madame Hibou, diseño de moda atemporal inspirado en ciencias

El emprendimiento, que ya cuenta con dos tiendas, busca diferenciarse en un mercado guiado por tendencias, basándose en moda conceptual con prendas atemporales hechas con 100% algodón orgánico

Por Aníbal Falco

Partir de un concepto estético que bien puede ser el nombre de la ciudad natal de Albert Einstein o la morfología de las neuronas espejos (emparentadas a la empatía en el ser humano) son solo dos de los ejemplos que inspiran los diseños de Madame Hibou, la marca de indumentaria y accesorios creada en 2014 por Margot Ferreira, y que busca hacer convivir dos mundos diferentes: el del diseño y el de la ciencia.

En esencia, la idea de Madame Hibou es ofrecer un producto que vaya más allá de la excelencia en calidad y en diseño; apostar a la moda conceptual como instrumento para transmitir algo. "Cuando uno viste un producto compra la historia y el proceso creativo que hay detrás. Nuestra visión de la moda desde el inicio es que la prenda pueda comunicar cosas", indicó su creadora a Café & Negocios.

Según la diseñadora, su público objetivo es una mujer sofisticada mayor de 30, clase media o media alta que valore el valor agregado de todo el proceso de creación y producción.
Tanto la orientación de la marca como el nombre elegido tampoco son al azar, ya que Madame Hibou significa Señora Búho, con la intención manifiesta de asociar la marca al significado simbólico desde la Antigüedad que esa ave tiene con la sabiduría.

Decisión entre dos profesiones

Ferreira es de profesión bioquímica y trabajó durante 11 años en el departamento de Neuroquímica del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE). Como hobby cursó diseño de modas en Peter Hamers Design School.

Luego de vivir años "súper intensos" en los que la moda y la ciencia iban de la mano, pero aún no se amalgamaban, la emprendedora se presentó con su colección "Velos de la Memoria" al Certamen de Jóvenes Diseñadores organizado por Tenerife Moda en Europa, donde logró el primer premio. En ese momento, tenía que presentar un porfolio de inspiración libre que podía basarse en arte o en una obra literaria. Tras un tiempo de mucho pensarlo, Ferreira, que hacía poco tiempo había concurrido a un curso de neurociencia que le había fascinado, se decidió por esa temática. "Pensé; tengo que inspirarme en lo que sé, que además no es un lugar común", expresó. A su regreso de España, Ferreira optó por dedicarse de lleno al diseño de modas, aunque aclara que fue una decisión difícil de tomar.

Proceso sustentable y responsabilidad empresaria

En el desarrollo de cada colección la empresa trabaja en una primera etapa en coordinación con el IIBCE, aplicando un principio muy teórico que puede nacer incluso de un paper académico. Con posterioridad de elegir los recursos a utilizar, junto a Valentina Bocchi, que se asoció a Ferreira en enero de 2015, comienzan con la bajada de lo científico a lo estético. Trabajan la imagen e inspiración para decidir cuáles son los conceptos fuertes a destacar, diseñando entre ocho y diez prendas iniciales con la idea más marcada para luego pensar en algo más genérico con perspectiva comercial.

Para Bocchi, que tiene formación en modas al igual que su socia, una de las prioridades de la empresa es trabajar con una concepción sustentable integral en todas las áreas de producción. "Nuestra intención es tener una empresa que sea responsable en el proceso de realización. Nos importa lo ecológico, y en ese sentido hacemos hincapié en que se respeten ciertas normas en los talleres con los que trabajamos", señaló.

Ambas diseñadoras destacaron que usar algodón 100% orgánico en la gran mayoría de sus prendas dota a su producto –por confección, diseño y material– de una característica atemporal que permite plasmar la visión central de la empresa.

Aunque coincidieron en que su clientela valora el proceso creativo de sus productos, reconocieron también un problema a trabajar en los números reales de escaneo de las prendas por parte de las compradoras. Cada una tiene un código QR que permite conocer qué dio origen a ese producto.

"Tenemos un déficit en ese sentido. A las personas les parece atractivo toda la parte del concepto, pero yendo a los números reales de cuanta gente leyó, no es la que quisiéramos. Estamos trabajando en hacer más explicitas ciertas cosas, por ejemplo plasmar indicios conceptuales en el envoltorio", explicó Ferreira.

Posicionamiento e inversión

Si bien en el año 2010 Madame Hibou ya era una idea de marca, fue luego de presentarse en la Incubadora Ingenio años después que el emprendimiento adquirió aterrizaje comercial. Previamente a esto, Ferreira trabajó durante tres años en Garniè, lo que le brindó experiencia en todo el proceso y aspecto comercial del negocio, más allá de la parte creativa. "Lo más difícil ha sido poder posicionar la marca y en mi caso la ansiedad me jugó una mala pasada", finalizó Ferreira.

Primer Lanzamiento

Desde su creación Madame Hibou pertenece a Más Emprendedoras de Endeavor. En el año 2014 la empresa lanzó su primera colección con fondos propios, pero fue recién a fines de ese año cuando el emprendimiento consiguió un socio inversor que hizo que la startup tomara impulso. Madame Hibou fue el primer proyecto en obtener financiación de la Red de Inversores ángeles del IEEM.

US$ 130.000

Fue la inversión inicial que obtuvo de la Red de Inversores ángeles de la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo (IEEM)

1%

De las utilidades que tiene la empresa son donadas al Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable.

2

Son la cantidad de locales, ubicados en Pocitos (Luis Cavia 3093) y Carrasco (Cambará 1641)






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