Más de lo mismo pero con tecnología de punta

Pistas sobre la educación en el mundo (11). Cómo el uso de TICs no siempre redunda en progreso

Por Renato Opperti. Especialista en Educación. OIE Unesco

En artículos anteriores señalábamos que el cerno de una propuesta educativa robusta y convocante reside en cómo incorpora los temas claves de formación en la política educativa, en los currículos y en las pedagogías. Entre estos temas, las tecnologías de información y de comunicación (TIC) son quizá los que más impactan en cómo se conciben y organizan los sistemas educativos como facilitadores de oportunidades de aprendizaje.

Históricamente, las TIC se concibieron como herramientas de inclusión digital que permiten el acceso a dispositivos ya sea a través de las tradicionales aulas de informática o más recientemente por medio de los modelos uno a uno donde cada alumno recibe un computador portátil.

El propósito primario es la inclusión digital como forma de igualar en oportunidades y de cerrar brechas culturales, sociales y territoriales. Por ejemplo, el reciente estudio sobre revisión comparativa de iniciativas nacionales de aprendizaje móvil en América Latina (casos de Colombia, Costa Rica, Perú y Uruguay, Unesco 2016 ) muestra avances significativos en la inclusión digital evidenciando políticas públicas de fuerte contenido tecnológico (Teresa Lugo 2016). Sin embargo, como dice Lugo, subsiste el interrogante acerca del sentido de este proceso y su impacto real en la mejora de los aprendizajes.

La inclusión digital debe ser necesariamente acompañada de la inclusión pedagógica apoyando a que los docentes incorporen el uso de las TIC a los procesos de enseñanza y de aprendizaje, y al trabajo específico en las áreas de aprendizaje y asignaturas.

Si bien el potencial de transformación que las tecnologías digitales pueden aportar a las maneras de organizar el currículo, la enseñanza, el aprendizaje y el entorno escolar se vienen celebrando desde hace ya más de 30 años, cabe constatar que los profundos cambios esperados no han tenido lugar y que, en buena medida, estos dispositivos y recursos digitales muy frecuentemente se utilizan como nuevos medios para transmitir contenidos y reproducir enfoques tradicionales (Unesco-IBE 2015). Esto es, más de lo mismo pero con tecnología de punta.

El desafío actual ya no solo radica en congeniar inclusión digital y pedagógica sino en percatarse que las TIC se están transformando en un nuevo lenguaje que implica la enseñanza de las habilidades para programar de forma transversal a los niveles y grados educativos. Se reconoce que muchas de las capacidades que necesitamos hoy para desempeñarnos como personas y ciudadanos requieren de un uso productivo y creativo de la tecnología que se sustenta en renovadas formas de pensar y de actuar.

"Estos dispositivos y recursos digitales muy frecuentemente se utilizan como nuevos medios para transmitir contenidos y reproducir enfoques tradicionales" Opertti

Esencialmente, el rol de la TIC es ser el facilitador de nuevas cosas que nunca antes la educación tuvo la oportunidad de proporcionar. Entre otras, conectar en tiempo real alrededor del mundo y recibir una retroalimentación inmediata; usar las bases de datos y los motores de búsqueda para descubrir nuevas relaciones; programar máquinas crecientemente potentes para extender nuestras capacidades; crear y usar simulaciones para obtener nuevas perspectivas e idear nuevos objetos mediante las impresoras 3D.

Aprender a programar

Los sistemas educativos empiezan a abordar este desafío formando desde la educación básica en este nuevo lenguaje, llámese coding, programación o pensamiento computacional. Básicamente esto implica que desde edades muy tempranas los alumnos aprenden a dar instrucciones paso a paso a las computadoras sobre qué y cómo hacer para resolver problemas –lo que se conoce como algoritmo computacional–. Los alumnos aprenden pues a usar las computadoras al servicio de sus necesidades y sin umbrales en las capacidades de crear conocimiento, procesos y productos.

Por ejemplo, en el Reino Unido, en el 2014 se introdujo desde la edad de 5 años, la enseñanza de programación en el currículo reemplazando la enseñanza de las TIC. La idea es transitar de la alfabetización computacional –esto es, saber usar programas existentes como los procesadores de textos o las planillas de datos– a la digital– esto es enseñarles como codificar y saber crear programas. Precisamente en el Reino Unido, la enseñanza de habilidades de programación es vista como una solución de largo término a la brecha de habilidades entre el número de trabajos disponibles en el área tecnológica y las personas calificadas para ocuparlos.

Incluso algunos países van un paso más que introducir una nueva asignatura. Por ejemplo, Malasia planea implementar en el 2017 pensamiento computacional como transversal a todas las áreas de conocimiento del currículo de educación primaria. El pensamiento computacional cubre esencialmente la alfabetización digital mencionada, cómo usar internet, cómo resolver problemas y la dimensión ética implicada en cada uno de estos temas. Con base en el sustento de pensamiento computacional universalizado en la educación primaria, los estudiantes pueden estar en condiciones de elaborar programas – por ejemplo, páginas webs, videojuegos– en la educación media básica.

El escenario educativo mundial está crecientemente pautado por entender que el nuevo lenguaje computacional va ser uno de los sustentos de producir y de diseminar conocimiento, de agregar valor agregado al trabajo y de devenir ciudadanos informados y propositivos. Ya no se trata solo de introducir las TIC en los sistemas educativos.


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