María José Siri inaugura la temporada de la Scala

La soprano uruguaya cantará por primera vez en Madama Butterfly, esta noche en la Scala de Milán
Por Alexander Laluz
Especial para El Observador

La soprano uruguaya María José Siri, radicada desde hace diez años en Verona, Italia, se apresta a anotar otro hito en su trayectoria. Esta semana será la figura principal en la apertura de una nueva temporada en el teatro de la Scala de Milán, encarnando por primera vez uno de los personajes más fascinantes del género, Cio Cio San, la joven japonesa con la que Giacomo Puccini dotó de densidad dramática y belleza lírica a su ópera Madama Butterfly.

Con apasionado entusiasmo, Siri asume este papel como un gran desafío y como la oportunidad de concentrar la técnica vocal y actoral conjugadas con sus memorias afectivas, en la composición de un personaje fascinante, en cuya historia de vida convergen el dolor, la fragilidad, el amor sin par, y la resiliencia. "Lo que más me apasiona de este proceso creativo es tratar de meterme en la piel de esta japonesa de quince años, con una historia de amor tan trágica como profunda, es un redescubrir emociones guardadas como recuerdos dolorosos de ese primer amor que todos alguna vez vivimos. El desafío es dejar aflorar esas memorias en la interpretación vocal y en la actuación. Este, además, es mi debut absoluto con esta ópera, y para hacer este proceso no he querido escuchar a ninguna de las grandes intérpretes de la historia, para no dejarme influencia en la actuación ni en lo vocal", explicó Siri a El Observador.

Bajo la dirección musical del italiano Riccardo Chailly y la dirección escénica del letón Alvis Hermanis, esta puesta vuelve sobre la versión que Puccini estrenó en este mismo escenario en 1904. Y para concretar este proyecto, la producción seleccionó un elenco internacional, integrado, además de Siri, por figuras como Bryan Hymel , Annalisa Stroppa, Carlos Álvarez y Carlo Bosi, entre otros.

Hasta las lágrimas


"El compromiso dramático con este personaje es complejo y a la vez completo, al punto de llegar a las lágrimas", dice Siri. Para ello, explica, el proceso de preparación se enfocó en el trabajo con las emociones, sus experiencias dolorosas como madre y como mujer, sus frustraciones, el abandono. "Sin ese trabajo, la voz no puede responder a semejante historia, a semejante personaje".

En el plano vocal, primero, se concentró en el estudio personal de la partitura. La fase siguiente, junto con Chailly, se orientó a la búsqueda de colores, de sonoridades y de un juego de intenciones expresivas que permiten encarnar y proyectar la personalidad de Cio Cio San. "Y pocos días antes del estreno, los ensayos fueron de conjunto, con todo el elenco y la orquesta, y con los lineamientos para la actuación, en el que logramos ensamblar ese trabajo que primero se hizo por separado y que ahora va por un único carril", añadió la sorprano nacida en Tala.

La protagonista de esta historia, reconoce Siri, es un ser al que es imposible no amar. Y para encarnarlo, ella conjugó su experiencia afectiva personal con las marcas afectivas, psicológicas, que los autores Giuseppe Giacosa y Luigi Illica llevaron al libreto. Lo explica la propia Siri: "Al igual que Madama Butterfly, a los quince años yo me enamoré perdidamente y sufrí muchísimo; creía que podría morir de dolor y esto me acercó al personaje. Luego el hecho de ser madre me acercó mucho más: me atrajo y me movilizó poder interpretar a una madre que no deja que decaiga su esperanza en el que el padre de su hijo, Pinkerton, un día llegará y se los llevará a su gran país. Es fascinante, conmovedor, cómo en el curso de la ópera ella pasa de ser casi una niña a ser una madre y mujer dispuesta a sacrificar todo, incluso su vida, con tal de no deshonrar el nombre de su hijo".

A ella, dice, le atrae mucho interpretar a las mujeres fuertes, como Cio Cio San, que han marcado la historia de la ópera: "Aunque ella sea tan frágil como una mariposa, tiene una fortaleza inmensa en su corazón y eso la convierte en heroica".

Una puesta histórica
Hasta llegar a su versión estándar, con tres actos, la ópera Madama Butterfly pasó por varias reescrituras. La original, que tenía una estructura articulada en dos actos, se estrenó el 17 de febrero de 1904 en la Scala y tuvo una mala recepción, por lo que Puccini la retiró inmediatamente de cartel. Y tras un intenso trabajo con la partitura y el libreto, una nueva versión se estrenó el 28 de mayo de ese año, en Brescia, que fue muy bien recibida por público y crítica.

Dos años después, Puccini la revisó nuevamente, y con varios cambios la llevó al Metropolitan Opera House de Nueva York, con actuaciones de Enrico Caruso y Geraldini Farrar. Al año siguiente, en 1907, Puccini puso en escena dos reescrituras más: la primera, que incluía modificaciones en las partes vocales y orquestales de la partitura, se representó en París; y la segunda, con algunos ajustes más, se convirtió en la conocida versión estándar.

Para esta puesta que inaugura la nueva temporada de la Scala, el regista y el director musical orientaron sus trabajos a una realización tradicional, centrada en el original con dos actos estrenado en 1904. "Hermanis, el director escénico, se basó en la tradición Kabuki; cada personaje está muy bien delineado y la representación es fiel al libreto", cuenta Siri. "Su objetivo fue resaltar la belleza de la cultura de la geisha y ha logrado reproducir las situaciones más simples y las más dramáticas con mucha delicadeza humana, mucho trabajo psicológico para entender cada rol y su función en esta tragedia de amor. En lo visual es una puesta simple y a la vez espectacular, con algunos cambios de escena en movimiento que provocan mucha emoción".

Chailly, por su parte, trabajó mucho sobre la palabra, sobre lo que fue fijado en la partitura, e incluso respetó cada una de las indicaciones que dejó Puccini. "Haremos, entonces, una versión muy ajustada a la que el compositor puso en escena hace 112 años".

Pasión por la lírica

Nacida en Tala, Canelones, María José Siri construyó una elogiada carrera en la escena lírica internacional. Con temperamento y técnica ha encarnado papeles desafiantes en escenarios como la Scala, la Ópera Estatal de Viena, el Grand Teatro del Liceu, la Ópera Estatal de Berlín, o en la Deustche Oper también de Berlín.

Organizar sus tiempos personales y familiares al encarar cada proyecto operístico es una de las tareas más difíciles. "La clave es tener paciencia y ser positivo, pues los viajes, los ensayos, el cansancio, la soledad y el cuidado del cuerpo que requiere esta profesión son muy duros. Yo apuesto a la calidad de mi vida privada. Llegar a esto me costó mucho tiempo pero se logró con tenacidad, con fe, y sobre todo con mucho amor por lo que uno hace y con el amor de la familia".

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